
Cuando hablamos de colágeno normalmente lo hacemos en singular, pero en nuestro organismo existe toda una familia de colágenos diferentes, distribuidos en distintos tejidos y en proporciones variables.
El colágeno de la piel no cumple exactamente la misma función que el del cartílago articular, los tendones o el hueso.
Por eso, cuando entramos en un herbolario y encontramos diez suplementos diferentes de colágeno, la pregunta no debería ser simplemente «¿cuál es el mejor colágeno?», sino:
¿Cuál es el mejor colágeno para lo que yo necesito?
Tipo de colágeno, forma, origen y nutrientes que lo acompañan son algunos de los aspectos que podemos observar antes de elegir.
¿Qué es el colágeno?
El colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo humano y representa aproximadamente una cuarta parte de nuestras proteínas.
Forma parte de numerosos tejidos, entre ellos:
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Piel.
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Huesos.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Cartílagos.
-
Vasos sanguíneos.
-
Córnea.
-
Dientes.
-
Tejido conjuntivo de numerosos órganos.
Su función depende tanto del tipo de colágeno como del tejido en el que se encuentre.
Algunos colágenos se organizan formando fibras resistentes; otros forman redes y estructuras especializadas.
Tipos de colágeno
Actualmente conocemos numerosos tipos de colágeno. Entre ellos, los tipos I, II, III, IV y V se encuentran entre los más importantes y abundantes.
Para escoger un suplemento no necesitamos aprendernos todos, pero sí merece la pena conocer algunos.
Colágeno tipo I
Es el colágeno más abundante del organismo.
Se encuentra principalmente en:
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Piel.
-
Huesos.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Dentina.
-
Córnea.
Forma fibras muy resistentes y proporciona soporte y resistencia mecánica a numerosos tejidos.
Por ello, cuando buscamos un colágeno relacionado con piel, huesos, tendones o ligamentos, el tipo I adquiere especial interés.
Colágeno tipo II
El colágeno tipo II es característico del cartílago.
Forma una red estructural que permite al cartílago soportar las fuerzas mecánicas a las que se encuentra sometido.
El cartílago contiene además proteoglicanos, ácido hialurónico y una elevada proporción de agua, elementos que contribuyen conjuntamente a sus propiedades mecánicas.
Por tanto, cuando el objetivo principal son los cartílagos y las articulaciones, el tipo II es uno de los que debemos conocer.
Colágeno tipo III
El colágeno tipo III aparece frecuentemente asociado al tipo I.
Se encuentra, entre otros tejidos, en:
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Piel.
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Vasos sanguíneos.
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Intestino.
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Útero.
-
Pulmones.
-
Diferentes tejidos blandos y órganos.
Participa en estructuras que necesitan combinar soporte con cierta flexibilidad.
Colágeno tipo IV
El colágeno tipo IV no forma las típicas fibras largas de otros colágenos.
Forma redes y es un componente fundamental de las membranas basales, estructuras especializadas que sirven de soporte y separación entre distintos tejidos.
Colágeno tipo V
El tipo V suele encontrarse asociado al colágeno tipo I.
Está presente en:
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Piel.
-
Huesos.
-
Córnea.
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Cabello.
-
Placenta.
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Diferentes tejidos conjuntivos.
Participa, entre otras funciones, en la organización de las fibras de colágeno.
Colágeno tipo X
El colágeno tipo X es un colágeno especializado relacionado principalmente con el cartílago hipertrófico y los procesos de osificación endocondral, especialmente durante el crecimiento y remodelación ósea.
Por ello, aunque está relacionado con el sistema osteoarticular, no debemos confundirlo con el colágeno tipo II característico del cartílago articular.
Nutrientes que ayudan a formar nuestro propio colágeno
Comprar un suplemento de colágeno es solamente una parte de la cuestión.
Nuestro organismo también necesita determinados nutrientes para fabricar y mantener correctamente su propio tejido conjuntivo.
Vitamina C
La vitamina C es imprescindible para la formación normal de colágeno.
Participa como cofactor en reacciones necesarias para modificar determinados aminoácidos y permitir que la molécula de colágeno adquiera y mantenga correctamente su estructura.
Por eso me parece uno de los nutrientes más importantes que debemos observar tanto en nuestra alimentación como al comparar determinadas fórmulas de colágeno.
Aminoácidos y proteínas
El colágeno es una proteína y, por tanto, está formado por aminoácidos.
Entre ellos destacan especialmente:
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Glicina.
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Prolina.
-
Hidroxiprolina.
