
El incienso es una de esas sustancias naturales que llevan acompañando al ser humano desde hace miles de años.
Ha formado parte de ceremonias religiosas, perfumes, cosméticos, preparados tradicionales y remedios en culturas muy diferentes. Su aroma resulta tan característico que incluso quien nunca ha comprado un aceite esencial de incienso probablemente lo reconoce en cuanto lo huele.
Pero cuando hablamos de sus propiedades hay una distinción importante que muchas veces se pierde: incienso, extracto de Boswellia y aceite esencial de incienso no son exactamente lo mismo.
Y entender esta diferencia nos permite aprovechar mucho mejor cada uno.
De dónde sale el incienso
El incienso se obtiene de árboles del género Boswellia, que crecen principalmente en regiones secas de África, la península arábiga y la India.
Entre las especies más conocidas encontramos Boswellia sacra, Boswellia carterii, Boswellia frereana y la conocida Boswellia serrata, originaria de la India y muy utilizada en la tradición ayurvédica.
Cuando se realizan pequeñas incisiones en la corteza, el árbol libera una sustancia resinosa que se endurece formando las conocidas lágrimas de incienso.
Esta resina puede utilizarse directamente, preparar extractos o someterse a destilación para obtener aceite esencial de incienso.
Y aquí empieza la diferencia.
Los extractos de resina de Boswellia serrata contienen ácidos boswélicos, estudiados especialmente por su relación con diferentes mecanismos inflamatorios.
El aceite esencial contiene fundamentalmente las sustancias aromáticas y volátiles que pasan durante la destilación.
Por tanto, no podemos coger automáticamente una investigación realizada con extracto de Boswellia y atribuir sus resultados al aceite esencial.
Los dos proceden del mismo árbol, pero químicamente son preparados diferentes.
Aceite esencial de incienso y sistema nervioso
Probablemente uno de sus usos más agradables sea también uno de los más antiguos: olerlo.
Los aromas alcanzan el sistema olfativo, que mantiene conexiones muy estrechas con regiones cerebrales relacionadas con las emociones, la memoria y las respuestas autonómicas.
Esto ayuda a entender por qué determinados olores pueden modificar tan rápidamente nuestra percepción de un ambiente.
El aroma del incienso suele describirse como resinoso, cálido, balsámico, ligeramente especiado y terroso.
En aromaterapia se utiliza tradicionalmente cuando buscamos crear un entorno tranquilo, favorecer la introspección, acompañar la meditación o simplemente bajar el ritmo al terminar el día.
Y quizá por eso el incienso lleva miles de años unido a templos, ceremonias y prácticas espirituales.
Mucho antes de hablar de sistema límbico, el ser humano ya había observado que determinados aromas modificaban la manera en la que experimentamos un espacio.
Incienso para relajarse antes de dormir
Precisamente por ese carácter aromático, podemos utilizar el aceite esencial de incienso por la noche.
No lo considero un somnífero.
Me interesa más como parte de un ritual de descanso.
Reducir la iluminación, abandonar pantallas, preparar la habitación y utilizar un aroma que nuestro cerebro termine asociando con tranquilidad puede ayudar a crear las condiciones adecuadas para dormir.
Podemos utilizar unas gotas en un difusor siguiendo las instrucciones del aparato o incorporarlo correctamente diluido a un aceite de masaje.
A veces no necesitamos obligar al cuerpo a dormir.
Necesitamos dejar de decirle continuamente que siga despierto.
Aceite de incienso y estrés
El incienso también se utiliza tradicionalmente para acompañar momentos de nerviosismo, tensión mental o sobrecarga emocional.
La respiración juega aquí un papel interesante.
Cuando percibimos conscientemente un aroma solemos detenernos y respirar de una manera diferente. Si además estamos utilizando el incienso dentro de una práctica de relajación, meditación o respiración lenta, estamos creando varias señales simultáneas de descanso.
Por eso me gusta mucho más hablar de una herramienta aromática para acompañar la relajación que decir simplemente que «cura la ansiedad».
No necesitamos exagerar una planta para disfrutar de lo que realmente puede ofrecernos.
Incienso, respiración y tradición
Las resinas aromáticas se han utilizado tradicionalmente en problemas respiratorios y el incienso conserva ese carácter balsámico tan particular.
En aromaterapia podemos utilizar su aroma ambiental cuando queremos conseguir una sensación de respiración más agradable y ambiente balsámico.
Esto no significa que destruya los virus de una gripe dentro de nuestros pulmones ni que sustituya el tratamiento del asma.
Y tampoco recomiendo realizar inhalaciones intensas directamente desde el frasco.
Con los aceites esenciales, más cantidad no significa mayor beneficio.
Precisamente su enorme concentración es la razón por la que se utilizan en cantidades tan pequeñas.
El gran interés antiinflamatorio de la Boswellia
Aquí tenemos que volver por un momento a la resina.
