
Durante los últimos años hemos descubierto que la microbiota intestinal hace muchísimo más que ayudarnos a digerir los alimentos.
Los microorganismos que viven en nuestro intestino participan en el metabolismo de los nutrientes, producen sustancias capaces de comunicarse con nuestras células, interactúan con el sistema inmunitario y pueden influir en procesos relacionados con la inflamación, la sensibilidad a la insulina, el apetito y el almacenamiento de energía.
Por eso ha surgido una pregunta inevitable:
¿Pueden determinados probióticos ayudarnos a adelgazar?
La respuesta resulta bastante más interesante que pensar simplemente en una bacteria que “quema grasa”.
Determinadas cepas probióticas se han estudiado por su relación con el peso corporal, la grasa abdominal y diferentes parámetros metabólicos, pero sus efectos dependen de la cepa utilizada y del ecosistema intestinal de cada persona.
Para comprenderlo debemos empezar por saber qué estamos tomando realmente cuando hablamos de probióticos.
¿Qué son los probióticos?
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden proporcionar beneficios para nuestra salud.
Encontramos microorganismos beneficiosos de forma natural en determinados alimentos fermentados y también podemos consumirlos mediante complementos alimenticios.
Entre los géneros tradicionalmente más utilizados encontramos:
-
Lactobacillus.
-
Bifidobacterium.
Aunque actualmente la clasificación microbiológica de algunos antiguos Lactobacillus ha cambiado y encontramos nuevos nombres científicos, estos continúan siendo los términos con los que muchas personas reconocen los probióticos.
Además, el estudio de la microbiota está incorporando microorganismos completamente diferentes, como Akkermansia muciniphila, que ya se considera uno de los grandes candidatos dentro de los llamados probióticos de nueva generación.
¿Qué relación existe entre microbiota y peso corporal?
Durante mucho tiempo pensamos en la obesidad casi exclusivamente como el resultado de una ecuación:
calorías que entran frente a calorías que gastamos.
Evidentemente, el equilibrio energético continúa siendo fundamental.
Pero hoy sabemos que nuestro metabolismo es mucho más complejo.
Dos personas pueden responder de manera diferente a una misma alimentación porque intervienen numerosos factores:
-
Genética.
-
Masa muscular.
-
Hormonas.
-
Sensibilidad a la insulina.
-
Sueño.
-
Estrés.
-
Actividad física.
-
Inflamación.
-
Estado de la mucosa intestinal.
-
Composición de la microbiota.
Las bacterias intestinales participan además en la transformación de sustancias que nuestro organismo por sí solo no podría aprovechar de la misma manera.
Por ejemplo, fermentan determinadas fibras y producen ácidos grasos de cadena corta, como acetato, propionato y butirato.
Estas sustancias pueden interactuar con nuestras células intestinales y participar en procesos relacionados con el metabolismo energético, la integridad de la mucosa y determinadas señales hormonales.
Por eso actualmente estudiamos la obesidad no solamente desde el tejido adiposo, sino también desde el intestino y su microbiota.
Beneficios de los probióticos para adelgazar
Pueden influir en el metabolismo
Determinadas bacterias intestinales producen metabolitos capaces de interactuar con nuestras células y modificar diferentes señales metabólicas.
Entre los mecanismos que se están estudiando encontramos su posible influencia sobre:
-
Metabolismo de las grasas.
-
Utilización de la glucosa.
-
Sensibilidad a la insulina.
-
Producción de ácidos grasos de cadena corta.
-
Hormonas intestinales relacionadas con hambre y saciedad.
-
Inflamación metabólica.
Esto no significa que cualquier probiótico acelere automáticamente el metabolismo.
Significa que determinadas cepas pueden influir sobre determinados mecanismos metabólicos.
Y esta diferencia es fundamental.
Probióticos, intestino permeable e inflamación metabólica
Existe otra relación especialmente interesante entre microbiota y obesidad: la barrera intestinal.
