
La jalea real es otra de esas sustancias extraordinarias que producen las abejas y cuya composición resulta mucho más compleja de lo que aparenta ese pequeño producto de color blanquecino o amarillo pálido y sabor ligeramente ácido y amargo.
Es producida principalmente por las glándulas hipofaríngeas y mandibulares de las abejas obreras jóvenes o nodrizas y constituye el alimento de las larvas durante sus primeros días de desarrollo.
Pero ocurre algo muy especial.
Las larvas destinadas a convertirse en abejas reina continúan recibiendo jalea real de manera abundante, mientras que la alimentación de las demás cambia.
Y el resultado es espectacular.
Una abeja obrera y una abeja reina proceden esencialmente del mismo material genético femenino y, sin embargo, desarrollan características completamente diferentes. La reina alcanza un tamaño mayor, desarrolla plenamente su aparato reproductor y puede vivir años, mientras que la vida de una obrera durante los periodos de máxima actividad puede medirse en semanas.
Naturalmente, no podemos trasladar directamente la longevidad de una reina a los seres humanos y concluir que tomar jalea real nos hará vivir cinco veces más. Pero este fenómeno explica perfectamente por qué la jalea real despertó desde hace muchísimo tiempo el interés de investigadores, apicultores y medicina natural.
Su composición es realmente peculiar.
Contiene principalmente agua, proteínas, azúcares y lípidos, además de vitaminas del grupo B, minerales, aminoácidos, péptidos y sustancias características que apenas encontramos fuera de los productos de la colmena.
Entre ellas destaca el ácido 10-hidroxi-2-decenoico (10-HDA), uno de los componentes más característicos de la jalea real y utilizado incluso como marcador de su calidad.
Precisamente esta complejidad es la que convierte a la jalea real en mucho más que una mezcla de vitaminas.
Un tónico tradicional para épocas de cansancio
Si hay un uso por el que conocemos la jalea real desde hace generaciones es como tónico para la vitalidad.
Se ha utilizado tradicionalmente durante periodos de cansancio, convalecencia, cambios de estación, estrés, agotamiento físico o intelectual y épocas en las que necesitamos recuperar energía y capacidad de concentración.
Y probablemente éste sigue siendo uno de sus usos más interesantes.
No funciona como un estimulante tipo cafeína que nos obliga a seguir tirando cuando estamos agotados. Su interés está en su extraordinaria concentración de nutrientes y compuestos bioactivos.
Por eso encontramos jalea real en tantos preparados destinados a fatiga, estrés, falta de concentración, recuperación y vitalidad.
Algunas personas describen además, especialmente cuando comienzan a tomarla, una sensación de mayor claridad mental, energía y bienestar.
Jalea real, menstruación y menopausia
La jalea real se ha utilizado también tradicionalmente para trastornos menstruales, molestias asociadas al ciclo y menopausia.
Antiguamente se explicaban estos efectos diciendo que la jalea real era rica en estradiol. No es exactamente así.
Lo que resulta mucho más interesante es que algunos de sus componentes han mostrado actividad relacionada con vías estrogénicas, lo que ha llevado a estudiar su posible influencia sobre diferentes tejidos sensibles a los estrógenos.
Esto ayuda a entender por qué la jalea real lleva tanto tiempo utilizándose en salud femenina.
En la práctica se ha empleado en mujeres con ciclos irregulares, molestias menstruales, fatiga relacionada con el ciclo y determinados síntomas de la menopausia.
Y es un buen ejemplo de cómo una observación tradicional puede terminar abriendo preguntas mucho más interesantes sobre los mecanismos que existen detrás.
Jalea real y fertilidad
La relación entre jalea real y fertilidad resulta casi inevitable cuando observamos lo que ocurre dentro de una colmena.
La alimentación desempeña un papel fundamental en el desarrollo de una larva destinada a convertirse en reina y en la maduración de su aparato reproductor.
Durante un tiempo se atribuyó buena parte de este fenómeno a una proteína denominada royalactin, aunque actualmente sabemos que la diferenciación de una reina es un proceso mucho más complejo en el que intervienen nutrición, expresión génica y mecanismos epigenéticos.
En medicina natural la jalea real se ha utilizado tradicionalmente como apoyo de la fertilidad femenina y masculina, la libido y la salud reproductiva.
También se ha estudiado su relación con parámetros relacionados con óvulos, espermatozoides, estrés oxidativo y función reproductiva.
No deja de resultar fascinante que precisamente una sustancia que determina de manera tan profunda el desarrollo reproductivo de la reina haya despertado este interés también fuera de la colmena.
Jalea real y glucosa
Otro terreno muy interesante es el metabolismo de la glucosa.
