El cobalto es un oligoelemento muy peculiar porque, a diferencia de otros minerales, su importancia nutricional para el ser humano está estrechamente ligada a una vitamina: la vitamina B12 o cobalamina.
De hecho, el propio nombre de la cobalamina procede del cobalto que contiene su molécula.
Por esta razón, cuando hablamos de las funciones nutricionales del cobalto tenemos que hablar inevitablemente de vitamina B12, formación de glóbulos rojos, sistema nervioso y metabolismo celular.
Pero el cobalto tiene además una larga tradición dentro de la oligoterapia, donde se utiliza con un planteamiento diferente y aparece especialmente relacionado con el sistema neurovegetativo, la circulación y los espasmos vasculares.
Son dos aspectos diferentes del mismo elemento y merece la pena distinguirlos.
Cobalto y vitamina B12
El cobalto forma parte de la estructura de la vitamina B12, una vitamina imprescindible para la formación normal de los glóbulos rojos, el funcionamiento del sistema nervioso y diferentes reacciones metabólicas.
Por eso existe una estrecha relación entre cobalto, vitamina B12, hierro y sangre.
La B12 interviene en la maduración normal de los glóbulos rojos y trabaja en procesos que también requieren una correcta disponibilidad de hierro, folato y otros nutrientes.
Cuando existe una deficiencia de vitamina B12 pueden aparecer anemia, cansancio, palidez y alteraciones neurológicas, entre otras manifestaciones.
En nutrición humana tiene más sentido hablar de deficiencia de vitamina B12 que de una deficiencia aislada de cobalto, ya que nuestro organismo utiliza el cobalto principalmente integrado en la molécula de cobalamina.
Cobalto en oligoterapia
Aquí encontramos una utilización completamente diferente.
Dentro de la oligoterapia, el cobalto se ha utilizado tradicionalmente como regulador del sistema neurovegetativo, especialmente en cuadros donde aparecen simultáneamente manifestaciones nerviosas y vasculares.
El sistema nervioso autónomo regula funciones que realizamos sin tener que pensar en ellas: frecuencia cardiaca, calibre de los vasos sanguíneos, digestión, secreciones y multitud de respuestas relacionadas con los sistemas simpático y parasimpático.
Precisamente por esta relación, el cobalto aparece tradicionalmente como oligoelemento antiespasmódico y vasorregulador.
Uno de sus cuadros más característicos es el de la persona que responde al estrés con una combinación de palpitaciones, sensación de angustia, alteraciones digestivas y espasmos vasculares.
Cobalto y circulación
Otra de las grandes aplicaciones tradicionales del cobalto en oligoterapia se encuentra en la circulación.
Se ha utilizado como vasodilatador en trastornos funcionales de los vasos sanguíneos, especialmente cuando predominan los espasmos periféricos.
Uno de los signos clásicos descritos es el llamado síndrome del dedo muerto, en el que uno o varios dedos palidecen debido a una vasoconstricción intensa.
También aparece tradicionalmente relacionado con:
hipertensión, palpitaciones, taquicardia, espasmos arteriales y determinadas alteraciones circulatorias de las extremidades inferiores.
Esta relación entre circulación y sistema nervioso es precisamente una de las claves para comprender el cuadro tradicional del cobalto.
Cobalto, ansiedad y sistema neurovegetativo
En oligoterapia también encontramos el cobalto en personas con angustia, ansiedad y manifestaciones físicas desencadenadas por el nerviosismo.
Es especialmente curioso su uso tradicional ante situaciones que provocan una fuerte tensión anticipatoria.
De ahí procede su antigua consideración como uno de los oligoelementos utilizados antes de exámenes, pruebas y situaciones capaces de provocar ansiedad, especialmente cuando ésta se acompaña de síntomas físicos.
No estamos hablando únicamente de preocupación mental.
Puede aparecer junto a palpitaciones, taquicardia, aerofagia, bloqueo digestivo, espasmos o hipo recurrente.
Es decir, la emoción termina expresándose a través del sistema neurovegetativo.