Nuestro intestino debe permitir el paso de los nutrientes que necesitamos mientras mantiene fuera determinadas sustancias procedentes del contenido intestinal.
Cuando la barrera pierde integridad puede aumentar el paso de componentes bacterianos hacia el medio interno.
Uno de los más estudiados son los lipopolisacáridos o LPS, componentes de la membrana externa de determinadas bacterias.
Un aumento de LPS circulantes se ha relacionado con un estado denominado endotoxemia metabólica, asociado a inflamación de bajo grado, obesidad y resistencia a la insulina.
Por eso algunas bacterias intestinales podrían influir sobre el peso no porque destruyan directamente la grasa, sino porque participan en el mantenimiento de una barrera intestinal más equilibrada y un entorno metabólico menos inflamatorio.
Aquí encontramos precisamente una de las razones por las que bacterias como Akkermansia muciniphila han despertado tanto interés.
Probióticos y sensibilidad a la insulina
La insulina es una hormona fundamental para controlar la utilización y almacenamiento de los nutrientes.
Cuando los tejidos pierden progresivamente sensibilidad a su acción, el organismo necesita producir cantidades mayores para obtener la misma respuesta.
La resistencia a la insulina está estrechamente relacionada con:
-
Obesidad abdominal.
-
Síndrome metabólico.
-
Alteraciones de la glucosa.
-
Hígado graso metabólico.
-
Diabetes tipo 2.
La microbiota intestinal puede influir indirectamente en algunos de estos mecanismos mediante la producción de metabolitos, la regulación de la barrera intestinal y su interacción con el sistema inmunitario.
Por ello determinados probióticos se están estudiando también por su posible influencia sobre la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa.
Probióticos, apetito y saciedad
El intestino mantiene una comunicación constante con el cerebro.
Es el conocido eje intestino-cerebro.
Después de comer, las células intestinales producen diferentes señales hormonales relacionadas con la saciedad y el metabolismo.
Entre ellas encontramos moléculas como:
-
GLP-1.
-
PYY.
Los metabolitos producidos por determinadas bacterias intestinales pueden interactuar con estas vías.
Por tanto, otra de las líneas de investigación intenta comprender si modificar la microbiota puede influir indirectamente sobre hambre, saciedad y comportamiento alimentario.
De nuevo vemos que la relación entre microbiota y peso no depende de un único mecanismo.
Probióticos y grasa abdominal
Una de las áreas que más interés ha despertado es la posible reducción de la grasa visceral o abdominal.
La grasa visceral no es simplemente la grasa que podemos pellizcar debajo de la piel.
Se acumula alrededor de los órganos abdominales y posee una importante actividad metabólica.
Cuando aumenta excesivamente se relaciona con mayor inflamación y alteraciones metabólicas.
Algunas cepas probióticas han mostrado resultados interesantes sobre peso, perímetro abdominal o grasa visceral, aunque los resultados dependen enormemente del microorganismo utilizado.
Y esto nos lleva al punto más importante del artículo.
No todos los probióticos sirven para lo mismo
Uno de los errores más habituales al elegir un probiótico consiste en fijarnos únicamente en el nombre de la especie.
Por ejemplo:
Lactobacillus gasseri.
Pero dentro de Lactobacillus gasseri existen diferentes cepas.
Podemos imaginarlo como ocurre con las personas.
Todos pertenecemos a la misma especie humana, pero eso no significa que todos tengamos exactamente las mismas características.
Con las bacterias ocurre algo parecido.
Una cepa determinada puede haber sido estudiada por su relación con el peso corporal, mientras que otra cepa de la misma especie puede haber sido investigada para una aplicación completamente diferente.
Por eso, cuando buscamos un probiótico destinado específicamente al metabolismo o al control del peso, debemos fijarnos siempre que sea posible en:
género + especie + cepa.
No simplemente en la palabra “probióticos” escrita en grande en la caja.
