
La enfermedad renal crónica consiste en una pérdida progresiva y mantenida de la función de los riñones.
Uno de sus principales problemas es que puede avanzar lentamente durante años sin producir síntomas evidentes. De hecho, en sus primeras etapas muchas personas descubren que tienen alterada la función renal precisamente a través de una analítica de sangre u orina realizada por otro motivo.
Los riñones son responsables del equilibrio de los líquidos, la eliminación de productos de desecho, la regulación del pH de la sangre y el equilibrio de numerosos minerales.
Pero hacen bastante más.
También participan en:
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La regulación de la presión arterial.
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La producción de glóbulos rojos mediante la eritropoyetina.
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El equilibrio de sodio, potasio, calcio, fósforo y otros minerales.
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La regulación del equilibrio ácido-base.
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La activación de la vitamina D, transformándola finalmente en calcitriol.
Nuestros riñones son esenciales para la vida.
Síntomas de la enfermedad renal
Uno de los problemas de la enfermedad renal crónica es precisamente que al principio puede no dar síntomas.
Conforme se altera la función renal pueden aparecer cambios como:
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Mayor o menor cantidad de orina.
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Necesidad de levantarse a orinar durante la noche.
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Orina espumosa.
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Sangre en la orina.
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Hinchazón o edema.
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Fatiga.
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Anemia.
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Debilidad generalizada.
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Mareos.
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Dificultad para concentrarse.
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Picor.
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Calambres.
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Náuseas.
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Pérdida de apetito.
La orina espumosa persistente merece especial atención porque puede aparecer cuando existe una pérdida importante de proteínas a través de la orina.
Sensación de frío y cansancio
Algunas personas con enfermedad renal avanzada pueden sentir frío con mucha frecuencia.
Una de las razones puede ser la anemia, ya que el riñón participa en la producción de eritropoyetina, hormona que estimula la formación de glóbulos rojos.
Cuando disminuye la función renal puede disminuir también la producción de eritropoyetina.
Falta de aire
La falta de aire también puede aparecer en la enfermedad renal avanzada.
Puede estar relacionada con:
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Anemia.
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Retención de líquidos.
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Acumulación de líquido en los pulmones.
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Alteraciones metabólicas asociadas a una función renal muy disminuida.
Dolor renal
La enfermedad renal crónica por sí misma no siempre produce dolor.
Un dolor muy intenso en la espalda o el costado que se extiende hacia la ingle es mucho más característico de un cólico renal, por ejemplo debido a un cálculo u obstrucción de las vías urinarias.
Por eso no debemos confundir enfermedad renal crónica con cualquier dolor que aparezca aproximadamente a la altura de los riñones.
Edema
Cuando el riñón pierde capacidad para manejar correctamente el sodio y el agua puede aparecer retención de líquidos.
Podemos observar hinchazón especialmente en:
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Tobillos.
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Piernas.
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Pies.
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Manos.
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Alrededor de los ojos.
El edema nos está proporcionando información importante sobre el equilibrio de líquidos del organismo.
El Riñón en Medicina Tradicional China
Hasta aquí hemos hablado del riñón como órgano anatómico.
Sin embargo, cuando hablamos del Riñón en Medicina Tradicional China, estamos utilizando un concepto mucho más amplio.
La medicina occidental y la anatomía describen las funciones del órgano renal, mientras que la medicina china contempla el Riñón como un sistema funcional y energético relacionado con numerosos procesos del organismo.
En MTC el Riñón se considera la fuente de la energía constitucional o heredada y se relaciona con:
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Riñones.
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Suprarrenales.
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Ovarios y testículos.
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Reproducción.
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Crecimiento y desarrollo.
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Cerebro y médula.
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Huesos.
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Región lumbar.
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Dientes.
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Oído.
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Uretra.
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Sexualidad.
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Fuerza de voluntad.
Por eso, cuando en Medicina China hablamos de una deficiencia de energía de Riñón, no estamos diciendo necesariamente que una analítica vaya a mostrar insuficiencia renal.
Estamos hablando de otro sistema de observación.
La energía renal puede considerarse constitucionalmente más fuerte o más débil y, según la MTC, se va consumiendo progresivamente con la edad.
También puede verse especialmente afectada por:
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Exceso de trabajo.
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Estilos de vida extremadamente exigentes.
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Enfermedades crónicas.
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Estrés mantenido.
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Embarazos múltiples.
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Falta de descanso.
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Alimentación e hidratación inadecuadas.
Conforme disminuye esta energía pueden aparecer, dentro de este marco tradicional, manifestaciones relacionadas con fertilidad, sexualidad, menopausia, andropausia, próstata, huesos, audición, zona lumbar, envejecimiento y capacidad de adaptación.
Agua, Riñón y deshidratación
El elemento asociado al Riñón en Medicina Tradicional China es el agua.