Cobalto y aparato digestivo
La conexión con el sistema nervioso autónomo explica también algunos de sus usos digestivos tradicionales.
Dentro de su cuadro encontramos:
-
crisis de aerofagia;
-
hipo recurrente;
-
espasmos;
-
y determinados bloqueos digestivos relacionados con el componente neurovegetativo.
Es un perfil bastante diferente del de un problema digestivo puramente alimentario.
Aquí suele existir una relación evidente entre tensión nerviosa y respuesta digestiva.
Principales funciones y usos tradicionales del cobalto
Podemos distinguir nuevamente sus dos vertientes.
Como componente de la vitamina B12, el cobalto está indirectamente relacionado con:
-
formación normal de glóbulos rojos;
-
metabolismo celular;
-
metabolismo energético;
-
mantenimiento del sistema nervioso;
-
y diferentes procesos relacionados con la utilización normal de nutrientes.
Dentro de la oligoterapia, tradicionalmente se ha utilizado por su relación con:
-
regulación del sistema neurovegetativo;
-
equilibrio entre respuestas simpáticas y parasimpáticas;
-
espasmos vasculares;
-
circulación periférica;
-
vasodilatación;
-
hipertensión dentro de su cuadro oligoterápico;
-
palpitaciones y taquicardia asociadas al componente neurovegetativo;
-
ansiedad y angustia;
-
aerofagia;
-
hipo recurrente;
-
espasmos digestivos;
-
y determinadas alteraciones funcionales relacionadas con estrés y tensión nerviosa.
También aparece históricamente relacionado con la función tiroidea, aunque esta aplicación pertenece al terreno de la oligoterapia y no debe confundirse con una función nutricional del cobalto.
Síntomas tradicionalmente relacionados con el cobalto
Dentro de su cuadro oligoterápico encontramos:
-
hipertensión;
-
palpitaciones;
-
taquicardia;
-
angustia;
-
palidez;
-
espasmos arteriales;
-
síndrome del dedo muerto;
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molestias circulatorias de los miembros inferiores;
-
fatiga;
-
crisis de aerofagia;
-
hipo recurrente;
-
ligeras alteraciones psíquicas;
-
trastornos neurológicos;
-
y bloqueos digestivos.
La anemia, palidez, fatiga y determinadas alteraciones neurológicas también pueden aparecer cuando existe deficiencia de vitamina B12, lo que explica parte de la asociación histórica entre estos síntomas y el cobalto.
Principales asociaciones del cobalto
Tradicionalmente encontramos el cobalto asociado con:
hierro, cobre y vitaminas del grupo B, especialmente vitamina B12.
La relación con esta última no es simplemente una asociación terapéutica: el cobalto forma físicamente parte de la molécula de cobalamina.
Fuentes naturales de cobalto
Al estar estrechamente relacionado con la vitamina B12, nutricionalmente interesa distinguir entre alimentos que contienen trazas de cobalto y alimentos que aportan vitamina B12 biológicamente utilizable.
Podemos encontrar cobalto en cantidades variables en alimentos como legumbres, cereales, frutas y otros vegetales, dependiendo también de la cantidad presente en el suelo.
El artículo tradicionalmente recogía como fuentes langosta, lentejas de cultivo biológico, soja lactofermentada, cerezas y pera.
Sin embargo, para cubrir las necesidades humanas relacionadas con el cobalto, lo verdaderamente importante desde el punto de vista nutricional es disponer de suficiente vitamina B12.
El cobalto resulta así bastante curioso: es un elemento que podemos estudiar desde la nutrición, pero también desde un terreno completamente diferente como la oligoterapia.
Y precisamente en esta última destaca un cuadro muy reconocible donde se encuentran circulación, espasmo y sistema neurovegetativo, especialmente cuando el estrés o la ansiedad terminan manifestándose físicamente mediante palpitaciones, alteraciones vasculares o digestivas.
Este artículo tiene finalidad educativa e informativa. Los usos descritos como oligoterápicos pertenecen al marco tradicional de la oligoterapia y no constituyen una pauta individual de suplementación.



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