
El Lactobacillus bulgaricus, cuyo nombre científico actual es Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus, fue una de las primeras bacterias relacionadas con los alimentos fermentados que despertó el interés de los investigadores por sus posibles beneficios para la salud.
Su historia está estrechamente relacionada con Bulgaria. En 1905, el médico búlgaro Stamen Grigorov consiguió aislar esta bacteria a partir de un yogur tradicional de su país.
Poco después, el científico ruso y Premio Nobel Ilya Mechnikov estudió el consumo de leches fermentadas y desarrolló la teoría de que la elevada longevidad observada en determinadas poblaciones de los Balcanes podía estar relacionada, entre otros factores, con su consumo habitual de productos lácteos fermentados y bacterias productoras de ácido láctico.
De ahí procede buena parte de la fama histórica del Lactobacillus bulgaricus.
Propiedades del Lactobacillus bulgaricus
El Lactobacillus bulgaricus es una bacteria láctica utilizada fundamentalmente en la fermentación de la leche.
Su característica más conocida es su capacidad para transformar la lactosa en ácido láctico, produciendo la acidificación característica del yogur.
Esta transformación modifica tanto el sabor como la textura del alimento y facilita además la digestión de la lactosa.
El Lactobacillus bulgaricus trabaja especialmente bien junto a otra bacteria, Streptococcus thermophilus. De hecho, ambas forman la asociación clásica utilizada para producir yogur.
Durante la fermentación se crea un ambiente ácido que dificulta el crecimiento de numerosos microorganismos indeseables.
Aunque tradicionalmente se ha descrito como integrante de la flora intestinal, el Lactobacillus bulgaricus se considera principalmente una bacteria asociada a los alimentos fermentados y de tránsito intestinal, más que un colonizador permanente del intestino.
Esto no impide que durante su paso por el aparato digestivo pueda ejercer diferentes acciones beneficiosas.
Beneficios del Lactobacillus bulgaricus
El Lactobacillus bulgaricus es una de las bacterias más conocidas cuando hablamos de digestión, microbiota y alimentos fermentados.
Favorece el equilibrio intestinal
Como otras bacterias lácticas, produce ácido láctico y contribuye a crear un medio menos favorable para determinados microorganismos perjudiciales.
Además, durante su paso por el aparato digestivo puede interactuar con otras bacterias presentes en la microbiota.
Por ello se utiliza habitualmente en combinaciones de probióticos destinadas a favorecer el equilibrio de la flora intestinal.
Ayuda a digerir la lactosa
Esta es probablemente una de sus propiedades más interesantes.
Los Lactobacillus bulgaricus utilizados para elaborar yogur participan en la transformación de la lactosa durante la fermentación.
Además, las bacterias vivas presentes en el yogur aportan actividad beta-galactosidasa, una enzima que ayuda a descomponer la lactosa.
Esto explica que algunas personas con dificultades para digerir la lactosa toleren mejor determinados yogures que la leche.
Diarrea y alteraciones digestivas
Los probióticos se utilizan con frecuencia para ayudar a recuperar el equilibrio intestinal después de episodios de diarrea o tras determinadas alteraciones de la microbiota.
El Lactobacillus bulgaricus aparece habitualmente acompañado de otras cepas en este tipo de preparados.
También resulta interesante después del uso de antibióticos, cuando la flora intestinal puede haber quedado alterada.
Sistema inmunitario
El intestino mantiene una estrecha relación con el sistema inmunitario y las bacterias que forman o atraviesan nuestra microbiota participan en esta comunicación.
Los Lactobacillus pueden interactuar con la mucosa intestinal y con diferentes mecanismos relacionados con la respuesta inmunitaria.
Por esta razón, Lactobacillus bulgaricus suele encontrarse formando parte de fórmulas probióticas destinadas tanto al equilibrio digestivo como al mantenimiento de las defensas.
Síndrome de Intestino Irritable
Las alteraciones de la microbiota, la producción de gases y la sensibilidad intestinal pueden participar en las molestias de las personas con Síndrome de Intestino Irritable (SII).
Determinadas combinaciones de probióticos que incluyen lactobacilos pueden ayudar a mejorar el equilibrio intestinal y algunas de las molestias digestivas asociadas.
Aquí resulta especialmente importante tener en cuenta que el efecto de un probiótico depende de las cepas utilizadas y de su combinación, por lo que no todos los preparados actúan exactamente igual.
Inflamación intestinal
Las bacterias probióticas y los productos derivados de su metabolismo mantienen una interacción constante con la mucosa intestinal.
Esta relación explica el interés que existe por los lactobacilos y bifidobacterias en diferentes procesos relacionados con la inflamación y el mantenimiento de la barrera intestinal.
Lactobacillus bulgaricus y el yogur
Una de las mejores formas de conocer esta bacteria es observar lo que hace en un alimento tan sencillo como el yogur.
Para producirlo, Lactobacillus bulgaricus trabaja en asociación con Streptococcus thermophilus.
Ambas bacterias fermentan la lactosa de la leche y producen ácido láctico. Al disminuir el pH, las proteínas de la leche cambian su estructura y aparece la consistencia característica del yogur.
Por tanto, cuando tomamos un yogur elaborado con cultivos vivos no estamos consumiendo simplemente leche transformada: estamos tomando un alimento cuya composición ha sido modificada mediante la actividad de microorganismos.
Usos del Lactobacillus bulgaricus
Tradicionalmente, solo o combinado con otras cepas probióticas, se utiliza para:
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Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.
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Mejorar la digestión de la lactosa.
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Ayudar en episodios de diarrea.
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Recuperar la microbiota después de tratamientos con antibióticos.
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Favorecer las digestiones.
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Disminuir gases y molestias intestinales.
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Apoyar el sistema inmunitario.
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Síndrome de Intestino Irritable.
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Dispepsia.
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Alteraciones de la barrera intestinal.
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Procesos inflamatorios intestinales.
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Apoyar el mantenimiento de unos niveles saludables de colesterol y triglicéridos.
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Favorecer la salud oral y dental.
¿Dónde encontramos Lactobacillus bulgaricus?
Su fuente alimentaria más característica es el yogur elaborado con cultivos vivos.
También puede encontrarse en determinadas leches fermentadas y productos lácteos en cuya elaboración se haya utilizado específicamente esta bacteria.
Además, está disponible en forma de complemento alimenticio, generalmente acompañado de otras especies de Lactobacillus y Bifidobacterium.
Cuando elegimos un probiótico es importante fijarnos no solamente en el número total de microorganismos que contiene, sino también en qué especies y cepas incluye, ya que cada una posee características diferentes.
Contraindicaciones del Lactobacillus bulgaricus
El Lactobacillus bulgaricus suele ser bien tolerado.
Al comenzar a tomar un probiótico algunas personas pueden experimentar temporalmente:
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Gases.
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Hinchazón abdominal.
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Cambios en el tránsito intestinal.
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Molestias digestivas leves.
Estas molestias suelen desaparecer a medida que el aparato digestivo se adapta.
En personas con el sistema inmunitario gravemente comprometido, enfermedades críticas, catéteres venosos centrales o determinadas situaciones clínicas complejas, el empleo de microorganismos vivos requiere una valoración individual.
Si se están tomando antibióticos, los complementos probióticos suelen administrarse separados unas horas del antibiótico para evitar que este inactive las bacterias que acabamos de ingerir.


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