Y resulta una asociación especialmente interesante porque nuestros riñones anatómicos son también fundamentales para regular el equilibrio de agua del organismo.
Una deshidratación mantenida obliga al cuerpo a conservar agua y modifica la concentración de la orina.
Por eso mantener una hidratación adecuada es importante para la salud general y renal.
Pero aquí existe una diferencia fundamental:
más agua no significa siempre riñones más sanos.
En las primeras fases de enfermedad renal muchas personas pueden mantener una hidratación normal.
Sin embargo, cuando existe una enfermedad renal avanzada, disminución importante de la producción de orina, edema o insuficiencia cardiaca asociada, puede ser necesario controlar cuidadosamente la cantidad de líquidos.
La hidratación debe adaptarse al funcionamiento real del riñón.
Riñón, vejiga y agua en Medicina China
El órgano emparejado con el Riñón en MTC es la Vejiga Urinaria y ambos están relacionados con el metabolismo del agua.
La sexualidad y la creatividad también forman parte de este sistema.
Como órgano energético relacionado con la supervivencia y la reproducción, el Riñón se vincula tradicionalmente con:
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Libido.
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Fertilidad.
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Reproducción.
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Desarrollo.
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Reserva constitucional.
Riñón y miedo
La emoción asociada al Riñón en Medicina Tradicional China es el miedo.
Un susto puede literalmente paralizarnos.
Y un estado de miedo mantenido acaba comportándose como una forma de estrés crónico.
Aquí encontramos además una asociación anatómica curiosa: las glándulas suprarrenales están situadas precisamente encima de los riñones y participan en nuestra respuesta fisiológica al estrés mediante hormonas como adrenalina y cortisol.
Por eso, independientemente del marco desde el que lo observemos, vivir permanentemente en estado de alarma no es precisamente una buena estrategia para cuidar nuestro organismo.
Remedios naturales y cuidados de apoyo en la enfermedad renal
Controlar el estrés
Teniendo en cuenta el daño que puede producir un estado de estrés mantenido sobre todo el organismo, aprender a regularlo resulta especialmente interesante.
Podemos utilizar:
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Yoga.
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Tai Chi.
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Meditación.
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Respiración.
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Paseos.
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Pesca.
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Jardinería.
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Cualquier actividad que realmente nos permita bajar el nivel de activación.
No todo el mundo tiene que meditar sentado delante de una vela.
Si alguien consigue desconectar durante tres horas pescando, ésa puede ser perfectamente su meditación.
Alimentos tradicionalmente relacionados con el Riñón
En Medicina Tradicional China existe una interesante relación entre los alimentos muy oscuros o negros y el sistema energético del Riñón.
Tradicionalmente encontramos:
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Alubias negras.
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Sésamo negro.
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Frutas oscuras.
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Verduras de colores intensos.
El elemento Agua también aparece representado mediante alimentos procedentes del mar:
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Pescados.
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Mariscos.
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Algas.
Aquí debemos hacer una distinción importante entre la tradición energética y la dieta de una persona con enfermedad renal crónica.
En ERC la alimentación tiene que adaptarse individualmente a parámetros como:
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Potasio.
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Fósforo.
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Sodio.
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Proteínas.
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Estado nutricional.
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Grado de función renal.
Por tanto, un alimento considerado tradicionalmente tónico de Riñón no tiene por qué ser adecuado en cualquier cantidad y para cualquier paciente renal.
Magnesio y riñón
El magnesio mantiene una relación muy interesante con el calcio y participa en cientos de reacciones metabólicas.
Interviene en:
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Función muscular.
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Sistema nervioso.
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Producción energética.
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Equilibrio electrolítico.
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Metabolismo óseo.
También existe una relación entre magnesio y los procesos de calcificación.
Cuando existe un desequilibrio entre calcio, magnesio, fósforo y otros reguladores minerales pueden alterarse diferentes tejidos.
Los estudios sobre magnesio y calcificación han abierto además una línea especialmente interesante de investigación en enfermedad renal.
Pero existe una peculiaridad fundamental:
el riñón es uno de los grandes reguladores del magnesio.
Por eso, en una persona sana y en una persona con enfermedad renal avanzada no podemos utilizar suplementos minerales exactamente de la misma manera.
Conforme disminuye mucho la filtración renal, la eliminación del exceso de magnesio también puede disminuir.
Por tanto, antes de utilizar cantidades importantes de magnesio por vía oral en enfermedad renal necesitamos conocer la función renal y los niveles minerales de esa persona.
Aceite de magnesio
Tradicionalmente también se utiliza aceite de magnesio por vía tópica, aplicándolo sobre la piel y especialmente en la zona lumbar.
Puede utilizarse mediante masaje, lo que además proporciona un momento de relajación y trabajo local sobre la musculatura lumbar.
Bicarbonato de sodio y enfermedad renal
Éste es probablemente uno de los apartados más interesantes.
Los riñones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio ácido-base.
