Estimulación prenatal: sonidos y música en el embarazo

La idea de la estimulación prenatal no es nueva. Desde hace décadas se estudia la capacidad del bebé para percibir estímulos antes de nacer y, especialmente, cómo responde a los sonidos que llegan hasta él durante el embarazo.

Aunque durante mucho tiempo se pensó en el útero como un lugar prácticamente aislado del exterior, hoy sabemos que el bebé vive en un entorno bastante más rico en sonidos de lo que parece: escucha el latido cardíaco de su madre, los movimientos intestinales, su respiración, su voz y, conforme avanza la gestación, también sonidos procedentes del exterior.

Y aquí aparece una pregunta bastante interesante: si el bebé puede escuchar antes de nacer, ¿puede también reconocer, recordar o aprender determinados sonidos?

¿Qué es la estimulación prenatal?

La estimulación prenatal reúne diferentes formas de interacción con el bebé durante su desarrollo intrauterino. Una de las más interesantes es la estimulación auditiva, precisamente porque el oído comienza a funcionar antes del nacimiento.

El cerebro experimenta un extraordinario proceso de desarrollo durante la gestación. Se forman neuronas, aparecen conexiones entre ellas y los diferentes circuitos nerviosos van organizándose y especializándose.

Al mismo tiempo, los sentidos van madurando progresivamente.

El bebé no puede relacionarse con el exterior de la misma manera que lo hará después de nacer, pero eso no significa que permanezca completamente ajeno a lo que sucede a su alrededor.

El sonido es una de las principales vías de comunicación con el entorno intrauterino.

¿Cuándo empieza a oír el bebé?

El aparato auditivo comienza a desarrollarse muy pronto, aunque escuchar requiere mucho más que tener formado el oído.

Durante la gestación tienen que madurar progresivamente las estructuras del oído, las vías nerviosas auditivas y las áreas cerebrales encargadas de procesar los sonidos.

Aproximadamente hacia la mitad del embarazo el feto comienza a responder a determinados estímulos sonoros y, conforme avanza la gestación, su capacidad auditiva continúa desarrollándose.

Esto significa que durante buena parte de la segunda mitad del embarazo el bebé está expuesto a un auténtico paisaje sonoro.

Y el sonido dominante no es precisamente Mozart.

El primer sonido que acompaña al bebé

Durante meses, el bebé escucha fundamentalmente los sonidos producidos por el propio organismo materno.

El latido cardíaco de su madre constituye uno de los ritmos más repetitivos de su entorno. A él se unen la respiración, el flujo sanguíneo, los movimientos digestivos y otros sonidos internos.

También escucha la voz materna de una forma muy particular.

Una parte de la voz llega desde el exterior, pero otra se transmite a través de los propios tejidos y estructuras corporales de la madre. Por eso la voz materna ocupa un lugar privilegiado dentro del paisaje auditivo prenatal.

Después del nacimiento, los bebés pueden mostrar preferencia por voces y sonidos familiares escuchados repetidamente durante la gestación, lo que resulta especialmente interesante porque indica que existe cierta capacidad de aprendizaje y memoria auditiva antes de nacer.

¿Y la música durante el embarazo?

Muchas mujeres ponen música al bebé durante el embarazo, y durante años se ha popularizado especialmente la idea de utilizar música clásica.

La realidad es algo más interesante que limitarse a poner Mozart delante de la barriga.

Los sonidos procedentes del exterior tienen que atravesar los tejidos maternos y el medio que rodea al bebé antes de llegar hasta él. Por tanto, no escucha la música exactamente como la escuchamos nosotros.

Determinadas frecuencias se atenúan más que otras y el sonido llega transformado.

Esto explica también por qué los sonidos sencillos, repetitivos y rítmicos han despertado tanto interés dentro de la estimulación prenatal.

El bebé está acostumbrado desde el principio a convivir con ritmos, empezando por uno que escucha miles de veces: el corazón de su madre.

Sonidos, repetición y memoria prenatal

Una de las cuestiones más fascinantes de la estimulación prenatal es la posibilidad de que el bebé sea capaz de reconocer patrones auditivos.

Cuando un sonido aparece repetidamente, el sistema nervioso puede familiarizarse con él. Si posteriormente el estímulo cambia, la respuesta también puede modificarse.

Este proceso de habituación y reconocimiento constituye una forma muy elemental de aprendizaje.

No significa que un bebé esté aprendiendo como lo hará después de nacer, pero sí demuestra que su cerebro no permanece pasivo ante los estímulos que recibe.

De hecho, algunas experiencias realizadas con voces, melodías, palabras o secuencias sonoras repetidas durante el embarazo han observado respuestas diferentes después del nacimiento ante sonidos que habían formado parte previamente del entorno prenatal.