Los mejores probióticos estudiados para adelgazar
Lactobacillus gasseri
Lactobacillus gasseri es probablemente uno de los probióticos más conocidos cuando hablamos de grasa abdominal y control del peso.
Determinadas cepas han sido estudiadas en personas con sobrepeso u obesidad observándose cambios relacionados con:
-
Grasa visceral.
-
Grasa abdominal.
-
Peso corporal.
-
Perímetro de cintura.
Una de las cepas más conocidas dentro de esta investigación es Lactobacillus gasseri SBT2055.
Esto no significa que cualquier producto que contenga L. gasseri vaya a producir exactamente los resultados observados con esa cepa concreta.
Pero explica por qué esta especie aparece tan frecuentemente en complementos destinados al control del peso.
Bifidobacterium breve
Bifidobacterium breve es otra bacteria intestinal especialmente interesante.
Las bifidobacterias forman parte de nuestra microbiota desde las primeras etapas de la vida y participan en numerosas funciones relacionadas con el ecosistema intestinal.
Determinadas cepas de Bifidobacterium breve se han estudiado por su posible relación con:
-
Metabolismo de las grasas.
-
Composición corporal.
-
Grasa corporal.
-
Función intestinal.
Entre las cepas investigadas encontramos Bifidobacterium breve B-3, que ha despertado interés especialmente dentro del estudio de la obesidad y la composición corporal.
Lactobacillus rhamnosus
Lactobacillus rhamnosus también ha sido investigado dentro de programas de pérdida y mantenimiento del peso.
Uno de los estudios más conocidos encontró una respuesta especialmente interesante en mujeres, en las que determinadas cepas utilizadas junto con una intervención dietética se relacionaron con una mayor pérdida de peso y un mejor mantenimiento posterior.
Esto introduce además otro concepto importante.
La respuesta a un probiótico puede variar según:
-
Sexo.
-
Alimentación.
-
Microbiota inicial.
-
Estado metabólico.
-
Duración de la intervención.
Una vez más, no podemos hablar de “el efecto de los probióticos” como si todos fueran una única sustancia.
Akkermansia muciniphila y pérdida de peso
Akkermansia merece un apartado propio porque representa una nueva generación dentro del estudio de la microbiota y el metabolismo.
Akkermansia muciniphila vive asociada a la capa de moco intestinal y participa en una relación muy particular con nuestra mucosa.
Su abundancia se ha relacionado con diferentes parámetros metabólicos y se han observado niveles reducidos en numerosas personas con obesidad y alteraciones metabólicas.
Posteriormente se comenzó a estudiar qué ocurría cuando se administraba directamente.
Y apareció además una característica sorprendente: la Akkermansia pasteurizada también puede conservar actividad biológica.
En estudios realizados en humanos se han observado resultados relacionados con:
-
Sensibilidad a la insulina.
-
Parámetros metabólicos.
-
Control del peso.
-
Mantenimiento del peso perdido.
Esto ha convertido a Akkermansia en uno de los microorganismos más interesantes actualmente dentro de la investigación sobre microbiota y obesidad.
¿Un probiótico puede hacerte adelgazar sin cambiar nada más?
Aquí conviene poner las cosas en su sitio.
Un probiótico no puede compensar indefinidamente una alimentación excesiva, sedentarismo, falta de sueño o un entorno metabólico completamente alterado.
Pero tampoco debemos caer en el extremo contrario y pensar que la microbiota no importa porque “para adelgazar basta con comer menos”.
El organismo no funciona mediante una única variable.
La pérdida de peso depende del equilibrio energético, pero la facilidad con la que regulamos el apetito, utilizamos la glucosa, mantenemos nuestra masa muscular, almacenamos grasa o respondemos a una dieta depende de muchísimos mecanismos metabólicos.
Y la microbiota participa en algunos de ellos.
