Para qué sirve el ácido hialurónico

El ácido hialurónico, también denominado hialuronano, es una sustancia que nuestro organismo produce de forma natural y que encontramos ampliamente distribuida en la matriz extracelular de diferentes tejidos.

Pertenece a los glicosaminoglicanos, unas moléculas de gran tamaño que poseen una extraordinaria capacidad para relacionarse con el agua.

Esta propiedad explica buena parte de sus funciones. El ácido hialurónico contribuye a mantener la hidratación, elasticidad, viscosidad y propiedades mecánicas de los tejidos, pero además participa en procesos de señalización celular, reparación y cicatrización.

Aunque solemos relacionarlo inmediatamente con las arrugas y la cosmética, su importancia va mucho más allá de la piel.

Lo encontramos en cantidades especialmente relevantes en piel, líquido sinovial de las articulaciones, cartílago, humor vítreo del ojo y diferentes tejidos conectivos.

Ácido hialurónico, agua y matriz extracelular

Una de las características más llamativas del ácido hialurónico es su naturaleza altamente hidrofílica, es decir, su enorme afinidad por el agua.

Forma parte de la matriz extracelular, el complejo entramado que rodea nuestras células y en el que también encontramos colágeno, elastina, proteoglicanos y otras moléculas.

Esta matriz no es simplemente un material de relleno.

Proporciona soporte estructural, permite el intercambio de sustancias entre las células y su entorno y participa activamente en procesos de comunicación, migración y reparación celular.

El ácido hialurónico contribuye a crear un medio hidratado y viscoelástico en el que pueden funcionar adecuadamente todos estos componentes.

Además, se renueva constantemente. Su metabolismo es rápido y su permanencia varía enormemente dependiendo del tejido en el que se encuentre.

Articulaciones, cartílago y líquido sinovial

Una de sus funciones más importantes aparece en nuestras articulaciones.

El ácido hialurónico es uno de los componentes característicos del líquido sinovial, el fluido viscoso que encontramos dentro de las articulaciones sinoviales.

Contribuye a sus propiedades lubricantes y viscoelásticas, facilitando el movimiento y ayudando a amortiguar las fuerzas que recibe la articulación.

También está relacionado con el funcionamiento del cartílago articular, un tejido especializado que recubre los extremos de los huesos y permite que se deslicen entre sí con una fricción mínima.

Cuando se producen cambios degenerativos en la articulación, como ocurre en la artrosis, también se modifican las características del líquido sinovial y de su ácido hialurónico.

Por esta razón se ha utilizado tanto por vía oral en complementos destinados a las articulaciones como mediante infiltraciones intraarticulares realizadas en el ámbito médico.

En complementos articulares aparece con frecuencia asociado a glucosamina y condroitina, tres sustancias relacionadas de diferente manera con cartílago, matriz extracelular y articulación.

También resulta de interés en deportistas y personas cuyas articulaciones están sometidas a una importante carga mecánica.

Piel e hidratación

Una proporción muy importante del ácido hialurónico del organismo se encuentra en la piel.

Aquí trabaja dentro de una compleja matriz junto con colágeno, elastina y otros componentes responsables de sus propiedades estructurales.

Su capacidad para retener agua ayuda a mantener una piel hidratada, flexible y con volumen.

Con el envejecimiento se producen cambios tanto en la cantidad como en la distribución y metabolismo del ácido hialurónico cutáneo. Al mismo tiempo cambian el colágeno, la elastina y otros componentes de la matriz extracelular.

El resultado es una piel progresivamente más seca, fina y menos elástica, en la que las arrugas se hacen más visibles.

Éste es el motivo por el que el ácido hialurónico se ha convertido en uno de los ingredientes más utilizados en cosmética y medicina estética.

Aplicado sobre la piel actúa fundamentalmente como humectante, ayudando a mantener agua en la superficie cutánea y mejorando su hidratación y apariencia.