Pero no debemos obsesionarnos exclusivamente con tres aminoácidos. Para fabricar y reparar nuestros tejidos necesitamos una alimentación con suficiente proteína y un aporte adecuado del conjunto de aminoácidos.
Silicio
El silicio es un oligoelemento relacionado con el tejido conjuntivo y la matriz extracelular.
Por este motivo podemos encontrarlo acompañando a determinados complementos destinados a piel, cabello, uñas, huesos y articulaciones.
Magnesio
El magnesio participa en centenares de reacciones enzimáticas y es necesario para la síntesis normal de proteínas.
Además, contribuye al mantenimiento normal de los huesos y al funcionamiento muscular.
Cobre
El cobre contribuye al mantenimiento normal de los tejidos conectivos.
También participa en enzimas implicadas en la maduración y organización de componentes de la matriz extracelular, por lo que es otro mineral interesante cuando hablamos de tejido conjuntivo.
¿Qué tipo de colágeno debemos tomar?
Aquí llegamos a una de las preguntas importantes.
No existe necesariamente un colágeno perfecto para todo.
La elección dependerá de nuestro objetivo.
Colágeno para articulaciones y cartílago
Si nuestro principal interés es el cartílago articular, debemos prestar atención especialmente al colágeno tipo II.
En las fórmulas articulares podemos encontrarlo acompañado de otras sustancias utilizadas habitualmente para el mantenimiento de las articulaciones.
Colágeno para huesos, tendones y ligamentos
El colágeno tipo I es especialmente abundante en huesos, tendones y ligamentos.
En este tipo de productos también podemos encontrar nutrientes relacionados con hueso, músculo y tejido conjuntivo.
Colágeno para la piel
La dermis contiene fundamentalmente colágeno tipo I y también tipo III.
Por ello, en los complementos orientados a la piel es frecuente encontrar péptidos de colágeno, generalmente ricos en colágeno tipo I, acompañados de sustancias como:
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Vitamina C.
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Ácido hialurónico.
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Zinc.
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Cobre.
-
Silicio.
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Vitaminas y otros nutrientes relacionados con la piel.
Lo importante es que la fórmula tenga sentido y no simplemente una lista interminable de ingredientes en la etiqueta.
¿Colágeno hidrolizado?
En los herbolarios encontramos con frecuencia productos etiquetados como colágeno hidrolizado o péptidos de colágeno.
¿Qué significa?
El colágeno es una proteína de gran tamaño. Mediante la hidrólisis se rompe en fragmentos más pequeños llamados péptidos.
Esto facilita su digestión y absorción.
Por eso el colágeno hidrolizado se utiliza muchísimo en complementos destinados a:
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Piel.
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Huesos.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Articulaciones.
Pero existe una distinción importante.
Colágeno hidrolizado y colágeno tipo II no desnaturalizado no son lo mismo
Podemos encontrar productos de colágeno hidrolizado y otros de colágeno tipo II no desnaturalizado.
No son simplemente dos presentaciones diferentes del mismo suplemento.
El colágeno hidrolizado ha sido fragmentado en péptidos y se utiliza fundamentalmente como fuente de péptidos y aminoácidos derivados del colágeno.
El colágeno tipo II no desnaturalizado conserva su estructura y se utiliza en complementos articulares siguiendo una estrategia diferente.
Por tanto, antes de comparar únicamente precios o cantidades, debemos mirar qué forma de colágeno contiene realmente el producto.
Dos botes que ponen «colágeno» en letras enormes pueden contener productos completamente distintos.
¿De dónde procede el colágeno?
El colágeno utilizado en complementos alimenticios puede proceder de diferentes fuentes animales:
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Bovino.
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Porcino.
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Pollo.
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Pescado.
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Membrana de cáscara de huevo.
El origen influye en el tipo de colágeno predominante y también puede ser importante por preferencias personales, alergias o características concretas de la fórmula.
Colágeno bovino y porcino
Son fuentes habituales de colágeno, especialmente de los tipos I y III.
Colágeno de pollo
El cartílago de pollo es una fuente especialmente conocida de colágeno tipo II.
Colágeno marino
El denominado colágeno marino suele obtenerse de diferentes tejidos de peces, como piel y escamas, y es especialmente rico en colágeno tipo I.
Que sea marino no significa automáticamente que sea «mejor» que cualquier otro.
Lo importante vuelve a ser para qué queremos utilizarlo, su composición y la calidad del producto completo.
Las personas con alergia al pescado deben prestar especial atención al origen.
