
Los ácidos húmicos y fúlvicos son una compleja mezcla de material orgánico procedente de hojas, ramas, troncos y otros restos vegetales depositados en el suelo. Para entendernos, son una especie de resina formada durante los largos procesos de descomposición y transformación de la materia orgánica.
Durante este proceso intervienen microorganismos y hongos y se forman las sustancias húmicas, entre las que encontramos los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos.
Aunque muchas veces se relacionan con el shilajit, no son exactamente lo mismo.
El shilajit es una sustancia natural compleja que contiene, entre otros componentes, sustancias húmicas y ácido fúlvico. Es especialmente conocido el procedente de las regiones montañosas del Himalaya y el Tíbet, utilizado desde hace miles de años dentro de la medicina ayurvédica.
Una de las historias tradicionales más curiosas sobre su descubrimiento cuenta que se observó cómo grandes primates se desviaban de sus recorridos habituales durante los meses cálidos para consumir la sustancia oscura que rezumaba de las rocas de las montañas.
Existen también depósitos de sustancias húmicas en otras regiones del mundo. Una de las fuentes europeas se encuentra en Hungría, de donde procede la materia prima que utilizamos para Huminiqum.
¿Qué son los ácidos húmicos y fúlvicos?
Los ácidos húmicos forman parte de una mezcla extraordinariamente compleja de materia orgánica procedente de hojas, ramas, troncos y otros materiales que han sufrido largos procesos de descomposición y transformación en el suelo.
Es lo que conocemos como humificación.
Durante este proceso intervienen microorganismos y hongos y se generan diferentes sustancias húmicas, entre ellas los ácidos fúlvicos.
Los ácidos fúlvicos interactúan además con los minerales presentes en el medio. En la naturaleza, estas relaciones entre materia orgánica, minerales, microorganismos y raíces forman parte del ciclo mediante el cual las plantas obtienen los elementos necesarios para alimentarse y crecer.
Posteriormente muchos de estos minerales llegan hasta nosotros a través de los alimentos.
El agotamiento de determinados suelos, la pérdida de materia orgánica y los cultivos intensivos han modificado profundamente este equilibrio natural. Es algo que también observamos cuando hablamos de la disminución de determinados minerales en los terrenos agrícolas.
Beneficios de los ácidos húmicos y fúlvicos
Una de las características más interesantes de los ácidos húmicos es su capacidad de adsorción, unión y complejación con numerosas sustancias.
Esta propiedad explica su utilización cuando interesa trabajar sobre sustancias como:
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metales pesados;
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determinados materiales radiactivos;
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herbicidas;
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pesticidas;
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fungicidas;
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compuestos orgánicos y otras sustancias no deseadas.
Se utilizan por ello no solamente cuando interesa trabajar el drenaje de líquidos, sino también dentro de estrategias destinadas a movilizar impurezas y toxinas y en situaciones en las que existe inflamación relacionada con traumatismos o contusiones.
Los ácidos fúlvicos, por su parte, tienen una especial relación con los minerales y su transporte. Pueden formar complejos con minerales y participar en su disponibilidad e interacción con los sistemas biológicos.
También influyen en procesos relacionados con oxidación, secreción, crecimiento y actividad celular.
Cuando nuestros potenciales electrolíticos se alteran, también pueden hacerlo nuestra energía y numerosos procesos celulares. Los ácidos fúlvicos resultan especialmente interesantes por su relación con el equilibrio electroquímico, la actividad antioxidante y el equilibrio ácido-base.
Aplicaciones de los ácidos húmicos y fúlvicos
Siempre he considerado los húmicos-fúlvicos uno de esos extraordinarios regalos de la tierra porque reúnen en una misma matriz natural minerales y sustancias orgánicas con mecanismos muy diferentes.
Entre sus aplicaciones y propiedades destacan:
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Su relación con la disponibilidad de minerales y otros nutrientes.
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Su participación en el transporte y aprovechamiento de determinados elementos.