Las formas inyectables utilizadas como relleno dérmico pertenecen ya al ámbito de la medicina estética y permiten aportar volumen en zonas determinadas.

Los complementos orales de ácido hialurónico también se utilizan para favorecer la hidratación y elasticidad de la piel, especialmente a medida que envejecemos.

Labios y tejidos blandos

Los labios contienen tejido conjuntivo rico en diferentes componentes de la matriz extracelular.

El ácido hialurónico contribuye a su hidratación, volumen y propiedades mecánicas, trabajando dentro de esa matriz junto al colágeno y otras moléculas.

Precisamente su capacidad para atraer agua y proporcionar volumen explica su utilización como material de relleno en labios y otras zonas del rostro.

Pero el ácido hialurónico que produce naturalmente nuestro organismo no está allí simplemente para dar volumen: forma parte de la arquitectura y del entorno hidratado del tejido.

Ácido hialurónico y cabello

El cuero cabelludo es piel especializada que contiene miles de folículos pilosos y una compleja matriz extracelular alrededor de sus estructuras.

El ácido hialurónico participa en la hidratación y organización de estos tejidos y se encuentra alrededor de diferentes estructuras del folículo.

Por eso aparece también en productos destinados al cuero cabelludo y cabello, especialmente cuando se busca mejorar hidratación y acondicionamiento.

La salud del folículo, sin embargo, depende de muchos otros factores: vascularización, hormonas, nutrientes, inflamación, genética y estado general del cuero cabelludo.

Ojos y sequedad ocular

El ácido hialurónico desempeña también un papel particularmente interesante en los ojos.

El humor vítreo que ocupa gran parte del interior del globo ocular está compuesto fundamentalmente por agua organizada dentro de una delicada estructura en la que participan colágeno y ácido hialurónico.

Esta combinación contribuye a las propiedades físicas y transparencia del vítreo.

Pero probablemente el uso más conocido sea actualmente el de las lágrimas artificiales y colirios lubricantes con ácido hialurónico.

Gracias a su capacidad para retener agua y permanecer sobre la superficie ocular, ayuda a mejorar la lubricación y se utiliza en productos destinados al ojo seco y en diferentes situaciones en las que necesitamos favorecer la humectación de la superficie ocular.

También aparece en productos utilizados después de determinadas intervenciones oftalmológicas.

Encías y salud bucal

El ácido hialurónico también está presente en los tejidos periodontales y encías.

Aquí participa en la matriz extracelular, hidratación y procesos relacionados con inflamación y reparación tisular.

Por esta razón existen geles y productos bucales con ácido hialurónico utilizados en encías, mucosa oral y recuperación después de determinados procedimientos odontológicos.

También se ha estudiado su utilización como apoyo en problemas periodontales y lesiones de la mucosa bucal.

Cicatrización y reparación de heridas

Cuando se produce una lesión, la matriz extracelular deja de ser una estructura estática y comienza una auténtica reconstrucción del tejido.

El ácido hialurónico participa en diferentes fases de este proceso.

Interviene en la respuesta inflamatoria inicial, migración y proliferación celular, formación de nueva matriz y remodelación posterior del tejido.

Sus características cambian incluso dependiendo del tamaño de sus moléculas, algo especialmente interesante porque distintos fragmentos de ácido hialurónico pueden participar en señales celulares diferentes durante la reparación.

Por eso se utiliza en determinados productos tópicos y materiales destinados al cuidado de heridas y reparación tisular.

Su papel aquí no consiste simplemente en «hidratar una herida». Forma parte de una maquinaria biológica mucho más compleja que permite al tejido responder después de una lesión.

Ácido hialurónico y envejecimiento

Con la edad cambian profundamente nuestra piel, articulaciones y tejidos conectivos.

No podemos atribuir estos cambios exclusivamente a una disminución del ácido hialurónico, porque intervienen también colágeno, elastina, hormonas, estrés oxidativo, inflamación, exposición solar y muchos otros factores.