Cuando la función renal disminuye considerablemente, puede disminuir también la capacidad de eliminar la carga ácida y regenerar bicarbonato.
Como consecuencia puede aparecer acidosis metabólica.
Precisamente por eso el bicarbonato se ha utilizado en determinados pacientes renales para corregir este desequilibrio.
Existen investigaciones clínicas en las que se ha estudiado el bicarbonato de sodio en enfermedad renal crónica, especialmente cuando existe bicarbonato sanguíneo bajo.
También se ha estudiado la alcalinización de la orina con bicarbonato en determinados tipos de exposición a sustancias nefrotóxicas, incluido históricamente el uranio.
Pero no estamos hablando de tomar bicarbonato indiscriminadamente para «limpiar los riñones».
Aporta una cantidad considerable de sodio y puede influir en:
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Presión arterial.
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Retención de líquidos.
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Edema.
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Equilibrio electrolítico.
Por eso, en enfermedad renal, su utilización tiene sentido cuando conocemos previamente el estado ácido-base y la situación clínica de la persona.
Aceite de cáñamo
El aceite de cáñamo aporta principalmente ácidos grasos poliinsaturados, entre ellos omega-6 y omega-3.
Tradicionalmente se ha utilizado dentro de diferentes estrategias nutricionales destinadas a apoyar el aparato urinario y el terreno inflamatorio.
Su interés dentro de un planteamiento renal debe valorarse como parte de la alimentación completa y no como sustituto del estudio de la causa de la enfermedad renal.
Fitoterapia renal
La fitoterapia tradicional ha utilizado numerosas plantas relacionadas con las vías urinarias.
Entre ellas encontramos:
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Uva ursi.
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Barbas de maíz.
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Cola de caballo.
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Perejil.
Muchas de estas plantas se han utilizado tradicionalmente por su acción diurética o sobre las vías urinarias.
Pero aquí tenemos que distinguir nuevamente entre una persona con un aparato urinario sano y una persona con enfermedad renal crónica.
Una planta diurética aumenta la producción de orina, pero eso no significa automáticamente que esté regenerando la función del riñón.
En enfermedad renal avanzada, la selección de plantas tiene que hacerse de forma individual porque algunos de sus componentes también tienen que ser procesados o eliminados por un riñón cuya capacidad está disminuida.
La fitoterapia renal es precisamente uno de esos campos donde la planta, la dosis, la fase de la enfermedad y la analítica importan muchísimo.
Quercetina
La quercetina es un flavonoide presente en numerosos alimentos vegetales.
Resulta especialmente interesante por sus propiedades antioxidantes y por su relación con el endotelio y los pequeños vasos sanguíneos.
Esto tiene interés en el riñón porque su sistema de filtración depende de una extraordinaria red de capilares glomerulares.
Podemos encontrar quercetina de manera natural en:
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Cebolla.
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Manzana.
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Alcaparras.
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Frutos rojos.
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Diferentes verduras y frutas.
Ácido málico y ácido gálico
El ácido málico, característico de las manzanas y otras frutas, y el ácido gálico, presente en numerosos vegetales, son compuestos que tradicionalmente han despertado interés dentro del cuidado metabólico y antioxidante.
Las manzanas y el vinagre de sidra de manzana aparecen además con frecuencia en diferentes tradiciones relacionadas con el aparato urinario.
Espirulina y chlorella
La espirulina y la chlorella proporcionan numerosos nutrientes, pigmentos y minerales.
Se utilizan dentro de estrategias nutricionales y depurativas y resultan interesantes por su contenido en diferentes compuestos antioxidantes.
Sin embargo, cuando existe enfermedad renal crónica debemos valorar cualquier alga o suplemento concentrado dentro del conjunto de la dieta, teniendo especialmente en cuenta su composición mineral y el estadio de la enfermedad.
Cuidar el riñón antes de llegar a la diálisis
Recibir un diagnóstico de enfermedad renal crónica no significa necesariamente que una persona vaya a terminar inevitablemente en diálisis.
La enfermedad puede evolucionar de maneras muy diferentes dependiendo de:
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Su causa.
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El grado de función renal conservada.
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La presión arterial.
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La presencia de diabetes.
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La pérdida de proteínas en orina.
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El estilo de vida.
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La alimentación.
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El control metabólico.
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La velocidad con la que esté progresando.
Tenemos muchas cosas sobre las que podemos trabajar para proteger la función renal que todavía conservamos y retrasar al máximo su deterioro.
Y precisamente porque el riñón interviene en el equilibrio de agua, minerales, electrolitos y productos de desecho, en este caso no tiene sentido recomendar suplementos y plantas a ciegas.
Aquí necesitamos saber cómo está funcionando ese riñón.
Porque cuidar un riñón sano y trabajar con un riñón cuya capacidad de filtración ya está disminuida no son exactamente el mismo trabajo.


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