La Boswellia serrata ha despertado muchísimo interés por sus ácidos boswélicos, especialmente por su relación con diferentes vías implicadas en la respuesta inflamatoria.
Entre ellos encontramos el conocido AKBA, ácido acetil-11-ceto-β-boswélico.
Los extractos estandarizados de Boswellia se han investigado especialmente en relación con articulaciones, osteoartritis y diferentes procesos inflamatorios.
También existe investigación sobre su utilización en otros terrenos relacionados con la inflamación.
Pero éstos son estudios sobre preparados de Boswellia y no debemos convertirlos automáticamente en propiedades del aceite esencial.
Curiosamente, esta confusión se produce muchísimo en internet.
Se habla del aceite esencial, se cita una investigación sobre ácidos boswélicos y parece que estamos hablando del mismo producto.
No lo estamos.
Aceite de incienso para músculos y articulaciones
Eso no significa que el aceite esencial no tenga interés tópico.
Podemos incorporarlo correctamente diluido a un aceite de masaje y utilizarlo en músculos y articulaciones.
Aquí intervienen el propio masaje, el aceite vegetal que utilicemos como base, el aroma y los componentes volátiles del aceite esencial.
Es una utilización completamente distinta a tomar un extracto estandarizado de Boswellia serrata.
Y las dos pueden existir sin necesidad de confundirlas.
Aceite de incienso para la piel
Éste es otro de mis usos favoritos.
El aceite esencial de incienso se utiliza tradicionalmente en cosmética para el cuidado de pieles maduras, secas o con pequeñas imperfecciones.
Puede incorporarse a aceites faciales, corporales y otras preparaciones cosméticas siempre correctamente diluido.
Me gusta especialmente en fórmulas destinadas a piel madura porque combina muy bien con aceites vegetales nutritivos y proporciona además ese aroma resinoso tan característico.
Podemos utilizar, por ejemplo:
6 gotas de aceite esencial de incienso en 30 ml de un aceite vegetal.
Jojoba, argán, rosa mosqueta u otro aceite vegetal adecuado para nuestra piel pueden servir como base dependiendo de lo que estemos buscando.
Aplicamos una pequeña cantidad sobre la piel evitando ojos y mucosas.
No necesitamos utilizarlo puro.
Incienso para cicatrices, marcas y estrías
Tradicionalmente también se incorpora a preparados destinados a mejorar el aspecto de cicatrices, marcas y estrías.
Aquí resulta especialmente interesante combinarlo con un buen aceite vegetal.
No diría que el incienso borra una cicatriz ni que elimina una estría.
Una cicatriz es tejido reparado y una estría implica cambios estructurales en la dermis.
Pero sí podemos cuidar la zona, mantenerla flexible, nutrida y acompañar su evolución mediante cosméticos adecuados.
Y en este tipo de preparados el incienso tiene una larguísima tradición.
Nunca aplicaría aceite esencial sobre una herida quirúrgica reciente o abierta. Primero tiene que producirse correctamente el proceso de cierre y reparación.
¿Puede utilizarse para el acné?
También encontramos aceite esencial de incienso en cosméticos destinados a piel con imperfecciones.
Podemos incorporarlo en concentraciones bajas a una preparación facial adecuada.
Pero aquí debemos tener cuidado con algo muy habitual.
Una piel con acné no necesita necesariamente que la sequemos, desinfectemos y ataquemos continuamente.
A veces estamos delante de una piel inflamada cuya barrera ya está bastante alterada.
Por eso prefiero fórmulas suaves y bien planteadas antes que aplicar aceites esenciales puros directamente sobre cada lesión.
Incienso y cuidado bucal
El incienso tiene una larguísima historia relacionada con la higiene de la boca y sus componentes aromáticos han sido estudiados por su actividad frente a determinados microorganismos.
Pero no recomiendo fabricar una pasta dentífrica echando aceite esencial de incienso en bicarbonato y utilizarla alegremente todos los días.
Los aceites esenciales son sustancias muy concentradas y las mucosas requieren especial cuidado.
Para higiene bucal prefiero productos específicamente formulados para ese uso, con concentraciones conocidas y una forma de utilización adecuada.
Una cosa es aprovechar una planta medicinal y otra convertir nuestra boca en un laboratorio doméstico.
¿Sirve el incienso contra bacterias?
Los aceites esenciales contienen numerosas moléculas aromáticas que han mostrado actividad antimicrobiana en estudios de laboratorio.
El incienso no es una excepción.
Esto explica parte de su utilización tradicional y el interés por incorporarlo a determinados preparados.
Pero desinfectar una placa de laboratorio y tratar una infección dentro del organismo son situaciones completamente diferentes.
Por eso no utilizaría aceite esencial de incienso para sustituir el tratamiento de una infección.
Aceite esencial de incienso para perfumar la casa
Éste es probablemente el uso más sencillo.
Podemos añadir unas gotas a un difusor para conseguir un aroma cálido, resinoso y balsámico.
Resulta especialmente agradable durante el otoño y el invierno o cuando queremos crear una atmósfera tranquila.