Pero los cambios en el metabolismo del hialuronano forman parte del proceso.

Por eso encontramos ácido hialurónico en productos destinados tanto al envejecimiento cutáneo como al mantenimiento de las articulaciones.

En la piel buscamos fundamentalmente hidratación, elasticidad y aspecto.

En las articulaciones nos interesan especialmente sus propiedades relacionadas con líquido sinovial, lubricación y matriz extracelular.

Es la misma molécula trabajando en tejidos completamente diferentes.

Alimentación y producción de ácido hialurónico

Nuestro organismo fabrica su propio ácido hialurónico mediante enzimas denominadas hialuronano sintasas.

No existe un alimento que, por contener ácido hialurónico o ser especialmente gelatinoso, obligue directamente al organismo a producir más.

Lo que sí necesitamos es una alimentación capaz de aportar los nutrientes necesarios para mantener adecuadamente tejido conectivo, piel y matriz extracelular.

Aquí cobran importancia una alimentación variada, suficiente aporte proteico y nutrientes relacionados con la síntesis y mantenimiento del tejido conjuntivo.

La vitamina C, por ejemplo, desempeña un papel fundamental en la síntesis normal de colágeno, mientras que minerales como el magnesio participan en multitud de reacciones enzimáticas.

Los estrógenos también mantienen una relación con la fisiología de la piel y con el metabolismo de diferentes componentes de la matriz extracelular, lo que ayuda a comprender algunos de los cambios que aparecen durante la menopausia.

Principales aplicaciones del ácido hialurónico

Podemos encontrar ácido hialurónico utilizado de formas muy diferentes:

  • complementos destinados a articulaciones y cartílago;

  • productos para hidratación y elasticidad de la piel;

  • cremas, sérums y otros cosméticos;

  • productos destinados al cuero cabelludo;

  • colirios lubricantes para sequedad ocular;

  • geles y productos para encías y mucosa oral;

  • productos tópicos destinados a reparación y cicatrización;

  • infiltraciones articulares;

  • y rellenos utilizados en medicina estética.

La vía de utilización importa muchísimo.

Un sérum aplicado sobre la piel, un complemento oral, un colirio, una infiltración articular y un relleno dérmico pueden contener ácido hialurónico, pero no son tratamientos equivalentes ni persiguen el mismo objetivo.

Contraindicaciones y precauciones

El ácido hialurónico que produce nuestro organismo es una sustancia fisiológica y los productos que lo contienen suelen presentar una buena tolerancia.

Las precauciones dependen principalmente de cómo se utilice.

Un cosmético tópico puede producir irritación o reacción a alguno de los componentes de la fórmula. Los colirios deben estar específicamente formulados y ser estériles para uso ocular.

Las infiltraciones articulares y los rellenos dérmicos son procedimientos que requieren productos específicos y profesionales capacitados, y presentan riesgos propios relacionados con la técnica y la zona de aplicación.

Durante el embarazo y la lactancia conviene diferenciar también entre el ácido hialurónico presente normalmente en cosméticos y otras formas de utilización o suplementación para las que puede existir menos información.

El ácido hialurónico es, en definitiva, mucho más que un ingrediente contra las arrugas.

Forma parte de la matriz extracelular que permite a nuestros tejidos mantenerse hidratados, organizados y funcionales, participa en las propiedades del líquido sinovial, en el ojo, en la piel y en los procesos de reparación.

Quizá por eso una misma molécula ha terminado encontrando aplicaciones en campos tan diferentes como dermatología, traumatología, oftalmología, odontología y medicina estética.

Este artículo tiene finalidad educativa e informativa. Las diferentes presentaciones de ácido hialurónico —oral, tópica, ocular o inyectable— tienen aplicaciones y precauciones distintas y no son intercambiables.

Share

Añadir un comentario