Por eso los probióticos pueden utilizarse como una herramienta dentro de una estrategia más amplia, especialmente cuando existen además alteraciones digestivas o metabólicas.
¿Cómo elegir un probiótico para adelgazar?
Cuando buscamos un probiótico con este objetivo conviene fijarnos en varias cosas.
La cepa
Probablemente sea el criterio más importante.
No basta con que el envase diga Lactobacillus o Bifidobacterium.
Cuanto más concreta sea la identificación de la cepa, mejor podremos relacionarla con la investigación realizada sobre ella.
Cantidad de microorganismos
Los probióticos suelen expresar su cantidad mediante UFC o unidades formadoras de colonias.
Pero más UFC no significa automáticamente mejor producto.
Una cepa bien estudiada en una determinada cantidad puede ser más interesante que un preparado con cantidades gigantescas de bacterias elegidas sin un objetivo concreto.
Combinación de cepas
Los productos multicepa pueden resultar interesantes cuando buscamos actuar sobre diferentes aspectos del ecosistema intestinal.
Pero debemos evitar otro error frecuente:
más cepas tampoco significa necesariamente mejor.
Lo importante es que la formulación tenga sentido.
Prebióticos
Algunos complementos incorporan además prebióticos, sustancias que determinadas bacterias intestinales pueden utilizar como alimento.
Aquí encontramos fibras y compuestos como:
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Inulina.
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Fructooligosacáridos.
-
Galactooligosacáridos.
-
Almidón resistente.
Un producto que combina probióticos y prebióticos recibe habitualmente el nombre de simbiótico.
En determinadas personas puede ser una combinación especialmente interesante porque no sólo introducimos microorganismos, sino que intentamos proporcionarles un entorno nutricional favorable.
La alimentación sigue siendo fundamental
Si queremos modificar nuestra microbiota a largo plazo no podemos pensar únicamente en cápsulas.
Las bacterias intestinales necesitan comer todos los días.
Una alimentación rica y variada en vegetales proporciona diferentes fibras, polifenoles y sustancias que llegan al colon y sirven de sustrato para nuestro ecosistema microbiano.
Por eso una estrategia destinada a favorecer una microbiota relacionada con un metabolismo saludable debería incluir variedad de:
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Verduras.
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Frutas.
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Legumbres.
-
Frutos secos.
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Semillas.
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Cereales integrales cuando sean adecuados.
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Alimentos ricos en polifenoles.
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Alimentos fermentados cuando se toleren correctamente.
No existe un único alimento capaz de crear una microbiota perfecta.
Lo que parece importar especialmente es la diversidad del ecosistema.
Probióticos para adelgazar: una ayuda desde el intestino
Cada vez resulta más difícil estudiar obesidad y metabolismo ignorando lo que ocurre en el intestino.
La microbiota participa en la fermentación de nutrientes, produce moléculas que nuestro organismo utiliza, se comunica con el sistema inmunitario, influye sobre la barrera intestinal y participa en diferentes señales metabólicas.
Determinadas cepas de Lactobacillus gasseri, Bifidobacterium breve y Lactobacillus rhamnosus, junto con microorganismos de nueva generación como Akkermansia muciniphila, están proporcionando resultados especialmente interesantes dentro del estudio del peso y la composición corporal.
Pero probablemente la principal enseñanza sea otra:
no existe “el probiótico para adelgazar”.
Existen microorganismos concretos, con cepas concretas, capaces de producir efectos diferentes dentro de ecosistemas intestinales también diferentes.
Por eso, cuando elegimos un probiótico para acompañar un programa de pérdida de peso, interesa mirar mucho más allá del número de millones de bacterias escrito en el envase.
En Herbolario de Confianza puedes encontrar diferentes probióticos y complementos destinados al equilibrio de la microbiota. La elección dependerá del objetivo que busquemos, de las cepas utilizadas y, sobre todo, de qué está ocurriendo en ese intestino y en ese metabolismo.


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