Causas comunes de la caída del pelo en mujeres

Cada vez hablamos más de caída del pelo en mujeres, aunque en realidad nunca ha sido un problema exclusivamente masculino.

Es mucho más frecuente de lo que pensamos y puede aparecer de maneras muy diferentes.

A veces notamos que dejamos muchísimo pelo en la ducha o en el cepillo. Otras veces no existe una gran caída, pero el cabello se vuelve progresivamente más fino, pierde volumen y empezamos a ver demasiado el cuero cabelludo.

Y aquí está precisamente una de las claves: no todas las caídas de cabello tienen la misma causa.

Menopausia, cambios hormonales, genética, estrés, alimentación, déficits nutricionales, determinados medicamentos o diferentes enfermedades pueden estar detrás del problema.

Cambios hormonales

Las hormonas tienen una enorme influencia sobre el ciclo de crecimiento del cabello.

Por eso podemos observar cambios importantes durante:

  • Embarazo.

  • Posparto.

  • Perimenopausia.

  • Menopausia.

  • Alteraciones tiroideas.

  • Cambios importantes en las hormonas sexuales.

Durante el embarazo, los cambios hormonales pueden prolongar la fase de crecimiento del cabello y muchas mujeres observan que tienen una melena especialmente abundante.

El problema suele llegar después del parto.

Al cambiar bruscamente el entorno hormonal, muchos cabellos entran aproximadamente al mismo tiempo en fase de reposo y posteriormente se desprenden.

Esto se conoce como efluvio telógeno posparto y puede resultar bastante espectacular, aunque normalmente es reversible.

Menopausia y caída del cabello

Durante la perimenopausia y la menopausia disminuyen los estrógenos y cambia el equilibrio relativo entre las diferentes hormonas sexuales.

El cabello puede entonces:

  • Crecer más lentamente.

  • Volverse más fino.

  • Perder densidad.

  • Romperse con mayor facilidad.

  • Mostrar más el cuero cabelludo.

En algunas mujeres aumenta además la influencia relativa de los andrógenos sobre determinados folículos.

Por eso no es extraño que una mujer observe simultáneamente menos cabello en la cabeza y más vello en barbilla o cara.

Maravillas de las hormonas.

Alopecia androgenética femenina

La llamada alopecia androgenética femenina es una de las causas más frecuentes de pérdida progresiva de densidad.

Existe una predisposición genética y una determinada sensibilidad de los folículos a los andrógenos.

Los folículos van sufriendo un proceso de miniaturización: cada nuevo cabello crece más fino, más corto y con menor diámetro.

En las mujeres no suele producir el mismo patrón de calvicie que encontramos en los hombres.

Lo más habitual es observar:

  • Ensanchamiento progresivo de la raya.

  • Menor densidad en la parte superior de la cabeza.

  • Cabellos cada vez más finos.

  • Pérdida de volumen general.

La línea frontal suele conservarse bastante mejor y la calvicie completa es poco frecuente.

Estrés y efluvio telógeno

Después de un periodo de estrés físico o emocional intenso, una enfermedad, una infección, una intervención quirúrgica, una pérdida importante de peso o cualquier situación que suponga una gran demanda para el organismo, numerosos folículos pueden pasar prematuramente a fase de reposo.

La caída no siempre aparece inmediatamente.

Puede comenzar semanas o meses después del acontecimiento que la provocó, lo que hace que muchas veces la persona no relacione ambas cosas.

Por eso cuando alguien me dice que el pelo ha empezado a caerse de repente, no me interesa únicamente saber qué está ocurriendo esta semana.

También quiero saber qué ocurrió unos meses antes.

Hierro y ferritina

El hierro merece una atención especial cuando hablamos de caída de cabello en mujeres.

Una mujer puede presentar depósitos de hierro bajos incluso antes de desarrollar una anemia importante.

Por eso, cuando existe caída persistente, cansancio, palidez, uñas débiles o menstruaciones abundantes, resulta interesante observar no solamente el hierro circulante, sino también la ferritina, que nos ayuda a conocer las reservas.

Esto es especialmente importante en mujeres con reglas abundantes, dietas restrictivas o una alimentación pobre en fuentes de hierro.

Tiroides

Las hormonas tiroideas influyen en numerosos procesos metabólicos y también en el ciclo del folículo piloso.

Las alteraciones tiroideas pueden acompañarse de:

  • Caída difusa.

  • Cabello seco.

  • Cabello fino o quebradizo.

