9 hábitos de Medicina China para una vida larga

Según la Medicina Tradicional China (MTC), existen pequeños hábitos cotidianos que pueden ayudarnos a mantener el equilibrio del organismo, favorecer una buena circulación del Qi y la Sangre y conservar nuestra vitalidad a medida que pasan los años.

Y lo curioso es que ninguno requiere grandes complicaciones.

Peinarse, masajearse los pies, estirarse, mantener determinadas zonas del cuerpo calientes, comer adecuadamente o simplemente respirar.

Son pequeños gestos que, repetidos todos los días, forman parte de esa idea tan característica de la medicina china:

cuidar la salud antes de perderla.

Aquí tienes nueve hábitos muy sencillos que puedes incorporar a tu rutina diaria.

1. Peina tu cabello

Peina o cepilla tu cabello desde la raíz hasta las puntas durante al menos dos minutos.

Si no tienes melena o apenas tienes cabello, no importa.

Utiliza el peine suavemente directamente sobre el cuero cabelludo.

En la Medicina Tradicional China, la cabeza es un lugar especialmente importante porque hasta ella ascienden numerosos meridianos.

Cepillar y masajear el cuero cabelludo ayuda a estimular la circulación de la zona y tradicionalmente se utiliza para despejar la cabeza y favorecer la claridad mental.

También puede resultar tremendamente agradable cuando acumulamos tensión en:

  • Cuero cabelludo.

  • Frente.

  • Sienes.

  • Mandíbula.

Dos minutos al día.

No parece demasiado trabajo.

2. Frótate los pies

Los pies tienen una importancia enorme dentro de diferentes medicinas tradicionales.

La reflexología podal trabaja precisamente sobre la idea de que diferentes zonas del pie reflejan órganos y sistemas del organismo.

Y en Medicina Tradicional China, además, encontramos puntos especialmente importantes en los pies pertenecientes a distintos meridianos.

Dedica unos minutos a masajear:

  • Plantas.

  • Talones.

  • Tobillos.

  • Dedos.

  • Espacios entre los dedos.

No necesitas una técnica extraordinariamente complicada.

Frótalos, presiónalos suavemente y presta atención a las zonas que notes especialmente tensas o sensibles.

Además de formar parte de estas prácticas tradicionales, un buen masaje de pies al final del día es una manera estupenda de relajarse.

3. Estírate todos los días

Alarga los brazos por encima de la cabeza.

Después inclínate suavemente hacia delante intentando acercarte a los dedos de los pies hasta donde tu movilidad te permita.

Haz pequeños giros del tronco manteniendo los pies apoyados.

Estira las manos.

Mueve los hombros.

Moviliza el cuello suavemente.

En realidad, haz cualquier estiramiento que haga sentir bien a tu cuerpo.

Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, el movimiento favorece la circulación del Qi y la Sangre.

El estancamiento, por el contrario, se relaciona con:

  • Rigidez.

  • Tensión.

  • Pesadez.

  • Dolor.

Nuestro cuerpo está diseñado para moverse.

Y no hace falta hacer una hora de ejercicio para recordárselo.

A veces unos minutos de movimiento repartidos a lo largo del día cambian completamente cómo nos sentimos.

4. Traga saliva

Sí.

Suena un poco raro.

Pero la saliva es un fluido bastante más interesante de lo que parece.

Participa en:

  • La digestión.

  • La lubricación de la boca.

  • La protección de dientes y encías.

  • La remineralización del esmalte.

  • La defensa frente a determinados microorganismos.

  • La protección de las mucosas.

En las prácticas tradicionales taoístas y dentro de determinados ejercicios relacionados con la Medicina Tradicional China, la saliva ha tenido además una consideración especial.

Algunas técnicas consisten precisamente en estimular su producción dentro de la boca y tragarla conscientemente.

Puedes pensar en ella como en una pequeña farmacia que nuestro propio organismo fabrica continuamente.

5. Mantén tus pies calientes

Desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, el Frío y la Humedad pueden penetrar en el organismo y alterar la circulación del Qi.

Y los pies son una zona a la que tradicionalmente se presta especial atención.

Por eso, si el suelo está muy frío, utiliza:

  • Calcetines.

  • Zapatillas.

  • Calzado adecuado.

