
La tos puede convertirse en una verdadera pesadilla, no solamente para quien la padece, sino también para todos los que están a su alrededor.
Cuando se prolonga durante la noche puede alterar el sueño, dejarnos agotados al día siguiente y conseguir que hasta el vecino termine conociendo perfectamente nuestro horario nocturno.
Afortunadamente, existen numerosos remedios naturales para calmar la tos, suavizar la garganta y facilitar la expulsión de la mucosidad cuando la hay.
Pero antes debemos distinguir algo importante: no es lo mismo una tos seca e irritativa que una tos productiva con mucosidad.
En la primera intentaremos fundamentalmente calmar la irritación. En la segunda, además, nos interesa facilitar la movilización y expulsión de las secreciones.
Miel
La miel es probablemente uno de los remedios tradicionales más agradables para la tos.
Su textura ayuda a recubrir y suavizar la mucosa de la garganta, disminuyendo la sensación de irritación que desencadena continuamente el reflejo de la tos.
Podemos tomar una cucharada de miel antes de acostarnos o añadirla a alguna de las infusiones que tomemos por la noche.
No hace falta añadirla cuando el agua está hirviendo. Podemos esperar a que la infusión esté templada.
Caramelos
Algo tan sencillo como chupar un caramelo puede proporcionar alivio momentáneo.
Al mantener algo en la boca aumentamos la producción de saliva, lo que ayuda a mantener hidratada la garganta y puede disminuir la irritación.
Podemos elegir diferentes plantas dependiendo del tipo de tos:
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Para una tos con mucosidad, podemos utilizar caramelos de marrubio.
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Para una tos seca, resultan agradables los caramelos de menta, miel o limón.
Chocolate negro
Sí, ésta es probablemente la parte del tratamiento que menos esfuerzo nos va a costar seguir.
El cacao contiene teobromina, un alcaloide que ha despertado interés por su posible acción sobre el reflejo de la tos.
Eso sí, hablamos de chocolate negro con un alto porcentaje de cacao, preferentemente del 70 % en adelante.
No hace falta utilizarlo como si fuera un medicamento con horario y calendario.
Una pequeña cantidad de buen chocolate negro puede ser un complemento bastante más agradable que muchos caramelos para la garganta.
Jarabe casero para la tos
Podemos preparar en casa un jarabe muy sencillo mezclando:
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1 cucharadita de miel.
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Un poco de zumo de limón.
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Una pizca de chile picante.
La miel suaviza la garganta.
El limón aporta su sabor ácido, vitamina C y diferentes compuestos vegetales.
Y el picante del chile produce una intensa estimulación sensorial debido fundamentalmente a la capsaicina.
Eso sí, si tenemos la garganta extremadamente irritada, reflujo o un estómago delicado, podemos prescindir perfectamente del chile.
Infusiones para calmar la tos
Podemos preparar una infusión utilizando alguna de estas plantas, solas o combinadas, añadir un poco de limón y endulzar con miel.
Tomillo
El tomillo es una de las grandes plantas tradicionales del aparato respiratorio.
Se utiliza especialmente cuando existe mucosidad por su acción expectorante y por sus propiedades aromáticas.
Malvavisco
El malvavisco es especialmente interesante para la tos seca.
Su raíz es rica en mucílagos, sustancias que forman una capa suave sobre las mucosas y ayudan a calmar la irritación de la garganta.
Regaliz
El regaliz tiene una larga tradición de utilización para suavizar la garganta y calmar la tos.
No conviene abusar de él ni utilizarlo de manera prolongada en personas con determinadas alteraciones cardiovasculares o de la tensión arterial.
Marrubio
El marrubio se utiliza tradicionalmente como expectorante, especialmente cuando tenemos una tos acompañada de mucosidad.
Eucalipto
El eucalipto es probablemente una de las plantas respiratorias más conocidas.
Sus compuestos aromáticos producen una característica sensación de frescor y se utiliza tradicionalmente para facilitar la respiración cuando existe congestión.
Clavo
El clavo contiene eugenol y puede resultar agradable en infusiones destinadas a calmar una garganta irritada.
Cataplasma de mostaza
Éste es uno de esos antiguos remedios que merece la pena conservar.
Para preparar una cataplasma de mostaza necesitamos:
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Mostaza negra en polvo.
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Agua.
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Harina de trigo.
Mezclamos hasta formar una pasta.
Tradicionalmente se extiende sobre un paño, evitando colocar la mostaza directamente sobre la piel, y se aplica sobre el pecho durante un periodo corto.
La mostaza produce un intenso efecto rubefaciente: aumenta la sensación de calor y enrojece la piel.
Precisamente por eso debemos vigilarla continuamente.
Si aparece ardor intenso, dolor o una irritación importante, la retiraremos inmediatamente.
No es un remedio para quedarse dormido con él puesto.
