Cómo eliminar los callos de los pies con un remedio casero

Son muchas las personas que, en algún momento de su vida, han sufrido las molestias que provocan los callos y callosidades en los pies.

Para algunas, además, el problema se vuelve recurrente y terminan teniendo que acudir periódicamente al podólogo para eliminarlos.

Los callos aparecen como respuesta de protección de la piel frente a una presión o un roce repetido. La piel aumenta progresivamente su grosor en esa zona y termina formando una superficie endurecida que puede llegar a resultar bastante dolorosa al caminar.

El calzado inadecuado, determinadas formas de pisar o las deformidades de los dedos pueden hacer que aparezcan una y otra vez.

Existe un antiguo remedio casero a base de cebolla y ajo que podemos utilizar para ablandar la piel endurecida y cuidar la zona.

No es tan rápido como acudir al podólogo, pero aplicado de manera constante puede resultar útil para las callosidades leves.

Remedio casero de ajo y cebolla para los callos

Ingredientes

  • 1/2 vaso de agua.

  • 3 rodajas grandes de cebolla.

  • 3 dientes de ajo pelados.

Preparación

Ponemos en un cazo pequeño el agua, la cebolla y el ajo.

Dejamos hervir durante 5 minutos.

Cuando el ajo y la cebolla se hayan ablandado, los colocamos en un mortero y los machacamos despacio hasta obtener una pasta espesa.

Dejamos templar antes de aplicarla sobre la piel.

Modo de empleo

Con una cuchara plana o una pequeña espátula, cogemos un poco de la pasta y la extendemos sobre toda la superficie del callo.

Cubrimos la zona con una venda limpia y dejamos actuar durante aproximadamente 20 minutos.

Después retiramos la venda y lavamos el pie con agua y un jabón neutro.

Podemos repetir el procedimiento diariamente hasta que el callo se vaya ablandando y deje de producir molestias.

¿Por qué vuelven a salir los callos?

Eliminar la piel endurecida puede solucionar temporalmente el problema, pero si continúa la presión que provocó el callo, probablemente volverá a aparecer.

Por eso también conviene observar:

  • El calzado que utilizamos.

  • Los puntos donde el zapato roza.

  • La forma de apoyar el pie.

  • Posibles deformidades de los dedos.

  • La distribución del peso al caminar.

Cuando los callos aparecen siempre exactamente en el mismo sitio, merece la pena averiguar qué está presionando continuamente esa zona.

¿Es un callo o una verruga plantar?

No todas las lesiones duras de la planta del pie son callos.

Las verrugas plantares están producidas por determinados tipos del virus del papiloma humano (VPH) y pueden confundirse fácilmente con una callosidad.

Si tenemos dudas sobre qué tipo de lesión estamos tratando, si existe mucho dolor, sangrado, inflamación o la lesión no mejora, es preferible identificarla correctamente antes de continuar aplicando remedios caseros.

Y si el callo es profundo o aparece continuamente, un podólogo puede eliminarlo correctamente y, sobre todo, ayudarnos a descubrir por qué se está formando.

Share

Añadir un comentario