Especialmente durante el invierno.

No se trata de vivir obsesionados con que un centímetro de piel entre en contacto con el suelo.

Se trata de evitar pasar largos periodos con los pies helados.

Además, todos conocemos esa sensación:

cuando los pies están congelados parece que todo el cuerpo tiene frío.

6. Protege la cabeza y el cuello del frío y del viento

El Viento ocupa un lugar muy especial dentro de la Medicina Tradicional China.

De hecho, se considera uno de los factores externos capaces de alterar nuestro equilibrio y tradicionalmente se presta especial atención a la protección de cabeza, nuca y cuello.

Si hace mucho frío o viento, utiliza:

  • Bufanda.

  • Pañuelo.

  • Gorro.

Y si duermes con aire acondicionado, evita que el chorro de aire frío esté dirigido directamente hacia la cara, los ojos o el cuello.

Un pequeño cambio en la posición de la cama o en la dirección del aire puede ser suficiente.

7. No abuses de alimentos y bebidas muy fríos

Ésta es otra recomendación clásica de la Medicina Tradicional China.

El sistema Bazo-Estómago necesita energía para transformar los alimentos y extraer de ellos aquello que el organismo necesita.

Desde esta perspectiva, abusar continuamente de hielo, bebidas heladas y alimentos extremadamente fríos puede debilitar esa función digestiva, especialmente en personas que ya presentan un terreno de Frío o debilidad digestiva.

Podemos priorizar:

  • Alimentos cocinados.

  • Sopas.

  • Caldos.

  • Infusiones.

  • Comidas templadas.

  • Alimentos a temperatura ambiente.

Esto no significa que nunca podamos comernos un helado.

La Medicina Tradicional China trabaja muchísimo con el concepto de equilibrio.

Una cosa es tomarse un helado.

Otra muy diferente es desayunar, comer y cenar alimentos recién sacados de la nevera mientras bebemos vasos llenos de hielo.

8. No te saltes el desayuno

Según el reloj energético de la Medicina Tradicional China, durante la mañana encontramos momentos especialmente relacionados con Estómago y Bazo.

Tradicionalmente se considera un buen momento para proporcionar al organismo una comida nutritiva que nos permita comenzar el día con energía.

Un desayuno completo puede incluir, dependiendo de cada persona:

  • Proteínas.

  • Grasas saludables.

  • Fruta.

  • Cereales integrales.

  • Huevos.

  • Frutos secos.

  • Semillas.

  • Preparaciones calientes.

No existe un desayuno universal perfecto para todo el mundo.

Pero si eres de esas personas que no desayunan nada, sobreviven toda la mañana a base de café y llegan a la comida dispuestas a devorar hasta el mantel, quizá tu cuerpo esté intentando decirte algo.

9. Respira

Probablemente sea el consejo más sencillo de todos.

Y quizá uno de los que menos hacemos conscientemente.

Cuando estamos estresados, nuestra respiración cambia.

Se vuelve más rápida, superficial y torácica.

Así que cuando notes que todo empieza a superarte, detente durante un minuto.

Inhala lentamente.

Deja que se expanda el abdomen.

Y después exhala despacio.

Repite varias veces.

La respiración es una de las pocas funciones automáticas del organismo sobre las que podemos intervenir voluntariamente.

Y eso la convierte en una herramienta extraordinaria para modificar nuestro estado en cuestión de minutos.

La longevidad se construye todos los días

Cuando hablamos de vivir muchos años tendemos a buscar grandes secretos.

Un alimento extraordinario.

Una planta exótica.

Un suplemento milagroso.

Una técnica revolucionaria.

Pero las medicinas tradicionales llevan siglos insistiendo en algo muchísimo menos espectacular:

lo que hacemos todos los días importa más que lo que hacemos de vez en cuando.

Moverse.

Respirar.

Comer adecuadamente.

Descansar.

Protegerse del frío.

Cuidar nuestra digestión.

Mantener una buena circulación.

Y prestar atención a nuestro cuerpo.

Ninguno de estos nueve hábitos puede garantizarnos que viviremos cien años.

Pero juntos representan perfectamente una de las grandes ideas de la Medicina Tradicional China:

la longevidad no comienza cuando envejecemos. Se cultiva durante toda la vida.

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