  • Cambios en las cejas.

  • Alteraciones de la piel.

  • Cansancio.

  • Cambios de peso.

  • Intolerancia al frío o al calor.

Cuando la caída del cabello aparece acompañada de otros síntomas, no debemos mirar únicamente la cabeza.

Alimentación y déficits nutricionales

El cabello no es una prioridad para un organismo que considera que le faltan recursos.

Cuando la alimentación es insuficiente o existe una dieta muy restrictiva, el cuerpo destina sus nutrientes a funciones mucho más importantes para la supervivencia.

La salud del cabello necesita, entre otras cosas:

  • Proteínas.

  • Hierro.

  • Zinc.

  • Vitaminas del grupo B.

  • Vitamina D.

  • Magnesio.

  • Ácidos grasos esenciales.

Las pérdidas rápidas de peso y las dietas extremadamente hipocalóricas también pueden desencadenar caída.

Medicamentos y tratamientos

Determinados medicamentos pueden modificar el ciclo del cabello y provocar o favorecer su caída.

El ejemplo más conocido es la quimioterapia, aunque no es el único.

Si la caída aparece después de iniciar o modificar un tratamiento, merece la pena revisar temporalmente ambas cosas antes de asumir que simplemente «será hormonal».

Alopecia areata

Cuando aparecen placas o parches bien delimitados sin cabello, estamos ante un patrón diferente del de la alopecia androgenética.

Una de las posibilidades es la alopecia areata, relacionada con una alteración inmunitaria que afecta al folículo.

Puede aparecer una única placa o varias y, en determinadas personas, afectar a otras zonas pilosas.

Precisamente por eso observar cómo se está cayendo el cabello puede proporcionarnos tanta información como saber cuánto cabello estamos perdiendo.

Tratamientos naturales para la caída del pelo

Mejorar la alimentación

El primer paso consiste en asegurarnos de que disponemos de los nutrientes necesarios para fabricar cabello.

Una alimentación rica en hierro, zinc, proteínas, vitaminas y minerales ayuda a proporcionar al folículo los materiales que necesita.

Podemos aumentar:

  • Vegetales de hoja verde.

  • Legumbres.

  • Huevos.

  • Pescado.

  • Carne magra.

  • Frutos secos.

  • Semillas.

  • Verduras.

Y reducir el predominio de alimentos ultraprocesados, azúcar y harinas refinadas.

Vitaminas y minerales

Cuando existe una necesidad nutricional puede resultar interesante utilizar complementos que proporcionen nutrientes como:

  • Zinc.

  • Hierro.

  • Magnesio.

  • Vitaminas del grupo B.

Pero aquí es especialmente interesante saber qué nos falta.

No tiene demasiado sentido tratar todas las caídas del cabello exactamente igual si una mujer tiene ferritina baja, otra presenta un problema tiroideo y otra está atravesando un efluvio después de una época de estrés brutal.

El síntoma puede ser el mismo.

El terreno que hay detrás no.

Masajes con aceite de argán o coco

Otra forma sencilla de cuidar el cabello y el cuero cabelludo consiste en realizar un masaje con aceite de argán o aceite de coco.

Aplica una pequeña cantidad sobre el cuero cabelludo y realiza un masaje suave durante aproximadamente cinco minutos.

Déjalo actuar unos diez minutos y después lava el cabello con un champú suave.

El masaje moviliza el cuero cabelludo y resulta además una forma agradable de dedicar unos minutos al cuidado del cabello.

El aceite de argán resulta especialmente interesante para cabellos secos y dañados, mientras que el aceite de coco posee una gran afinidad por la fibra capilar y ayuda a protegerla.

Antes de buscar un producto, busca la causa

Cuando se nos empieza a caer el pelo es muy tentador comprar inmediatamente champús, ampollas, vitaminas y cualquier cosa que prometa devolvernos la melena.

Pero el cabello muchas veces está haciendo de mensajero.

Puede estar hablándonos de hormonas, hierro, tiroides, estrés, alimentación, medicamentos o de algo que ocurrió meses atrás.

Por eso el mejor tratamiento para la caída del cabello empieza por una pregunta bastante sencilla:

¿Por qué se está cayendo?

Cuando encontramos la causa, resulta mucho más fácil decidir qué necesita realmente ese cabello.


Este artículo tiene carácter informativo y educativo. Una caída intensa, persistente, de aparición brusca o en placas, así como la pérdida de cabello acompañada de otros síntomas, merece una valoración de su posible causa.

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