Ayuda a tu hígado: una semana de limpieza hepática

Hay épocas del año en las que parece que el cuerpo nos pide una pequeña puesta a punto, aunque nuestro hígado va a agradecer que lo cuidemos durante todo el año.

Como uno de los principales órganos encargados de los procesos de transformación y eliminación del organismo, el hígado realiza un trabajo impresionante.

Entre otras muchas funciones:

  • procesa sustancias procedentes de la sangre;
  • metaboliza hormonas;
  • almacena determinadas vitaminas y minerales;
  • produce bilis;
  • participa en la regulación de la glucosa;
  • interviene en el metabolismo de grasas y proteínas;
  • colabora estrechamente con el sistema inmunitario.

Así que ayudarle de vez en cuando puede ser una buena forma de cuidar nuestro organismo en general.

Lo primero: dejar de darle trabajo extra

Antes de pensar qué podemos tomar para ayudar al hígado, podemos empezar por algo todavía más sencillo: dejar durante unos días de sobrecargarlo.

Reduciremos o eliminaremos:

  • alcohol;
  • tabaco;
  • comida rápida;
  • azúcar refinada;
  • alimentos ultraprocesados;
  • exceso de cafeína.

Solo con esto ya estamos haciendo bastante.

Pero además podemos dedicar una semana al mes a realizar una pequeña limpieza hepática.

Durante esos días algunas personas también notan menos hinchazón, mayor ligereza y más energía y, dependiendo de la alimentación que llevaban anteriormente, pueden perder algún kilo.

Si quieres hacerla, durante la semana que elijas sigue estas pautas.

1. Haz una alimentación vegetariana durante una semana

Durante estos siete días basaremos la alimentación fundamentalmente en alimentos vegetales.

Podemos incluir especialmente aquellos que tradicionalmente utilizamos para apoyar el trabajo hepático:

  • alcachofa;
  • remolacha;
  • ajo;
  • alubias;
  • brócoli;
  • repollo;
  • coliflor;
  • nabo;
  • coles de Bruselas.

Incluye también cítricos como naranja, mandarina y limón.

Durante esta semana prefiero evitar el pomelo, especialmente porque presenta numerosas interacciones con medicamentos y puede modificar su metabolismo.

No necesitamos pasar hambre.

La idea no consiste en dejar de comer, sino en simplificar la alimentación y proporcionar al organismo durante unos días comida real, abundantes vegetales y pocos productos procesados.

2. Incluye zumos de frutas y verduras

Podemos tomar zumos de frutas y verduras un par de veces al día.

Podemos prepararlos, por ejemplo, utilizando combinaciones de:

  • apio;
  • zanahoria;
  • remolacha;
  • manzana;
  • limón;
  • verduras de hoja.

Además, podemos añadir el zumo de un limón a un litro de agua y beberlo repartido a lo largo del día.

Esto nos ayuda también a mantener una buena hidratación durante la semana.

3. Añade antioxidantes

Durante una limpieza hepática podemos reforzar la alimentación con un buen complejo antioxidante.

Nutrientes como zinc y selenio participan en diferentes sistemas antioxidantes del organismo y ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.

 

4. Utiliza un complejo lipotrópico y hepático

También podemos incluir un buen complejo formulado específicamente para apoyar el hígado.

Este tipo de preparados suelen combinar nutrientes, aminoácidos y plantas tradicionalmente utilizadas para favorecer la función hepática y el metabolismo de las grasas.

Entre las plantas más interesantes encontramos el cardo mariano, una de las grandes plantas de la fitoterapia hepática.

5. Cepilla la piel a diario

Durante esta semana podemos incorporar el cepillado corporal en seco.

Utiliza un cepillo corporal suave y realiza movimientos progresivamente hacia el corazón, sin arañar ni irritar la piel.

El cepillado ayuda a estimular la piel y puede acompañar al movimiento y al ejercicio dentro de una rutina destinada a favorecer la circulación.

Además, es uno de esos pequeños hábitos que tardan pocos minutos y resultan muy agradables cuando nos acostumbramos.

6. Muévete

Realiza ejercicio aeróbico cuatro o cinco veces durante esa semana, siempre adaptándolo a tu condición física.

No hace falta matarse en el gimnasio.

Caminar deprisa, montar en bicicleta, nadar, bailar o cualquier ejercicio que nos haga movernos sirve.

El ejercicio ayuda a:

  • activar la circulación;
  • mejorar el metabolismo;
  • movilizar el sistema linfático;
  • regular la glucosa;
  • mejorar nuestro nivel de energía.

Y todo esto también facilita el trabajo general del organismo.

7. Sauna

Como complemento podemos utilizar una sauna dos o tres veces durante esa semana si la toleramos bien.

La sauna aumenta la sudoración y la circulación periférica y puede proporcionar además una importante sensación de relajación.

Eso sí: si sudamos mucho tenemos que acordarnos también de reponer líquidos.

Una semana para bajar el ritmo

Una limpieza hepática no debería convertirse en una semana de hambre, zumos y sufrimiento.

Precisamente busco lo contrario.

Durante siete días eliminamos aquello que no necesitamos, aumentamos los vegetales, nos hidratamos, nos movemos, descansamos y utilizamos algunos nutrientes y plantas para acompañar el trabajo hepático.

Después volvemos a nuestra alimentación habitual intentando conservar algunas de las cosas que nos han sentado bien.

Porque cuidar el hígado durante una semana está estupendo.

Pero todavía mejor es no maltratarlo las otras 51 semanas del año.

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