Alimentos que ayudan a eliminar metales pesados del organismo

Cuando hablamos de metales en nuestro organismo es importante hacer una primera distinción: no todos los metales son malos.

Algunos, como el hierro, el zinc o el cobre, son necesarios para numerosas funciones biológicas y forman parte de enzimas, proteínas y procesos metabólicos imprescindibles para la vida. El problema aparece cuando determinados metales se acumulan en cantidades excesivas o cuando estamos ante elementos tóxicos como el mercurio, el cadmio o el plomo.

Y aquí surge una pregunta bastante lógica: ¿cómo llegan hasta nosotros?

¿Cómo llegan los metales pesados a nuestro organismo?

Muchos elementos están presentes de forma natural en pequeñas cantidades en la tierra, el agua y los alimentos. Sin embargo, la actividad industrial ha aumentado considerablemente nuestra exposición a algunos de ellos.

Podemos encontrarlos relacionados con:

  • Contaminación ambiental.

  • Determinados pesticidas.

  • Pinturas y pigmentos.

  • Baterías.

  • Procesos industriales.

  • Plásticos y otros materiales.

  • Agua contaminada.

  • Algunos alimentos.

  • Humo del tabaco.

  • Determinados productos de uso cotidiano.

La relación entre los metales y la medicina tampoco es nueva.

A lo largo de la historia diferentes elementos metálicos han sido utilizados con fines medicinales y algunos continúan empleándose actualmente. Determinados compuestos de platino forman parte, por ejemplo, de algunos tratamientos oncológicos; los compuestos de antimonio se han utilizado frente a determinados protozoos y los de bismuto continúan teniendo aplicaciones digestivas.

Esto nos recuerda algo importante: cuando hablamos de metales, la sustancia, la forma química, la cantidad y el grado de exposición importan muchísimo.

Metales y elementos tóxicos que pueden acumularse en el organismo

Arsénico

El arsénico —aunque químicamente es un metaloide— merece aparecer en esta lista por su toxicidad y por la importancia que tiene la exposición ambiental.

Se ha utilizado en pesticidas, herbicidas y diferentes procesos industriales y, en algunas zonas del mundo, constituye un importante contaminante del agua.

La exposición prolongada a cantidades elevadas puede afectar a diferentes sistemas del organismo y se ha relacionado con alteraciones cardiovasculares, metabólicas, neurológicas y determinados tipos de cáncer.

Cadmio

El cadmio se utiliza, entre otras aplicaciones, en baterías y diferentes procesos industriales.

También podemos exponernos a él a través del humo del tabaco y de determinados alimentos y contaminantes ambientales.

Su acumulación puede afectar especialmente a riñones, huesos y aparato respiratorio, además de generar estrés oxidativo y alterar diferentes mecanismos celulares.

Cromo

Aquí debemos diferenciar las distintas formas del cromo.

El cromo trivalente no tiene el mismo comportamiento que el cromo hexavalente, que es la forma especialmente tóxica y carcinógena asociada principalmente a determinadas exposiciones industriales.

La exposición importante al cromo hexavalente puede afectar a las vías respiratorias, la piel y los riñones, entre otros tejidos.

Plomo

El plomo puede ejercer efectos tóxicos sobre numerosos órganos y sistemas, especialmente sobre el sistema nervioso, los riñones y la sangre.

Los niños son particularmente sensibles a su exposición porque su sistema nervioso todavía está desarrollándose.

En adultos, una exposición importante o mantenida también puede producir alteraciones neurológicas, renales, digestivas y hematológicas.

Mercurio

El mercurio puede presentarse en distintas formas químicas y sus efectos dependen también del tipo de exposición.

Puede acumularse en diferentes tejidos y afectar especialmente al sistema nervioso y los riñones.

Una de las formas que más conocemos a través de la alimentación es el metilmercurio, capaz de acumularse en la cadena alimentaria acuática y alcanzar concentraciones mayores en determinados peces depredadores de gran tamaño.

¿Cómo podemos ayudar al organismo frente a los metales pesados?

Nuestro organismo dispone de sus propios sistemas de transformación y eliminación de sustancias. El hígado, los riñones y el intestino participan constantemente en estos procesos.

Desde la alimentación podemos proporcionar fibra, antioxidantes, compuestos azufrados y diferentes fitonutrientes que apoyan estas vías y, además, favorecen una correcta eliminación intestinal.

Y aquí empiezan las cosas interesantes.

1. Fibra

La fibra presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorece el tránsito intestinal.

