
Un año más, es Navidad. Nos reunimos con nuestros seres queridos, tenemos comidas de empresa y un sinfín de compromisos sociales que pueden hacer que terminemos comiendo y bebiendo bastante más de la cuenta.
Y claro, después llega enero.
¿Cómo podemos evitar que se nos junte la famosa cuesta de enero con la resaca navideña?
Pues bien, aquí van una serie de trucos y recomendaciones para recuperarnos de los excesos y volver a la normalidad lo antes posible.
1. Hemos comido más de lo que nuestro cuerpo es capaz de procesar
Y no cualquier cosa.
Hemos mezclado dulces, carnes, mariscos, asados, aperitivos y todo aquello a lo que normalmente no estamos acostumbrados, en grandes cantidades y muchas veces a unas horas en las que resulta bastante más difícil hacer la digestión.
¿Y ahora qué hacemos?
Si somos previsores, podemos recurrir antes de las comidas especialmente copiosas a preparados con enzimas digestivas y plantas destinadas a favorecer la digestión.
Pero si el daño ya está hecho, aquí van seis consejos para volver a la normalidad.
1. Agua de coco
Hemos comido carnes, mariscos, aperitivos y alimentos procesados que probablemente contenían bastante más sodio del habitual.
Hemos bebido vino, café o alcohol, hemos trasnochado y, además, pasamos continuamente del frío de la calle a casas con la calefacción puesta.
Si a esto añadimos el efecto diurético del alcohol, no es extraño que al día siguiente tengamos sed, dolor de cabeza y sensación de estar completamente agotados.
El agua de coco nos proporciona líquido junto con minerales como el potasio.
Podemos alternarla con agua durante el día y acompañarla de alimentos frescos ricos en agua.
Suero casero
Si no tenemos agua de coco podemos preparar una bebida casera con:
-
Agua.
-
Zumo de limón.
-
1 cucharada de miel cruda.
-
1 cucharadita de sal marina.
-
½ cucharadita de bicarbonato.
No necesitamos beber litros de golpe. Es preferible hidratarnos progresivamente durante el día.
2. Caminar
Seguramente durante estos días hemos comido bastante más de lo habitual.
Y el día después no es el mejor momento para sentirnos culpables y decidir compensarlo todo saliendo a correr diez kilómetros.
Caminar tranquilamente al aire libre es más que suficiente.
Mover el cuerpo favorece la circulación, ayuda al tránsito intestinal y nos permite volver poco a poco a nuestra rutina.
Después de un exceso, nuestro cuerpo necesita normalidad, no castigo.
3. Fibra
El cambio de alimentación de estas fechas puede hacer que nuestro tránsito intestinal se resienta.
Podemos recuperar progresivamente nuestra alimentación habitual aumentando:
-
Verduras.
-
Frutas.
-
Vegetales de hoja verde.
-
Legumbres.
-
Cereales integrales.
-
Semillas.
Y acompañando siempre el aumento de fibra con suficiente líquido.
4. Probióticos y alimentos fermentados
Los excesos navideños suelen significar más azúcar, alcohol, grasas, ultraprocesados y menos alimentos vegetales.
Si además nuestra salud intestinal ya era delicada, podemos terminar con:
-
Hinchazón.
-
Gases.
-
Digestiones pesadas.
-
Alteraciones del tránsito.
Para recuperar nuestra alimentación habitual podemos incorporar alimentos fermentados como:
-
Yogur.
-
Kéfir.
-
Kombucha.
-
Kimchi.
-
Chucrut.
-
Aceitunas y otros vegetales fermentados.
Y no olvidemos los prebióticos y la fibra, porque nuestras bacterias intestinales también necesitan alimento.
5. Manzanas rojas
Las manzanas son especialmente interesantes después de unos días de excesos.
Son ricas en pectina, una fibra soluble que favorece el tránsito intestinal y sirve además de alimento a determinadas bacterias de nuestra microbiota.
Podemos tomarlas enteras o preparar una compota casera si tenemos el estómago especialmente delicado.
6. Caldo de pollo
Uno de mis recursos favoritos para estos días es un buen caldo preparado con:
-
Nabo.
-
Zanahoria.
-
Puerro.
-
Apio.
-
Repollo.
-
¼ de pollo.
-
Hueso de rodilla de vaca.
Después de varios días comiendo de todo, un caldo caliente, sencillo y fácil de digerir suele sentar estupendamente.
Nos aporta agua y minerales y, al cocinar durante bastante tiempo huesos y tejidos conjuntivos, obtenemos también gelatina y diferentes aminoácidos procedentes del colágeno.
Es una magnífica manera de volver a una alimentación sencilla después de varios días de excesos.
2. Hemos bebido más que los peces del villancico
Sí. La noche era joven, nos hemos venido arriba y no hemos tenido ningún problema en mezclar y beber más de la cuenta.
El resultado al día siguiente puede ser una bonita colección de:
-
Dolor de cabeza.