También combina muy bien con otros aceites esenciales.
Personalmente lo veo mucho más interesante como parte de una experiencia ambiental que como supuesto sustituto de un desinfectante doméstico.
Si necesitamos desinfectar una superficie, utilizamos un producto adecuado para desinfectarla.
Si queremos que nuestra casa huela maravillosamente a incienso, entonces sí: ahí estamos exactamente en su terreno.
Baño relajante con incienso
El antiguo baño con incienso también puede conservarse, pero con una precaución.
Los aceites esenciales no se disuelven en agua.
Si dejamos caer unas gotas directamente en la bañera pueden quedarse concentradas sobre la superficie y entrar en contacto prácticamente puras con nuestra piel.
Por eso, si queremos utilizar aceite esencial de incienso en un baño, debemos incorporarlo previamente a una base dispersante adecuada para aceites esenciales o utilizar un producto de baño ya formulado.
Así podemos disfrutar del aroma sin convertir un baño relajante en una irritación cutánea.
Incienso, cáncer y una confusión muy importante
El incienso también ha generado muchísimo interés en investigación oncológica.
Existen estudios experimentales realizados con componentes procedentes de especies de Boswellia y trabajos celulares que investigan diferentes mecanismos relacionados con proliferación, apoptosis y células tumorales.
Entre los compuestos estudiados encontramos nuevamente los ácidos boswélicos y AKBA.
Es una línea de investigación fascinante.
Pero hay que entender qué estamos leyendo.
Que una molécula consiga modificar células tumorales en un experimento de laboratorio no significa que inhalar, aplicar o ingerir aceite esencial de incienso trate un cáncer.
Y además volvemos a la diferencia inicial: los ácidos boswélicos presentes en la resina y sus extractos no son equivalentes a la fracción volátil que obtenemos mediante destilación para fabricar el aceite esencial.
Por eso no utilizaría el aceite esencial de incienso como tratamiento del cáncer ni para sustituir ninguna parte de un tratamiento oncológico.
Otra cosa completamente diferente es utilizar un aroma agradable dentro del cuidado personal de alguien que atraviesa una etapa difícil, siempre que resulte apropiado para esa persona.
Incienso y espiritualidad
Y hay una parte del incienso que no quiero perder intentando convertir absolutamente todo en bioquímica.
Durante miles de años diferentes culturas han quemado incienso durante oraciones, ceremonias, meditación y prácticas espirituales.
Su aroma se ha asociado con recogimiento, introspección y conexión espiritual.
No necesito demostrar en un laboratorio que el incienso «aumenta la intuición» para comprender por qué una persona puede sentir que ese aroma le ayuda a entrar en un determinado estado mental.
Los olores están extraordinariamente unidos a nuestros recuerdos, emociones y rituales.
Y los rituales también forman parte de la experiencia humana.
Precauciones con el aceite esencial de incienso
El aceite esencial de incienso suele utilizarse en aromaterapia y cosmética en cantidades pequeñas, pero sigue siendo un aceite esencial concentrado.
Para aplicación cutánea debe utilizarse diluido y conviene probar primero una pequeña zona si nunca lo hemos utilizado.
Debe evitarse el contacto con ojos y mucosas y mantenerse fuera del alcance de los niños.
En embarazo, lactancia, niños pequeños, personas con enfermedades importantes o tratamientos farmacológicos, prefiero valorar individualmente la utilización continuada de aceites esenciales.
Y no recomiendo ingerir aceite esencial de incienso por iniciativa propia.
Que un producto sea «100 % puro» no significa que beberlo sea automáticamente seguro.
Pureza y seguridad son dos conceptos diferentes.
Entonces, ¿para qué sirve el aceite esencial de incienso?
Podemos utilizarlo en aromaterapia, relajación, meditación, cuidado cosmético de la piel, aceites de masaje y ambientación del hogar.
Su aroma cálido y resinoso explica que haya sobrevivido durante miles de años prácticamente sin perder su lugar.
Y paralelamente tenemos algo completamente diferente pero procedente del mismo árbol: los extractos de Boswellia, ricos en ácidos boswélicos y con un enorme interés dentro del estudio de los procesos inflamatorios.
Conocer la diferencia no hace que el incienso pierda propiedades.
Al contrario.
Nos permite utilizar cada preparación precisamente para aquello que puede ofrecernos y entender por qué una resina que nuestros antepasados quemaban hace miles de años continúa despertando tanto interés en la actualidad.
Este contenido tiene carácter educativo e informativo. Los aceites esenciales son preparados muy concentrados y deben utilizarse correctamente diluidos. Su utilización no sustituye el tratamiento de enfermedades inflamatorias, infecciosas, digestivas, psiquiátricas u oncológicas.


Zumo alcalino para combatir el estrés: receta natural y beneficios
Trucos para aliviar el estreñimiento en los bebés
Diagnóstico facial: lo que tu cara revela sobre tu salud