
El Bálsamo de Tigre es uno de esos preparados tradicionales que prácticamente todo el mundo reconoce por su olor, aunque no siempre se sabe para qué sirve realmente ni qué diferencia existe entre el Bálsamo de Tigre rojo y el blanco.
Su origen se encuentra en Asia. A finales del siglo XIX, el herborista chino Aw Chu Kin, establecido en Birmania, desarrolló un ungüento a base de alcanfor, mentol y diferentes aceites esenciales destinado principalmente a aliviar dolores y molestias musculares.
Posteriormente, sus hijos comenzaron a comercializar la fórmula y uno de ellos, Aw Boon Haw, cuyo nombre puede traducirse como "tigre amable", terminaría dando nombre al famoso Bálsamo de Tigre.
Aunque inicialmente se utilizaba fundamentalmente para los dolores musculares, con el tiempo se popularizó para muchas otras aplicaciones.
¿Qué contiene el Bálsamo de Tigre?
Una de las características del Bálsamo de Tigre es la combinación de sustancias aromáticas capaces de producir sensaciones de frío y calor sobre la piel.
Entre sus ingredientes tradicionales encontramos:
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Alcanfor, utilizado tradicionalmente por sus propiedades analgésicas y rubefacientes.
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Mentol, responsable de buena parte de la sensación refrescante y calmante.
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Aceite de cajeput, tradicionalmente utilizado por sus propiedades descongestionantes.
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Aceite de clavo, muy conocido por la acción de su principal componente, el eugenol.
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Aceite de menta, refrescante y calmante.
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Aceite de eucalipto, especialmente presente en determinadas formulaciones.
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Aceite de canela, característico de las versiones con efecto calor.
La composición exacta y las concentraciones pueden variar dependiendo del tipo y fabricante, por lo que conviene comprobar siempre el etiquetado del producto que estamos utilizando.
Bálsamo de Tigre rojo y blanco
Existen principalmente dos versiones y no sirven exactamente para lo mismo.
Bálsamo de Tigre rojo: efecto calor
Es probablemente el más conocido.
Su principal característica es la sensación de calor que produce sobre la zona en la que se aplica, por lo que suele utilizarse fundamentalmente para músculos y articulaciones.
El masaje realizado durante su aplicación, unido al efecto rubefaciente de sus componentes, proporciona una agradable sensación de calor y relajación.
Se utiliza tradicionalmente para:
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Dolores musculares.
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Contracturas.
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Tensión de cuello y hombros.
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Molestias articulares.
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Reumatismo.
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Rigidez muscular.
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Sobrecargas producidas por el ejercicio.
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Molestias después de determinados esfuerzos físicos.
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Preparación de músculos y articulaciones antes del ejercicio.
También puede resultar agradable en personas que tienen habitualmente las manos o los pies fríos, aplicándolo mediante un masaje.
Bálsamo de Tigre blanco: efecto frío
El Bálsamo de Tigre blanco produce una sensación considerablemente más refrescante.
Tradicionalmente se ha utilizado para molestias en las que interesa precisamente ese efecto frío y para aprovechar el aroma intenso del mentol, alcanfor y eucalipto.
Entre sus usos encontramos:
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Cefaleas tensionales.
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Picaduras de insectos.
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Sensación de congestión asociada a resfriados.
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Molestias musculares.
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Sensación de piernas cansadas.
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Hinchazón después de pequeños golpes.
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Calambres.
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Molestias articulares.
En las cefaleas tensionales puede aplicarse una cantidad muy pequeña sobre las sienes, manteniéndolo siempre alejado de los ojos.
En caso de resfriado puede aplicarse sobre el pecho y masajear suavemente para aprovechar la sensación aromática producida por sus aceites esenciales.
Para qué sirve el Bálsamo de Tigre
Además de los usos anteriores, este ungüento se ha convertido con los años en uno de esos productos a los que se les encuentran aplicaciones para casi todo.
Algunas tienen bastante lógica por las propiedades del mentol, alcanfor y aceites esenciales y otras pertenecen más bien al enorme repertorio de usos populares del Bálsamo de Tigre.
Dolor muscular y contracturas
Es probablemente su aplicación más interesante y la razón para la que originalmente fue desarrollado.
Aplicado mediante masaje sobre la musculatura proporciona primero una intensa estimulación sensorial de la piel y posteriormente una sensación de alivio y relajación.
Resulta especialmente agradable después del ejercicio o cuando tenemos la musculatura cargada por malas posturas, esfuerzo físico o tensión.
Articulaciones
El Bálsamo de Tigre rojo se utiliza tradicionalmente sobre rodillas, hombros, espalda, manos y otras articulaciones cuando existe rigidez o molestias.
El masaje y la sensación de calor ayudan a relajar la zona.
Cuello y hombros
Es uno de mis usos favoritos para este tipo de preparados.