Se han realizado investigaciones sobre jalea real en personas con diabetes tipo 2 y se han observado cambios en diferentes parámetros relacionados con glucemia, insulina, hemoglobina glicosilada y estrés oxidativo.
En uno de los pequeños estudios recogidos en el artículo original participaron 50 mujeres con diabetes tipo 2 durante ocho semanas y se observaron modificaciones en la glucemia en ayunas y otros marcadores metabólicos en el grupo que recibió jalea real.
También se estudiaron enzimas antioxidantes como superóxido dismutasa y glutatión peroxidasa, así como el malondialdehído, utilizado como marcador relacionado con peroxidación lipídica.
Esto convirtió a la jalea real en una sustancia especialmente interesante para investigar la relación entre metabolismo glucídico y estrés oxidativo.
No es uno de sus usos populares más conocidos, pero sí una de las líneas de investigación que merece la pena recordar.
Presión arterial y circulación
Algunos péptidos derivados de las proteínas de la jalea real han sido estudiados por su relación con mecanismos implicados en la regulación de la presión arterial.
Aquí tampoco estamos hablando simplemente del potasio que contiene.
La jalea real posee péptidos y otros compuestos bioactivos que han despertado interés por su posible influencia sobre diferentes mecanismos cardiovasculares.
Por eso tradicionalmente se ha incluido entre los alimentos y productos de la colmena utilizados para apoyar la salud cardiovascular y circulatoria.
Jalea real y colesterol
También encontramos investigaciones bastante antiguas sobre su relación con los lípidos sanguíneos.
En un pequeño estudio japonés realizado con voluntarios se observó que el consumo de jalea real durante varias semanas se asociaba con cambios en el colesterol total y LDL, mientras que HDL y triglicéridos no mostraban las mismas modificaciones.
Otros trabajos posteriores han seguido estudiando esta relación.
Esto resulta especialmente interesante porque conecta varios aspectos que ya hemos visto: metabolismo, inflamación, oxidación y salud cardiovascular.
Inflamación
La jalea real contiene péptidos, ácidos grasos característicos y otros compuestos que se han investigado por su actividad antiinflamatoria.
Uno de los experimentos japoneses que recogía el artículo original estudió precisamente su influencia sobre mediadores proinflamatorios como TNF-alfa, IL-6 e IL-1.
Y ésta era una cuestión interesante porque durante mucho tiempo se pensó que buena parte de las propiedades de la jalea real dependían exclusivamente de sustancias extremadamente sensibles al calor o de determinadas enzimas.
Los resultados de diferentes investigaciones demostraron que su actividad biológica era bastante más compleja.
Actualmente sabemos además que una inflamación mantenida participa en multitud de procesos metabólicos, cardiovasculares, articulares y degenerativos.
Por eso esta capacidad moduladora es probablemente una de las claves para entender por qué la jalea real tiene aplicaciones aparentemente tan diferentes.
Sistema inmunitario
Otro de sus usos tradicionales es el apoyo a las defensas.
Pero aquí hay un matiz que me parece especialmente interesante: no siempre queremos simplemente «estimular» el sistema inmunitario.
Queremos que responda correctamente.
La jalea real ha mostrado propiedades inmunomoduladoras, razón por la que se ha estudiado tanto en respuesta inmunitaria normal como en modelos relacionados con alteraciones autoinmunes.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Ryukyus, en Japón, estudió jalea real en ratones predispuestos genéticamente a desarrollar una enfermedad semejante al lupus.
Observaron modificaciones en el desarrollo y evolución de la enfermedad en los animales que recibían jalea real.
Un experimento animal no es lo mismo que un tratamiento humano, pero resulta muy interesante para comprender por qué la jalea real no se ha estudiado únicamente como un simple «estimulante de las defensas».
En medicina natural me interesa mucho más el concepto de modulación inmunitaria.
Resfriados, gripe y épocas de defensas bajas
Precisamente por su relación con vitalidad y sistema inmunitario, la jalea real se ha utilizado tradicionalmente durante otoño e invierno, en personas con tendencia a resfriados o durante periodos de recuperación.
Muchas fórmulas clásicas la combinan con otros productos de la colmena.
Jalea real, miel, propóleo y polen son sustancias completamente diferentes producidas o transformadas por las abejas, aunque tendamos a meterlas todas en el mismo cajón.
Y cada una tiene sus propias características.
Cerebro, concentración y sistema nervioso
La jalea real contiene también acetilcolina y diferentes nutrientes y sustancias relacionadas con el funcionamiento del sistema nervioso.
Su utilización tradicional en cansancio intelectual, falta de concentración y agotamiento tiene por tanto bastante sentido.