Esto es especialmente importante porque no basta con movilizar sustancias: después hay que eliminarlas.

Mantener un tránsito intestinal adecuado constituye, por tanto, una de las medidas más sencillas para favorecer los procesos naturales de eliminación del organismo.

2. Pectinas y otros componentes vegetales

Determinadas fibras vegetales, especialmente las pectinas, poseen capacidad para interaccionar con diferentes sustancias dentro del aparato digestivo.

Las encontramos principalmente en manzanas, cítricos, grosellas, uvas y otras frutas.

3. Alimentos ricos en azufre

Los metales presentan afinidad por determinados grupos que contienen azufre.

Por eso resultan especialmente interesantes los alimentos ricos en compuestos azufrados, como:

  • Ajo.

  • Cebolla.

  • Brócoli.

  • Col.

  • Coliflor.

  • Coles de Bruselas y otras crucíferas.

Además, muchos de estos alimentos participan en las rutas naturales de detoxificación hepática.

4. Vegetales y hojas verdes

Una alimentación rica en verduras proporciona antioxidantes, minerales, fibra y numerosos compuestos vegetales que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.

Aquí podemos incluir espinacas, remolacha, coles y muchas otras verduras de diferentes colores.

5. Hierbas y especias

Perejil, albahaca, menta, romero, tomillo, jengibre, cúrcuma y canela aportan una enorme variedad de sustancias antioxidantes y protectoras.

Y entre todas ellas hay una que merece una mención especial: el cilantro, utilizado tradicionalmente en protocolos naturales relacionados con la eliminación de determinados metales.

6. Alimentos ricos en vitamina C

Cítricos, kiwi, pimiento, brócoli, coles y otras frutas y verduras ricas en vitamina C ayudan a mantener nuestros sistemas antioxidantes.

Esto resulta interesante porque una parte importante del daño producido por determinados metales está relacionada precisamente con el estrés oxidativo.

Los 9 alimentos y plantas más interesantes frente a los metales pesados

1. Ajo

El ajo se ha utilizado como alimento y planta medicinal durante miles de años.

Contiene vitamina C, vitamina B6, manganeso y, sobre todo, numerosos compuestos azufrados, entre ellos los derivados de la alicina.

Precisamente esos compuestos azufrados son los que hacen que el ajo resulte tan interesante cuando hablamos de metales.

Se ha estudiado especialmente su capacidad protectora frente a la exposición a plomo, cadmio y mercurio, además de su acción antioxidante y protectora sobre el hígado.

Por eso, incorporar ajo habitualmente a la alimentación es probablemente una de las medidas más sencillas de este artículo.

2. Cardo mariano

El cardo mariano (Silybum marianum) es una de las grandes plantas de la fitoterapia hepática.

Su complejo de flavonolignanos, conocido como silimarina, y especialmente la silibina, posee una importante acción antioxidante y protectora sobre las células hepáticas.

Esto resulta especialmente interesante cuando el organismo está sometido a sustancias capaces de aumentar el estrés oxidativo.

Además, la silibina presenta capacidad para interaccionar con determinados metales, motivo por el que ha sido estudiada en relación con la toxicidad producida por algunos de ellos.

La combinación de protección hepática + actividad antioxidante + interacción con determinados metales convierte al cardo mariano en una planta especialmente interesante en este contexto.

3. Cilantro

El cilantro (Coriandrum sativum) es probablemente uno de los alimentos más conocidos cuando hablamos de quelación natural.

Se ha estudiado especialmente en relación con plomo y mercurio.

Dentro de la medicina natural suele utilizarse formando parte de estrategias más amplias, porque movilizar no es lo mismo que eliminar: tan importante como favorecer la movilización de una sustancia es mantener correctamente las vías por las que después debe salir del organismo.

4. Ginkgo biloba

El Ginkgo biloba es mucho más conocido por su relación con la circulación y la función cerebral, pero tiene otra faceta bastante menos popular.

Sus flavonoides y terpenos poseen una importante actividad antioxidante y se han estudiado frente al estrés oxidativo producido por determinados metales, especialmente el plomo.

También interviene sobre los sistemas antioxidantes celulares y el glutatión.

No es la primera planta en la que pensamos cuando hablamos de metales pesados, y precisamente por eso resulta interesante conocer esta aplicación.

5. Curcumina

La curcumina es uno de los principales componentes de la cúrcuma y responsable de buena parte de su característico color amarillo.

En Ayurveda la cúrcuma ocupa desde hace siglos un lugar importante como planta relacionada con los procesos inflamatorios, digestivos y hepáticos.