¿Por qué se empezó a utilizar la estimulación auditiva prenatal?

Precisamente a partir de estas observaciones aparecieron diferentes métodos de estimulación prenatal basados en la repetición de sonidos.

La idea consistía en proporcionar al bebé patrones auditivos sencillos y repetitivos, suficientemente diferentes de los sonidos habituales del organismo materno para que pudiera distinguirlos.

Uno de aquellos sistemas fue BabyPlus, un dispositivo que se comercializó durante años para la estimulación prenatal.

El aparato se colocaba sobre el abdomen de la madre y reproducía diferentes secuencias rítmicas que iban modificándose conforme avanzaba el embarazo.

La intención era ofrecer al bebé un patrón sonoro que pudiera escuchar, reconocer y posteriormente diferenciar cuando este cambiaba.

BabyPlus recomendaba sesiones regulares durante el embarazo y llegó a popularizarse especialmente por la idea de utilizar la comparación y reconocimiento de patrones auditivos como forma de estimulación.

Con los años se realizaron numerosas afirmaciones comerciales sobre los posibles beneficios posteriores de estos sistemas, desde bebés más tranquilos hasta ventajas en el aprendizaje, lenguaje o desarrollo intelectual. Algunas de aquellas afirmaciones fueron considerablemente más lejos de lo que puede deducirse simplemente del hecho de que exista aprendizaje auditivo prenatal.

Sin embargo, detrás de aquel producto había una cuestión que sigue siendo tremendamente interesante: el bebé escucha, reconoce y aprende antes de nacer.

El cerebro del bebé antes del nacimiento

Durante el desarrollo embrionario y fetal se produce una enorme proliferación de células nerviosas y conexiones.

También existe una muerte celular programada, completamente normal y necesaria para la correcta organización del sistema nervioso.

Por tanto, el desarrollo cerebral no consiste simplemente en conservar el mayor número posible de neuronas.

El cerebro va construyendo circuitos, reforzando determinadas conexiones, eliminando otras y reorganizándose continuamente en función de su propio programa de desarrollo y de los estímulos que recibe.

Esta extraordinaria plasticidad explica el interés que siempre ha despertado el ambiente prenatal.

Los estímulos sensoriales forman parte de ese ambiente, pero también lo hacen la nutrición materna, el descanso, el estado metabólico, el movimiento, el entorno hormonal y muchos otros factores.

La estimulación prenatal es solamente una pequeña parte de un proceso muchísimo más complejo.

Hablar al bebé durante el embarazo

Probablemente una de las formas más sencillas y naturales de estimulación auditiva sea también la que no necesita ningún aparato: hablar.

La voz de la madre acompaña al bebé continuamente y posee características acústicas diferentes a las de cualquier otra voz que llegue desde el exterior.

Cantar, hablar o repetir determinadas canciones proporciona patrones auditivos que pueden convertirse en sonidos familiares.

También puede participar la pareja u otras personas cercanas. Aunque esas voces llegan al bebé de manera diferente a la voz materna, pueden formar parte del entorno sonoro que escucha repetidamente.

No hace falta convertirlo en un entrenamiento.

La interacción cotidiana ya proporciona al bebé una enorme cantidad de estímulos.

¿Hay que poner auriculares sobre el abdomen?

No es necesario.

El bebé ya recibe sonidos procedentes del exterior y más intensidad no significa mejor estimulación.

Colocar fuentes de sonido muy intensas directamente sobre el abdomen tampoco reproduce el entorno auditivo natural del bebé.

Si se utiliza música, puede escucharse de manera normal en la habitación, a un volumen agradable para la madre.

Al final, durante el embarazo no estamos intentando preparar a un bebé para aprobar un examen. Estamos acompañando un sistema nervioso que se encuentra en pleno desarrollo.

Mucho más que poner música

La estimulación prenatal resulta fascinante precisamente porque nos recuerda algo que durante mucho tiempo se subestimó: el bebé comienza a relacionarse con su entorno antes de nacer.

Escucha ritmos, percibe voces, se habitúa a determinados sonidos y puede reconocer posteriormente algunos estímulos que formaron parte de su vida intrauterina.

Los antiguos sistemas como BabyPlus intentaron aprovechar esta capacidad mediante secuencias auditivas programadas. Hoy, más allá de aquellos dispositivos, sabemos que el propio embarazo ya proporciona un entorno extraordinariamente rico en estímulos.

La voz materna, el movimiento, los ritmos del organismo y los sonidos cotidianos forman parte de las primeras experiencias sensoriales del bebé.

Quizá por eso no sea necesario buscar estímulos extraordinarios.

Mucho antes de conocer el mundo, el bebé ya lleva meses escuchándolo.

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