El grog
El grog es otro remedio tradicional utilizado durante generaciones cuando aparecen dolor de garganta, resfriado y congestión.
La receta clásica lleva:
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Una pequeña cantidad de ron u otro alcohol.
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Agua muy caliente.
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Limón.
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Miel o azúcar.
El agua caliente, el limón y la miel resultan reconfortantes para la garganta.
El alcohol no es imprescindible para conseguir ese efecto y, aunque puede producir somnolencia inicialmente, no mejora la calidad del sueño.
Evidentemente, esta preparación queda reservada exclusivamente para adultos y no debe combinarse alegremente con medicamentos.
Y perfectamente podemos preparar un «grog sin grog»: agua caliente, limón y miel.
Jarabe de cebolla para la tos
La cebolla es otro de los grandes clásicos de los remedios caseros respiratorios.
Contiene diferentes compuestos azufrados y flavonoides como la quercetina.
Podemos preparar un sencillo jarabe casero.
Ingredientes
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Miel.
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2 cebollas.
Preparación
Picamos las dos cebollas y las introducimos en un tarro con miel.
Tapamos y dejamos macerar aproximadamente 12 horas en la nevera.
Después retiramos la cebolla y utilizamos el líquido resultante.
Frutas ricas en vitamina C
Durante una infección resulta especialmente importante mantener una alimentación rica en frutas y verduras.
Entre las frutas particularmente ricas en vitamina C encontramos:
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Grosella negra.
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Kiwi.
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Fresas.
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Cítricos.
Y no hace falta convertirlo todo en zumo.
Cuando podamos tomar la fruta entera obtendremos además su fibra y el resto de los compuestos presentes en ella.
Drosera
La Drosera es una de las plantas medicinales clásicamente utilizadas para la tos seca, irritativa y espasmódica.
Tradicionalmente también se ha empleado en preparados destinados a diferentes cuadros bronquiales cuando predomina una tos persistente e irritante.
Resulta especialmente interesante cuando la tos aparece en ataques y parece que, una vez que empezamos a toser, no podemos parar.
Aceites esenciales para la tos y la congestión
Los aceites esenciales pueden utilizarse para aromatizar el ambiente y proporcionar una sensación agradable cuando estamos congestionados.
Entre los utilizados tradicionalmente encontramos:
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Sándalo, empleado en preparados respiratorios y para proporcionar una sensación calmante.
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Benjuí, de aroma dulce y balsámico.
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Mirto, tradicionalmente relacionado con las vías respiratorias.
Podemos utilizarlos en un difusor preparado específicamente para aceites esenciales, respetando las instrucciones del aparato.
También podemos poner una pequeña cantidad en un algodón y dejarlo cerca durante unos minutos para percibir suavemente el aroma, sin pegarlo a la nariz ni realizar inhalaciones intensas.
Vahos
Los vahos son probablemente otro de los remedios que todos hemos visto alguna vez en casa.
El propio vapor de agua ayuda a humedecer temporalmente las vías respiratorias superiores y puede resultar agradable cuando existe congestión.
Tradicionalmente se han utilizado plantas aromáticas como:
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Eucalipto.
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Pino.
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Cedro.
Si utilizamos aceites esenciales debemos emplear cantidades pequeñas y evitar acercar demasiado la cara.
Y muchísimo cuidado con el agua hirviendo.
No necesitamos escaldarnos para curarnos un catarro.
Humidificadores
A veces la tos no procede únicamente de una infección.
Durante el invierno, la calefacción puede reducir considerablemente la humedad ambiental y mantener nuestra garganta seca e irritada durante toda la noche.
Podemos utilizar un humidificador para aumentar la humedad de la habitación.
Eso sí, debemos mantenerlo perfectamente limpio, cambiar regularmente el agua y seguir las instrucciones del fabricante.
No añadiremos aceites esenciales directamente al depósito salvo que el aparato esté específicamente diseñado para ello.
Y tenemos también el viejo truco de la abuela:
poner un recipiente con agua cerca del radiador o un paño húmedo sobre él para aumentar progresivamente la humedad ambiental.
Simple, barato y sorprendentemente útil.
No todas las toses necesitan el mismo remedio
Antes de intentar detener una tos debemos preguntarnos qué está ocurriendo.
¿Es seca?
¿Hay mucosidad?
¿Tenemos la garganta irritada?
¿Existe congestión nasal?
¿Aparece especialmente al acostarnos?
¿Puede existir reflujo?
¿Empezó después de una infección?
La tos es un reflejo defensivo y, cuando existe mucosidad, también sirve para expulsar secreciones de las vías respiratorias.
Por eso nuestro objetivo no siempre debe ser eliminarla a cualquier precio.
A veces necesitamos calmarla.
Otras veces necesitamos facilitar que cumpla su función.
Y, como casi siempre en Naturopatía, entender primero qué está provocando el síntoma nos ayuda a elegir mucho mejor el remedio.


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