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La estimulación de diferentes procesos relacionados con la actividad enzimática.
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La capacidad de los ácidos húmicos para adsorber y complejar determinados contaminantes y sustancias no deseadas.
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Su participación en los procesos de oxidación-reducción.
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Su relación con la actividad de sistemas antioxidantes como la superóxido dismutasa (SOD).
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Su utilización dentro de estrategias de mineralización.
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Su relación con el equilibrio ácido-base.
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Su utilización cuando interesa mejorar los niveles de energía.
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Su relación con la utilización celular del oxígeno, especialmente en situaciones de elevada demanda física.
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Su participación en la eficiencia metabólica y la comunicación celular.
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Su relación con la función neurotransmisora y neurológica.
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Su capacidad para favorecer la hidratación y los intercambios celulares.
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Su actividad inmunomoduladora.
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Su utilización dentro del trabajo metabólico relacionado con la regulación de la glucosa.
Una de las características más particulares del ácido fúlvico es precisamente su capacidad para actuar como donante o receptor de electrones dependiendo del medio en el que se encuentre, algo especialmente interesante cuando estudiamos su comportamiento frente a los radicales libres.
Tiroides
Los ácidos fúlvicos también se han utilizado en alteraciones de la función tiroidea, tanto en hipertiroidismo como en hipotiroidismo, especialmente cuando existe un componente inmunológico.
Aquí adquiere especial interés su efecto inmunomodulador natural.
No todas las alteraciones tiroideas tienen el mismo origen, por lo que ésta es precisamente una de las aplicaciones en las que resulta importante valorar el contexto completo de la persona.
Circulación y coagulación
Otra de las aplicaciones estudiadas de los ácidos fúlvicos está relacionada con la microcirculación sanguínea.
Numerosos procesos dependen del funcionamiento adecuado de la circulación capilar, encargada de llevar oxígeno y nutrientes hasta los tejidos y recoger los productos derivados del metabolismo.
Tradicionalmente se ha relacionado el efecto de los ácidos fúlvicos con su capacidad para favorecer la circulación en este sistema capilar.
También se han descrito efectos relacionados con los mecanismos de coagulación, un aspecto especialmente importante a tener en cuenta cuando se utilizan simultáneamente medicamentos que modifican la coagulación sanguínea.
Úlceras y aparato digestivo
Los ácidos fúlvicos también han sido estudiados en relación con la mucosa gástrica.
Sus aplicaciones tradicionales en las úlceras digestivas se han relacionado con la circulación de la pared del estómago, la secreción ácida y los mecanismos de protección de la mucosa gástrica.
A esto se suma la relación entre sustancias húmicas, microbiota y barrera intestinal, que constituye otro de los terrenos interesantes cuando trabajamos con estos compuestos.
Ácidos húmicos, fúlvicos y cáncer
Los ácidos húmicos y fúlvicos son sustancias con una intensa actividad antioxidante y una peculiar capacidad de participar tanto como donantes como receptores de electrones, lo que explica parte de su comportamiento frente a los radicales libres.
También se han estudiado por su capacidad para modular diferentes mecanismos inmunitarios.
El ácido fúlvico no actúa simplemente destruyendo células tumorales. Una parte importante de su interés reside en su comportamiento como agente regulador del sistema inmunitario y en las posibilidades de utilización conjunta dentro de estrategias más amplias.
En diferentes líneas de investigación se ha estudiado la relación de preparados húmicos y fúlvicos con el crecimiento y comportamiento de células tumorales.
También se ha observado su capacidad para influir sobre la producción de diferentes citocinas, entre ellas interferones y TNF-alfa, sustancias que forman parte de los mecanismos utilizados por el propio organismo en la respuesta inmunitaria frente a células alteradas.
Otra línea especialmente interesante es su comportamiento frente a diferentes sustancias mutagénicas y su capacidad para reducir el efecto de compuestos como benzopireno, 3-aminoantraceno, nitrofluorenos, nitropirenos y otras sustancias capaces de producir daño celular.