La curcumina posee una potente actividad antioxidante y se ha estudiado frente al daño producido por diferentes tóxicos ambientales y metales, entre ellos arsénico, cadmio, cromo, plomo y mercurio.

Parte de su interés se encuentra en su capacidad para captar radicales libres, proteger las estructuras celulares y relacionarse con determinados iones metálicos.

También ayuda a preservar sistemas antioxidantes como el glutatión frente al estrés oxidativo.

6. Fitoquelatinas

Las fitoquelatinas son una curiosidad extraordinariamente interesante del mundo vegetal.

Son pequeños péptidos ricos en grupos capaces de unirse a metales que producen las plantas, algunas algas y determinados hongos como mecanismo de defensa frente a su acumulación.

Se sintetizan a partir del glutatión y permiten que estos organismos capturen y secuestren determinados metales dentro de sus propios tejidos.

Han sido especialmente estudiadas en relación con cadmio, plomo, mercurio y otros elementos.

No debemos confundir este mecanismo vegetal con la quelación dentro del organismo humano después de ingerir una planta. Sin embargo, conocer las fitoquelatinas nos ayuda a comprender algo fascinante: las plantas también han tenido que desarrollar sus propios sistemas para convivir con los metales presentes en el medio ambiente.

7. Triphala

Triphala es una de las fórmulas clásicas de la medicina ayurvédica.

Está compuesta tradicionalmente por tres frutos:

  • Amalaki (Phyllanthus emblica).

  • Bibhitaki (Terminalia bellirica).

  • Haritaki (Terminalia chebula).

Además de su utilización tradicional sobre el aparato digestivo, Triphala resulta especialmente interesante porque ayuda a mantener la regularidad intestinal.

Y esto es algo que a veces olvidamos cuando hablamos de detoxificación: un intestino que no elimina correctamente dificulta todo el proceso.

No sirve de mucho preocuparnos por lo que queremos sacar del organismo si después existe un estreñimiento persistente.

8. Pectina

La pectina es una fibra soluble presente en numerosas frutas, especialmente:

  • Manzanas.

  • Cítricos.

  • Grosellas.

  • Uvas.

  • Algunas bayas.

Además de favorecer el funcionamiento intestinal, posee una estructura capaz de interaccionar con diferentes sustancias dentro del tubo digestivo.

Sus grupos cargados negativamente pueden relacionarse con iones metálicos y favorecer que permanezcan dentro del contenido intestinal hasta su eliminación.

Es una de las razones por las que una alimentación rica en frutas, verduras y fibra resulta tan importante cuando queremos favorecer las vías naturales de depuración.

9. Chlorella

La chlorella es una microalga verde extraordinariamente rica en clorofila y otros nutrientes.

Es probablemente, junto con el cilantro, uno de los productos naturales más conocidos dentro de los protocolos destinados a la eliminación de metales pesados.

Se ha estudiado especialmente su capacidad para captar determinados metales dentro del aparato digestivo y reducir su absorción, además de su utilización tradicional como apoyo en procesos de depuración.

Por este motivo suele combinarse con otros alimentos y plantas, entre ellos el cilantro.

La combinación chlorella + cilantro se ha hecho especialmente popular dentro de la medicina natural en protocolos relacionados con metales pesados y otros contaminantes ambientales.

No se trata solamente de “quelar”

Cuando hablamos de metales pesados es fácil obsesionarse con encontrar una sustancia capaz de atraparlos y olvidarnos del resto.

Pero nuestro organismo necesita mucho más.

Necesitamos un hígado capaz de realizar correctamente sus procesos metabólicos, suficiente capacidad antioxidante, unos riñones que funcionen adecuadamente y un intestino que elimine con regularidad.

Por eso una alimentación rica en fibra, vegetales, crucíferas, ajo, cebolla, frutas ricas en vitamina C, hierbas aromáticas y antioxidantes constituye una buena base.

Y después tenemos alimentos y plantas especialmente interesantes como ajo, cilantro, cardo mariano, cúrcuma, pectina, Triphala o chlorella, que podemos utilizar de manera más específica según cada caso.

Una exposición importante a plomo, mercurio, cadmio u otros metales tóxicos es otra historia. En esos casos es necesario identificar el metal, medir la exposición y valorar el tratamiento adecuado, porque una intoxicación por metales pesados no es lo mismo que utilizar la alimentación para ayudar diariamente a nuestros sistemas naturales de eliminación.

Share

Añadir un comentario