-
Náuseas.
-
Mareo.
-
Sed.
-
Cansancio.
-
Malestar digestivo.
-
Sensibilidad a la luz y al ruido.
Y entonces aparece la pregunta inevitable:
¿Hay alguna pastilla mágica que me quite la resaca?
Pues no.
El organismo tiene que metabolizar el alcohol y sus productos derivados, y no existe ningún remedio capaz de hacer desaparecer mágicamente todo ese proceso.
Pero sí podemos hacer varias cosas para encontrarnos bastante mejor.
1. Magnesio y vitamina B6
El magnesio participa en el funcionamiento neuromuscular y en numerosos procesos metabólicos, mientras que la vitamina B6 interviene en el metabolismo energético y en la síntesis de diferentes neurotransmisores.
Son nutrientes interesantes dentro de una buena alimentación, pero no necesitamos convertirlos en megadosis para intentar compensar una noche de excesos.
2. Agua de coco
Volvemos otra vez a la hidratación.
El alcohol reduce temporalmente la acción de la vasopresina, una hormona que ayuda a regular la cantidad de agua que eliminamos a través de los riñones.
Por eso orinamos más cuando bebemos alcohol.
El agua de coco nos permite recuperar líquidos y aportar algunos electrolitos y suele resultar bastante agradable cuando el estómago está revuelto.
3. Té de jengibre
El jengibre es uno de mis remedios favoritos cuando aparecen náuseas y malestar digestivo.
Podemos preparar una infusión y beberla lentamente.
Además de resultar reconfortante, el jengibre tiene una larga tradición de utilización frente a las náuseas y las digestiones difíciles.
4. Desayuno de huevos con batata o camote
Los huevos proporcionan proteínas y contienen aminoácidos azufrados, entre ellos cisteína, que nuestro organismo utiliza en diferentes procesos metabólicos y antioxidantes.
La batata, por su parte, proporciona hidratos de carbono junto con:
-
Betacarotenos.
-
Potasio.
-
Vitamina C.
-
Vitamina B6.
Después de una noche de alcohol y de haber comido de cualquier manera, un desayuno sencillo con proteínas e hidratos de carbono puede ayudarnos a recuperar energía.
5. Caldo de pollo
Aquí podemos utilizar exactamente el mismo caldo que hemos preparado anteriormente.
Es especialmente agradable cuando tenemos el estómago revuelto y no nos apetece enfrentarnos a una comida sólida.
Además nos proporciona líquido y minerales mientras vamos recuperando el apetito.
6. Cardo mariano
El cardo mariano (Silybum marianum) es probablemente una de las plantas más conocidas cuando hablamos del hígado.
Sus principales compuestos activos se agrupan bajo el nombre de silimarina y tradicionalmente se utiliza como apoyo hepático y antioxidante.
Esto no significa que el cardo mariano haga desaparecer el alcohol más deprisa.
El alcohol que hemos bebido se metaboliza fundamentalmente en el hígado durante las horas siguientes. Lo que sí podemos hacer después de una temporada de excesos es volver a cuidar nuestra alimentación y reducir la carga innecesaria sobre el hígado.
Trucos para prevenir o minimizar la resaca
Lo más efectivo sigue siendo algo tremendamente poco emocionante: beber menos alcohol.
Pero si sabemos que vamos a tomar alguna copa, podemos reducir parte del desastre:
-
No fumar mientras bebemos. La combinación de tabaco y alcohol puede empeorar cómo nos encontramos posteriormente.
-
Intercalar agua entre las bebidas alcohólicas. Nos obliga además a beber más despacio.
-
Beber agua antes de acostarnos.
-
No beber con el estómago vacío. La presencia de alimentos retrasa la absorción del alcohol y reduce el pico de concentración de alcohol en sangre.
-
Comer despacio. Navidad no es una competición para descubrir cuántos langostinos, croquetas y polvorones caben en un ser humano.
-
Dormir. El alcohol altera la calidad del sueño aunque inicialmente produzca somnolencia, así que después de una noche de fiesta nuestro organismo necesita descanso.
Y después de las fiestas, volvemos a la normalidad
No necesitamos hacer una dieta salvaje, pasar hambre durante una semana ni intentar compensar cada polvorón haciendo dos horas de ejercicio.
Volvemos a:
Agua. Verduras. Fruta. Fibra. Fermentados. Caldos. Movimiento. Sueño.
Y dejamos descansar unos días al alcohol, los aperitivos, las sobremesas interminables y el turrón.
Nuestro organismo sabe perfectamente qué hacer cuando volvemos a proporcionarle unas condiciones razonables.
Y así podremos enfrentarnos a la cuesta de enero sin tener que subirla, además, con resaca.


Batido para reforzar nuestro cerebro: memoria, concentración y cerebro
Zumo alcalino para combatir el estrés: receta natural y beneficios
Trucos para aliviar el estreñimiento en los bebés