Existe además una conexión que llevo mucho tiempo observando con interés: la relación entre virus y determinados tipos de cáncer.
Conocemos esta asociación en diferentes tumores relacionados con virus oncogénicos, como ocurre con determinados cánceres asociados al virus del papiloma humano o a los virus de las hepatitis.
Las propiedades antivirales de las sustancias húmicas y fúlvicas constituyen precisamente otra de sus líneas de investigación.
También se ha investigado su utilización frente a virus como el VIH y la interacción de sustancias húmicas con partículas virales.
Todo ello convierte a estas sustancias en un campo especialmente interesante dentro de la investigación sobre inmunidad, virus, oxidación y regulación celular.
Enfermedades autoinmunes
Los ácidos húmicos y fúlvicos también se utilizan por su relación con los procesos inflamatorios e inmunitarios.
En enfermedades autoinmunes como enfermedad de Graves, lupus, esclerosis múltiple y artritis reumatoide, el propio sistema inmunitario pierde parte de su tolerancia frente a determinadas estructuras del organismo.
En este tipo de procesos encontramos con frecuencia una elevada actividad inflamatoria y un aumento del estrés oxidativo.
Los sistemas antioxidantes tienen que trabajar continuamente para mantener el equilibrio frente a la producción de especies reactivas.
Aquí vuelve a adquirir importancia el comportamiento de los húmicos-fúlvicos como sustancias capaces de donar o recibir electrones en función del medio, además de su relación con diferentes mecanismos inmunomoduladores.
En procesos neurodegenerativos como Parkinson o Alzheimer también se estudia desde hace años la participación de inflamación, estrés oxidativo e inmunidad, aunque pertenecen a un grupo diferente de enfermedades.
Artritis reumatoide
Los húmicos-fúlvicos resultan especialmente interesantes por su interacción con minerales, inflamación y estructuras articulares.
El calcio es uno de los minerales implicados en numerosos procesos fisiológicos y también puede formar depósitos en determinados tejidos.
Dentro del trabajo tradicional con húmicos-fúlvicos se ha descrito que algunas personas con artritis pueden experimentar inicialmente un aumento transitorio de las molestias articulares, seguido posteriormente de cambios en el estado de las articulaciones.
Esta reacción se ha relacionado con procesos de movilización mineral.
La particular capacidad de las sustancias húmicas para formar complejos con minerales puede modificar su solubilidad, movilidad y disponibilidad, favoreciendo posteriormente su movilización, reubicación o eliminación según el contexto fisiológico.
Ésta es una de las propiedades que hacen especialmente interesantes a los húmicos-fúlvicos cuando existen depósitos minerales no deseados.
Sistema cardiovascular
El equilibrio ácido-base, la inflamación, la oxidación y el metabolismo mineral también están relacionados con la salud cardiovascular.
Las placas de ateroma son estructuras complejas en las que encontramos lípidos, colesterol, células inflamatorias, restos celulares y, en fases más avanzadas, depósitos de calcio.
Cuando estas placas aumentan y se vuelven inestables pueden romperse y desencadenar la formación de un trombo capaz de interrumpir el flujo sanguíneo.
Durante muchos años se culpó casi exclusivamente al colesterol de este proceso. Hoy sabemos que inflamación, oxidación, estado vascular y metabolismo tienen también una enorme importancia.
Los cambios en la presión arterial están igualmente relacionados con mecanismos vasculares, hormonales, renales y del sistema nervioso simpático.
Los ácidos húmicos y fúlvicos resultan interesantes en este contexto por su relación con oxidación, inflamación, minerales y equilibrio metabólico.
Su capacidad para formar complejos con determinados minerales constituye además otra de las razones por las que se han utilizado cuando interesa trabajar sobre depósitos minerales no deseados.
Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2
La diabetes mellitus es un trastorno metabólico caracterizado por una alteración en la regulación de la glucosa.