Muchas personas describen una sensación de mayor claridad y capacidad de concentración al comenzar a utilizarla.
Además, diferentes componentes de la jalea real han despertado interés por sus posibles propiedades neuroprotectoras y por su relación con mecanismos de regeneración y plasticidad neuronal.
Es una de las razones por las que no considero la jalea real simplemente un producto «para tener más energía».
Su relación con el sistema nervioso es bastante más interesante.
Protección del hígado
Uno de los beneficios menos conocidos de la jalea real es su relación con el hígado.
En investigaciones experimentales se ha estudiado su capacidad para proteger el tejido hepático frente a diferentes sustancias capaces de producir daño oxidativo.
En uno de los estudios que recogía mi antiguo artículo, investigadores de la Universidad de Erciyes, en Turquía, estudiaron este efecto en animales expuestos a una sustancia tóxica para el hígado.
Los animales que recibieron jalea real mostraron cambios compatibles con un efecto protector frente al daño producido.
No es probablemente la primera sustancia en la que pensamos cuando hablamos de protección hepática, pero esta aplicación resulta muy interesante dentro del conjunto de sus propiedades antioxidantes y metabólicas.
Piel, colágeno y cicatrización
La jalea real tiene además una larguísima tradición como producto de belleza.
Y no únicamente porque su nombre resulte estupendo para vender una crema.
Contiene vitaminas del grupo B, aminoácidos, zinc, flavonoides, ácidos nucleicos, péptidos y ácidos grasos característicos, entre otros compuestos.
Se ha estudiado su influencia sobre fibroblastos, producción de colágeno, regeneración y cicatrización de la piel.
Por eso aparece tanto en cosmética destinada a piel seca, madura o castigada.
Tradicionalmente también se ha utilizado internamente para mejorar el aspecto de la piel, cabello y uñas.
Existe además una relación lógica entre nutrición, estado metabólico y apariencia externa. La piel muchas veces es uno de los primeros lugares donde vemos que una persona está agotada, mal alimentada o atravesando un periodo de estrés importante.
Jalea real y envejecimiento
La extraordinaria diferencia entre la vida de una abeja obrera y una reina hizo inevitable que la jalea real terminara relacionándose con longevidad y envejecimiento.
Evidentemente nosotros no somos abejas reina.
Pero la jalea real contiene numerosos compuestos con actividad antioxidante y se ha estudiado su relación con mecanismos implicados en daño oxidativo, regeneración celular y envejecimiento.
Su capacidad antioxidante también puede variar dependiendo de la frescura, conservación y calidad del producto.
Por eso siempre he considerado especialmente interesante la jalea real fresca bien conservada.
Dentro de un enfoque antienvejecimiento me interesa por el conjunto: nutrición, vitalidad, piel, metabolismo y protección frente al estrés oxidativo.
Jalea real, BPA y cáncer de mama
Hay una investigación especialmente curiosa que dio origen a muchas referencias sobre jalea real y cáncer de mama.
El bisfenol A (BPA) posee actividad estrogénica y puede interactuar con tejidos sensibles a hormonas.
En estudios experimentales se observó que determinados componentes de la jalea real podían interferir con algunos efectos proliferativos relacionados con BPA.
Aquello despertó interés por la relación entre jalea real, sustancias ambientales con actividad hormonal y células mamarias.
Es una línea muy diferente de afirmar que la jalea real «previene el cáncer de mama», pero conserva algo que me parece mucho más interesante del artículo original: la posible interacción entre jalea real, señalización estrogénica y exposición a determinados disruptores endocrinos.
Jalea real y osteoporosis
También se ha investigado la jalea real en relación con hueso, metabolismo del calcio y cambios asociados a la disminución estrogénica.
Tradicionalmente se ha utilizado como apoyo durante la menopausia y existen trabajos experimentales que han estudiado su relación con la absorción intestinal de calcio y el metabolismo óseo.
Esto vuelve a conectar varias de sus áreas tradicionales de utilización: menopausia, hormonas, nutrición y salud ósea.
Metabolismo y recuperación
La jalea real aporta aminoácidos y proteínas, pero no necesitamos decir que constituye por sí sola una fuente completa de todos los aminoácidos esenciales para explicar su interés.
Su composición incluye numerosos aminoácidos, además de proteínas características conocidas como major royal jelly proteins o MRJP.
A esto se añaden azúcares, lípidos específicos, vitaminas y otros compuestos.
Esta riqueza explica su utilización tradicional en convalecencia, pérdida de vitalidad, agotamiento, periodos de crecimiento y recuperación después de épocas de gran desgaste.