Membrana de cáscara de huevo
La membrana interna de la cáscara de huevo es una matriz natural compleja que contiene diferentes componentes del tejido conjuntivo, entre ellos colágeno, además de otras sustancias presentes de forma natural en la membrana.
Por eso también podemos encontrarla como ingrediente en determinados complementos articulares.
¿Existe el colágeno vegetal?
No existe colágeno vegetal propiamente dicho.
El colágeno es una proteína característica de los animales.
Por eso un producto elaborado únicamente con plantas no puede contener auténtico colágeno vegetal.
Esto no significa que una alimentación vegetal no pueda aportar nutrientes necesarios para que nuestro organismo fabrique su propio colágeno.
Legumbres, soja y derivados, frutos secos, semillas, frutas y verduras pueden aportar:
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Proteínas y aminoácidos.
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Vitamina C.
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Cobre.
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Magnesio.
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Otros micronutrientes necesarios para el tejido conjuntivo.
Por eso algunos productos comercializados como «vegan collagen» o «colágeno vegano» son en realidad fórmulas destinadas a proporcionar nutrientes relacionados con la síntesis normal de colágeno, pero no contienen colágeno propiamente dicho.
Y aquí conviene leer bien la etiqueta.
El agar-agar y otros gelificantes vegetales o procedentes de algas tampoco se convierten en colágeno simplemente porque produzcan una textura gelatinosa.
Cómo comprar el mejor colágeno en un herbolario
Cuando tengas varios productos delante, en lugar de elegir por el bote más bonito o por el que prometa veinte cosas a la vez, yo miraría estos puntos:
1. ¿Para qué lo quieres?
Es lo primero.
No buscaría exactamente la misma fórmula para:
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Cartílago y articulaciones.
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Tendones y ligamentos.
-
Huesos.
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Piel.
2. ¿Qué tipo o forma de colágeno contiene?
Comprueba si hablamos de:
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Péptidos de colágeno o colágeno hidrolizado.
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Colágeno tipo II.
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Colágeno tipo II no desnaturalizado.
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Membrana de cáscara de huevo.
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Una combinación de distintos ingredientes.
No te quedes solamente con la palabra COLÁGENO de la parte delantera.
3. ¿Cuál es su origen?
Comprueba si es:
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Bovino.
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Porcino.
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Marino.
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De pollo.
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Procedente de membrana de cáscara de huevo.
Esto puede ser importante tanto por la composición como por alergias y preferencias alimentarias.
4. ¿Qué otros nutrientes contiene?
Una fórmula bien diseñada puede combinar el colágeno con nutrientes o sustancias que tengan sentido para el objetivo del producto.
Por ejemplo, podemos encontrar:
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Vitamina C.
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Magnesio.
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Cobre.
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Silicio.
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Ácido hialurónico.
-
Otros componentes utilizados en fórmulas articulares o de cuidado de la piel.
Más ingredientes no significa necesariamente mejor producto.
Lo que buscamos es una fórmula coherente.
5. Lee la composición real
No compres solamente por las palabras grandes de la etiqueta.
Da la vuelta al envase y comprueba:
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Qué ingrediente contiene realmente.
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Qué forma de colágeno utiliza.
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De dónde procede.
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Qué otros componentes incorpora.
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Qué cantidad proporciona el producto según las indicaciones del fabricante.
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Si contiene azúcares, edulcorantes, aromas u otros ingredientes que quieras evitar.
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Si existen alérgenos relevantes para ti.
6. No pagues solamente por una palabra de moda
«Marino», «premium», «beauty», «complex», «forte» o «advanced» pueden sonar estupendamente, pero no nos dicen por sí mismas si una fórmula es mejor.
La composición es mucho más importante que el nombre comercial.
Entonces, ¿cuál es el mejor colágeno?
El mejor colágeno no es necesariamente el más caro, el que contiene más ingredientes ni el que lleva la etiqueta más llamativa.
Es el que tiene una composición adecuada para el objetivo que buscamos, una procedencia que podamos identificar y una fórmula coherente.
Antes de comprarlo, pregúntate:
¿Lo quiero principalmente para piel, huesos, tendones o articulaciones?
A partir de ahí resulta mucho más fácil escoger.
En Herbolario de Confianza disponemos de una sección específica de colágenos donde puedes comparar diferentes formulaciones según sus características y el objetivo para el que han sido diseñadas.
Este contenido tiene carácter educativo e informativo y está destinado a ayudar a comprender las diferencias entre distintos complementos de colágeno. No constituye una pauta individualizada de suplementación.


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