En la resistencia a la insulina, las células responden peor a esta hormona y el páncreas aumenta inicialmente su producción intentando compensar esa menor respuesta.
Con el tiempo pueden aparecer además alteraciones en las células beta pancreáticas productoras de insulina.
El metabolismo de la glucosa está estrechamente relacionado con las reacciones enzimáticas, el estado mineral, el estrés oxidativo y la inflamación.
Las células beta pancreáticas son especialmente sensibles al daño oxidativo, por lo que el exceso de radicales libres constituye otro factor importante dentro de este proceso.
Los ácidos húmicos y fúlvicos se han estudiado precisamente por su comportamiento antioxidante y por su relación con diferentes mecanismos metabólicos.
También se han utilizado conjuntamente con minerales dentro de estrategias destinadas a mejorar el terreno metabólico y el equilibrio ácido-base.
En diferentes trabajos con preparados húmicos y fúlvicos se han observado cambios relacionados con el metabolismo de la glucosa y con determinadas manifestaciones asociadas a la diabetes, entre ellas hormigueo, dolor y entumecimiento de las terminaciones nerviosas.
Por ello constituye otra de las áreas en las que estas sustancias han despertado un especial interés.
Una sustancia mucho más compleja de lo que parece
Los ácidos húmicos y fúlvicos no pueden entenderse observando una única propiedad.
Por un lado tenemos la capacidad de los húmicos para adsorber y formar complejos con diferentes sustancias. Por otro, encontramos la particular solubilidad y actividad de los fúlvicos, su relación con los minerales y su comportamiento en los procesos de oxidación-reducción.
A esto se añaden sus relaciones con inmunidad, inflamación, actividad enzimática, metabolismo, sistema nervioso, circulación y equilibrio celular.
Por eso los utilizo desde hace años y por eso también considero importante conocer qué producto estamos utilizando, de dónde procede y cuál es su composición.
No todo lo que se vende como ácido fúlvico, ácido húmico o shilajit es necesariamente lo mismo.
Precisamente su capacidad para unirse a diferentes sustancias hace especialmente importante trabajar con materias primas controladas.
Contraindicaciones de los ácidos húmicos y fúlvicos
Tradicionalmente se consideran sustancias bien toleradas cuando se utilizan respetando las cantidades recomendadas para cada preparado.
Por su capacidad para interaccionar con minerales y otras moléculas, conviene tener en cuenta el resto de complementos y medicamentos que esté utilizando la persona y valorar de manera individual las situaciones que requieran especial control.
Fuentes y estudios
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Phase 1 clinical study of the acute and subacute safety and proof-of-concept efficacy of carbohydrate-derived fulvic acid.
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The mechanisms of humic substances self-assembly with biological molecules: The case study of the prion protein.
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Complement-fixing Activity of Fulvic Acid from Shilajit and Other Natural Sources.
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Therapeutic Potential of Fulvic Acid in Chronic Inflammatory Diseases and Diabetes.
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Shilajit: A panacea for high-altitude problems.
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Mineral pitch stimulates humoral, cellular and innate immune responses in mice.
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Fulvic acid attenuates homocysteine-induced cyclooxygenase-2 expression in human monocytes.
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Bimodal effect of humic acids on the LPS-induced TNF-alpha release from differentiated U937 cells.
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Clinical Evaluation of Shilajatu Rasayana in Patients with HIV Infection.
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Shilajit: A Natural Phytocomplex with Potential Procognitive Activity.
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Can nutraceuticals prevent Alzheimer's disease? Potential therapeutic role of a formulation containing shilajit and complex B vitamins.
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The Human Skeletal Muscle Transcriptome in Response to Oral Shilajit Supplementation.
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Shilajit: evaluation of its effects on blood chemistry of normal human subjects.
Contenido de carácter educativo e informativo. La utilización de complementos debe adaptarse a la situación y necesidades individuales.


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