Las horas delante del ordenador, las malas posturas y el estrés pueden terminar convirtiendo cuello y hombros en dos auténticas piedras.
Una pequeña cantidad de Bálsamo de Tigre rojo aplicada mediante masaje proporciona una intensa sensación de calor que ayuda a relajar la musculatura.
Antes y después del deporte
Puede utilizarse mediante masaje en los grupos musculares que van a participar especialmente en la actividad física.
Después del ejercicio también puede resultar útil cuando aparecen sobrecarga, cansancio o tensión muscular.
No sustituye, evidentemente, al calentamiento. Una cosa es ponerse Bálsamo de Tigre y otra bastante diferente pretender que por sentir calor en la piel el músculo ya está preparado para hacer deporte.
Picaduras de insectos
El efecto refrescante del mentol puede ayudar a aliviar temporalmente el picor producido por las picaduras de insectos.
Debe aplicarse únicamente sobre piel intacta y nunca sobre una zona que nos hayamos rascado hasta producir una herida.
Cefalea tensional
El Bálsamo de Tigre blanco puede aplicarse en cantidades muy pequeñas sobre las sienes mediante un suave masaje.
El efecto refrescante del mentol y el propio masaje pueden resultar agradables en determinadas cefaleas relacionadas con la tensión.
Aquí hay que tener muchísimo cuidado: nunca debe entrar en contacto con los ojos.
Resfriados y sensación de congestión
Tradicionalmente se aplica una pequeña cantidad sobre el pecho.
El mentol, el alcanfor y los aceites esenciales producen una intensa sensación aromática y refrescante que puede resultar agradable cuando estamos congestionados.
Calambres
También se utiliza tradicionalmente mediante masaje sobre la musculatura afectada por calambres.
Molestias menstruales
Otro de sus usos tradicionales consiste en aplicar una pequeña cantidad sobre la parte inferior del abdomen y realizar un masaje suave.
En este caso, el efecto calor y el propio masaje son los que producen la sensación relajante.
Callos y durezas
El Bálsamo de Tigre también se ha utilizado tradicionalmente sobre callos y durezas.
No obstante, no debe aplicarse sobre grietas, heridas ni zonas en las que la piel esté lesionada.
Repelente de insectos
Su intenso olor también explica que tradicionalmente se haya utilizado como repelente de mosquitos e insectos.
Y aquí empiezan los usos curiosos.
Durante décadas se le han atribuido aplicaciones domésticas que van desde utilizarlo para alejar determinados insectos hasta dejar un recipiente abierto para enmascarar malos olores.
Incluso se ha empleado para evitar que algunos animales domésticos se acerquen a determinadas zonas debido a su fuerte aroma. En este caso prefiero no aplicarlo sobre superficies que puedan lamer: los aceites esenciales y el alcanfor no son precisamente ingredientes para que nuestra mascota decida probarlos.
Cómo utilizar el Bálsamo de Tigre
Con este producto más cantidad no significa mayor efecto.
Se aplica una pequeña cantidad sobre la zona y se masajea suavemente con movimientos circulares.
Dependiendo de la fórmula aparecerá una sensación de frío, calor o una combinación progresiva de ambas.
Puede repetirse varias veces al día siguiendo siempre las indicaciones específicas del fabricante.
Y después de utilizarlo, lavarse bien las manos.
Quien alguna vez se haya frotado accidentalmente un ojo después de utilizar un producto con mentol y alcanfor probablemente no necesite que se lo recuerde dos veces.
Contraindicaciones del Bálsamo de Tigre
El Bálsamo de Tigre es exclusivamente para uso externo.
No debe aplicarse:
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Sobre heridas abiertas.
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Sobre quemaduras.
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Sobre piel irritada o lesionada.
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En las mucosas.
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Dentro o alrededor de las fosas nasales.
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Cerca de los ojos.
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Simultáneamente con almohadillas térmicas, bolsas de agua caliente u otras fuentes intensas de calor.
Después de utilizarlo hay que lavarse cuidadosamente las manos.
Puede producir irritación, escozor, picor, dermatitis o urticaria en personas sensibles a alguno de sus componentes.
Por su contenido en alcanfor, mentol y diferentes aceites esenciales, debe comprobarse la edad mínima indicada por el fabricante antes de utilizarlo en niños.
Durante el embarazo y la lactancia también conviene comprobar la composición concreta del producto antes de utilizarlo.
Tradicionalmente tampoco se recomienda utilizar preparados con alcanfor junto con tratamientos homeopáticos, ya que dentro de la práctica homeopática se considera que el alcanfor puede interferir con la acción del remedio.
El Bálsamo de Tigre lleva más de un siglo acompañándonos y sigue siendo un producto muy práctico para tener en casa. Especialmente si sabemos elegir entre el rojo, cuando buscamos fundamentalmente calor y relajación muscular, y el blanco, cuando preferimos un efecto más refrescante.


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