Este verano defiéndete de los insectos de forma natural

Ya por fin ha llegado el calor, aunque parecía que este año no iba a ser tan fácil.

Nos apetece disfrutar de la naturaleza, salir de excursión, organizar picnics con la familia, practicar deportes al aire libre o simplemente disfrutar de una tranquila siesta al fresco.

Pero también es época de insectos, especialmente mosquitos, que con sus picaduras pueden arruinar nuestras horas de descanso y diversión.

Una manera natural de mantener a raya a determinados insectos es aprovechar las cualidades aromáticas de algunas plantas y sus aceites esenciales.

Así como algunas plantas producen aromas capaces de atraer insectos para favorecer la polinización, otras generan sustancias aromáticas que les resultan poco atractivas.

Y precisamente de ahí procede buena parte del uso tradicional de los aceites esenciales como repelentes.

Aceites esenciales para repeler insectos

Hay numerosos aceites esenciales conocidos por sus propiedades repelentes.

Algunos funcionan mejor que otros dependiendo del insecto que queramos mantener alejado y podemos combinarlos según nuestras necesidades.

Entre los más utilizados encontramos:

  • Mosquitos: citronella, eucalipto, árbol de té, menta, limón, albahaca, clavo, tomillo, hierbalimón, geranio, lavanda, canela, bergamota y romero.

  • Pulgas: cedro, citronella, eucalipto, árbol de té, hierbalimón, lavanda, naranja y pino.

  • Garrapatas: cedro, geranio, enebro, palisandro, tomillo, pomelo, orégano, árbol de té y eucalipto.

No todos estos aceites presentan la misma actividad ni tienen la misma tolerancia cutánea, por lo que una cosa es utilizarlos ambientalmente y otra aplicarlos sobre la piel.

Cómo utilizar los aceites esenciales contra los insectos

En un difusor

Podemos utilizar un difusor de aromaterapia añadiendo aproximadamente 5-10 gotas durante un rato antes de acostarnos.

Si no disponemos de difusor, podemos impregnar ligeramente pañuelos o algodones y colocarlos estratégicamente en la habitación, evitando dejarlos al alcance de niños o animales.

Repelente corporal casero

Podemos preparar una mezcla con:

  • 2 cucharadas de aceite de almendras dulces.

  • 10 gotas de aceite esencial de citronella.

  • 5 gotas de aceite esencial de menta.

  • 5 gotas de aceite esencial de árbol de té.

Mezclar bien y aplicar una pequeña cantidad sobre las zonas de piel expuestas, evitando ojos, mucosas y piel lesionada.

En niños tenemos que ser bastante más prudentes porque no todos los aceites esenciales son adecuados para todas las edades. En este caso no aplicaría simplemente la misma fórmula reduciendo unas gotas: elegiría los aceites y la concentración específicamente según la edad.

Spray casero para las habitaciones

También podemos fabricar nuestro propio spray ambiental.

En una botella con pulverizador de unos 200 ml añadiremos:

  • 100 ml de agua mineral.

  • 50 ml de agua de hamamelis.

  • 25 ml de vodka o alcohol.

  • 30 gotas de aceite esencial de citronella.

  • 20 gotas de aceite esencial de menta.

  • 20 gotas de aceite esencial de árbol de té.

Agitar antes de utilizar.

Podemos pulverizar la mezcla por la habitación cuando sea necesario, procurando no hacerlo directamente sobre personas o mascotas y evitando especialmente ojos y mucosas.

Conviene conservar la preparación en un lugar oscuro, fresco y alejado de la luz solar.

¿Y nuestras mascotas?

Aquí prefiero ser prudente.

Aunque tradicionalmente encontramos numerosas recetas con aceites esenciales de geranio, citronella, árbol de té y otros aceites para pulgas y garrapatas, los animales no metabolizan necesariamente estas sustancias de la misma manera que nosotros.

Esto es especialmente importante en los gatos, pero también debemos tener cuidado con los perros.

Por eso no aplicaría aceites esenciales concentrados directamente sobre el animal ni prepararía una mezcla casera para impregnar su collar sin valorar antes qué especie es, su edad, peso y estado de salud.

Natural no significa automáticamente inocuo, y en nuestros peludos merece la pena tenerlo especialmente presente.

¿Y si ya nos han picado?

Durante mis vacaciones he dejado alucinado a más de uno con la cantidad de recursos que una tiene que sacar de la nada para solucionar pequeños problemas veraniegos.

Yo suelo llevar siempre una pequeña botellita de aceite de árbol de té.

Lo utilizo desde hace años en mi botiquín de viaje para pequeñas rozaduras, picaduras y otros imprevistos de la piel.

Aunque tradicionalmente se ha utilizado puro de forma puntual, actualmente prefiero recomendarlo diluido, especialmente si no sabemos cómo reacciona la piel, porque también puede producir irritación o sensibilización.

¿Qué hacemos ante una picadura de medusa?

Aquí hay algo importante: no debemos lavar inicialmente la zona con agua dulce.

El cambio de salinidad puede favorecer la descarga de los nematocistos que todavía permanezcan adheridos a la piel.

Como primera medida podemos utilizar agua de mar, retirar cuidadosamente los restos de tentáculos sin frotar y actuar posteriormente según el tipo de medusa implicada.

Y esto es importante porque no todas las medusas se manejan exactamente igual.

Mi pequeño botiquín de vacaciones

Yo no suelo viajar sin algunas de las cosas que más utilizo habitualmente:

  • Árbol de té.

  • Sangre de Drago.

  • Extracto de semilla de pomelo.

Son de esas cosas que llevo «por lo que pueda pasar» porque ocupan poco espacio y me han sacado de más de un apuro durante años.

Pero lo divertido empieza cuando no tienes absolutamente nada a mano.

No sería la primera vez que he salido corriendo al bar de los mojitos a pedir hierbabuena, la he machacado y la he utilizado a modo de cataplasma ante la picadura de algún bicho incierto.

También he utilizado una pasta preparada con agua fría y bicarbonato de sodio sobre una picadura de mosquito tigre especialmente inflamada.

Son esos pequeños recursos de emergencia que una termina aprendiendo después de muchos veranos.

¿Y si nos pica una avispa?

Tradicionalmente, uno de mis grandes aliados para las picaduras ha sido la arcilla.

El problema es que cuando estás en mitad del campo precisamente lo que no suele haber en el bolso es un paquete de arcilla preparada.

Y entonces aparece su primo de emergencia: el barro.

Si utilizamos algo sobre una picadura debemos procurar que esté limpio y no aplicarlo sobre heridas abiertas, pero la idea tradicional de utilizar una pasta fresca sobre la zona busca fundamentalmente calmar y aliviar momentáneamente la molestia.

Eso sí, ante una picadura de abeja o avispa hay algo muchísimo más importante que cualquier remedio casero: si aparecen dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o garganta, mareo intenso o una reacción generalizada, estamos ante una posible reacción alérgica grave y necesitamos atención urgente.

Disfruta del verano, pero intenta que no se lo coman los mosquitos

Citronella, geranio, lavanda, eucalipto, menta, árbol de té y otras plantas nos proporcionan herramientas muy interesantes para mantener alejados a muchos de esos pequeños invitados veraniegos.

Y si alguno consigue saltarse nuestras defensas, siempre podemos recurrir a nuestro pequeño botiquín.

O, llegado el caso, al bar de los mojitos y su maceta de hierbabuena.

Espero que este verano tengáis que utilizar mucho más los remedios del principio que los de emergencia.

Share

Añadir un comentario