También puede resultar interesante cuando el cansancio está acompañado de falta de apetito o sensación general de debilidad.
¿Ayuda a perder peso?
La jalea real contiene diferentes lípidos y sustancias relacionadas con el metabolismo y tradicionalmente se le ha atribuido una acción reguladora metabólica.
También contiene fosfolípidos, entre ellos componentes relacionados con la lecitina.
Pero yo no la considero un producto para adelgazar.
Me parece mucho más interesante dentro de un programa en el que queremos mejorar vitalidad, nutrición y funcionamiento metabólico, especialmente cuando una dieta para perder peso está dejando a la persona agotada.
Utilizarla como «quemagrasas» sería desperdiciar todo lo verdaderamente interesante que tiene.
¿Para qué se utiliza tradicionalmente la jalea real?
Si reunimos sus aplicaciones más habituales encontramos un abanico bastante amplio:
-
Cansancio y falta de vitalidad.
-
Estrés y agotamiento.
-
Falta de concentración.
-
Recuperación y convalecencia.
-
Alteraciones del sueño relacionadas con agotamiento.
-
Resfriados y gripe.
-
Apoyo inmunitario.
-
Molestias digestivas.
-
Colesterol y salud cardiovascular.
-
Metabolismo de la glucosa.
-
Menstruación y menopausia.
-
Fertilidad femenina y masculina.
-
Libido.
-
Piel y dermatitis.
-
Envejecimiento y cuidado de la piel.
-
Salud ósea.
-
Apoyo metabólico y hepático.
Esta variedad puede parecer enorme hasta que dejamos de mirar la jalea real como si fuera simplemente una vitamina y observamos la cantidad de sustancias diferentes que contiene.
Miel con jalea real
Una preparación tradicional muy agradable consiste en mezclar miel y jalea real.
También se han preparado bebidas refrigeradas con agua, miel y jalea real.
La miel ayuda además a suavizar el sabor característico de la jalea real fresca, que no es precisamente dulce a pesar de proceder de la colmena.
Entre sus componentes característicos encontramos el ya mencionado 10-HDA, relacionado con algunas de las propiedades biológicas que han despertado interés en esta sustancia.
La jalea real fresca necesita frío
La jalea real es un producto delicado.
La jalea real fresca debe conservarse refrigerada y protegida adecuadamente de la luz y el aire.
El calor puede alterar enzimas, proteínas y otros componentes sensibles, por lo que no tiene sentido comprar una buena jalea real fresca para después incorporarla a una bebida hirviendo.
También existen productos liofilizados, que permiten una conservación diferente.
Por eso cuando compramos jalea real conviene saber qué estamos comprando: fresca, liofilizada o incorporada a otro preparado.
Contraindicaciones de la jalea real
Aquí sí hay una precaución especialmente importante.
La jalea real puede producir reacciones alérgicas y, aunque son poco frecuentes, algunas pueden ser graves.
Las personas con antecedentes de alergia a productos de las abejas, polen u otros productos apícolas deben extremar la precaución.
También se han descrito reacciones importantes en personas con asma o antecedentes alérgicos, incluyendo casos de anafilaxia.
Picadura de abeja, miel, polen, propóleo y jalea real no contienen exactamente los mismos alérgenos, por lo que ser alérgico a una cosa no permite predecir automáticamente la reacción a todas las demás. Pero un historial alérgico importante merece tenerse en cuenta.
Y como ocurre con cualquier producto natural de composición compleja, si después de tomarla aparecen dificultad respiratoria, hinchazón de labios o lengua, urticaria generalizada o sensación de cierre de garganta, estamos ante una posible reacción alérgica grave.
La jalea real es uno de los productos más fascinantes de la colmena.
Una sustancia creada para alimentar a una reina que puede vivir años mientras las obreras que la rodean viven muchísimo menos tenía todas las papeletas para despertar nuestra curiosidad.
Y lo hizo.
Pero después de décadas estudiándola sabemos que su interés no reside únicamente en esa bonita comparación.
En su interior encontramos proteínas específicas, péptidos, 10-HDA, aminoácidos, vitaminas, lípidos y numerosos compuestos bioactivos que ayudan a comprender por qué tradicionalmente se ha utilizado para vitalidad, inmunidad, metabolismo, salud femenina, fertilidad, piel, sistema nervioso y recuperación.
La abeja reina fue la que llamó nuestra atención.
La composición de la jalea real es la que explica por qué seguimos estudiándola.
Este contenido tiene carácter educativo e informativo y recoge propiedades, investigaciones y usos tradicionales de la jalea real. En presencia de alergia o asma debe prestarse especial atención a la tolerancia a los productos de la colmena.


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