
Las uñas pueden ofrecernos mucha más información de la que parece. Su color, textura, forma, resistencia o incluso la presencia de líneas y pequeñas marcas pueden reflejar cambios que se están produciendo en el organismo.
En Ayurveda existen diferentes herramientas de observación física que tradicionalmente se utilizan para valorar el estado general de una persona. Una de ellas es el Nakha Pariksha, la observación de las uñas.
De la misma manera que se observan la lengua, el cabello, la piel, los ojos y otros atributos externos, las uñas forman parte de esa lectura global del organismo.
Según la medicina ayurvédica, las uñas están relacionadas con el tejido óseo y se consideran un subproducto de este. Por ello, su aspecto se ha utilizado tradicionalmente como una de las referencias para valorar la nutrición y el estado de los tejidos. Desde esta perspectiva, unas uñas excesivamente finas y quebradizas pueden acompañar a una constitución o un estado de mayor fragilidad.
Pero las uñas también pueden cambiar por muchas razones: alimentación, absorción de nutrientes, circulación, enfermedades de la piel, alteraciones metabólicas, infecciones, traumatismos, medicamentos o simplemente envejecimiento.
Por eso una marca en una uña no constituye por sí sola un diagnóstico. Lo interesante es observar el conjunto, comprobar si afecta a una o varias uñas, cuánto tiempo lleva presente y si existen otros síntomas.
Entre las áreas que tradicionalmente pueden valorarse mediante la observación de las uñas encontramos:
-
estado nutricional;
-
absorción de nutrientes;
-
salud ósea;
-
circulación y oxigenación;
-
alteraciones de la piel;
-
procesos inflamatorios;
-
metabolismo;
-
funcionamiento digestivo;
-
estado del hígado;
-
alteraciones tiroideas;
-
infecciones;
-
y determinados trastornos sistémicos.
Anomalías en las uñas y qué pueden indicar
1. Líneas longitudinales
![]() |
Las líneas longitudinales recorren la uña desde la base hasta la punta. En la observación naturopática y ayurvédica se relacionan tradicionalmente con una asimilación deficiente de nutrientes, especialmente cuando son numerosas o muy marcadas. Hay personas que presentan pequeñas estrías longitudinales apenas visibles y estas también pueden hacerse más evidentes con la edad. Sin embargo, cuando aparecen de manera acusada merece la pena observar el estado nutricional y digestivo de la persona. Una mala absorción puede estar relacionada con digestiones deficientes, inflamación del tracto gastrointestinal, desequilibrios de la microbiota, sobrecrecimiento bacteriano o una alimentación insuficiente. |
2. Líneas horizontales o surcos transversales
|
Una línea profunda que atraviesa horizontalmente la uña puede aparecer cuando durante un periodo determinado se ha interrumpido o ralentizado temporalmente su crecimiento. Son los conocidos como surcos o líneas de Beau. Pueden aparecer después de una enfermedad importante, una infección, fiebre elevada, un periodo de fuerte agotamiento, estrés físico o determinadas alteraciones metabólicas. Lo curioso de estas líneas es que la uña continúa creciendo después, por lo que el surco va desplazándose hacia la punta. En cierto modo, queda grabado en la uña un periodo concreto por el que ha pasado el organismo. Cuando existen varias líneas horizontales puede significar que estos episodios se han repetido. También pueden observarse en algunas alteraciones tiroideas o metabólicas. |
![]() |
3. Ausencia de lúnulas
![]() |
La lúnula es esa pequeña media luna blanquecina que podemos observar en la base de algunas uñas. En Ayurveda, unas lúnulas extremadamente pequeñas o poco visibles se han relacionado tradicionalmente con una digestión y un metabolismo débiles, especialmente cuando esta característica aparece junto con otros signos. No obstante, las lúnulas presentan una enorme variabilidad entre personas. Es perfectamente posible que sean visibles en unos dedos y prácticamente inexistentes en otros. Por eso aquí resulta especialmente importante observar la constitución de la persona y los cambios respecto a cómo eran anteriormente sus uñas. |
4. Lúnulas grandes
|
Una lúnula grande y bien definida en el pulgar se considera tradicionalmente en Ayurveda un signo de buena energía. Lo habitual es que sea mayor en el pulgar y vaya disminuyendo progresivamente en los demás dedos. Cuando las lúnulas aparecen excesivamente grandes, dentro de la lectura ayurvédica pueden asociarse a un sistema demasiado activo, especialmente cuando existen además hiperacidez, inflamación, heces blandas o problemas de asimilación. En estos casos, el trabajo tradicional se orienta a equilibrar y enfriar el sistema mediante alimentación y plantas medicinales adecuadas a la persona. |
![]() |
5. Cutículas enrojecidas
![]() |
Un borde enrojecido, inflamado o doloroso alrededor de la uña puede indicar que existe inflamación o infección local. También puede aparecer por pequeños traumatismos, manicuras, retirada excesiva de la cutícula, contacto repetido con agua o productos irritantes. Tradicionalmente, cuando aparece de manera recurrente y afecta a varias uñas, se observa también el estado general del organismo, la inmunidad, posibles infecciones y determinados trastornos inflamatorios o del tejido conectivo. |
6. Manchas blancas
|
Las pequeñas manchas blancas reciben el nombre de leuconiquia y son extremadamente frecuentes. Cuando aparece una mancha aislada, muchas veces se debe simplemente a un pequeño golpe producido en la matriz de la uña semanas antes, aunque ni siquiera recordemos haberlo sufrido. Cuando aparecen repetidamente y en varias uñas, tradicionalmente se ha observado también el estado nutricional y minerales como zinc, calcio y magnesio, así como la capacidad de absorción intestinal. En estos casos no basta con pensar únicamente en cuánto mineral estamos consumiendo. Podemos tener una alimentación adecuada y, sin embargo, no estar asimilando correctamente determinados nutrientes. Por eso resulta interesante observar también digestiones, inflamación intestinal, intolerancias alimentarias, diarreas frecuentes, microbiota y otros signos de malabsorción. |
![]() |
7. Picotazos o pequeños hoyuelos
![]() |
Los pequeños hoyuelos repartidos por la superficie de la uña reciben el nombre de pitting ungueal. Son especialmente conocidos por su asociación con la psoriasis, aunque también pueden observarse en eccema, alopecia areata y determinados trastornos inflamatorios o autoinmunes. Cuando aparecen sin una causa conocida, especialmente si son numerosos o afectan a varias uñas, es un signo que merece la pena valorar junto con el resto de síntomas. |
8. Morderse las uñas
|
Morderse las uñas de manera repetitiva, lo que conocemos como onicofagia, suele estar relacionado con nerviosismo, ansiedad, preocupación, aburrimiento o tensión emocional. Desde una visión global de la persona, es interesante no quedarse únicamente en intentar dejar de morderlas, sino observar qué está haciendo que necesitemos hacerlo. |
![]() |
9. Uñas amarillas
![]() |
Las uñas amarillas pueden aparecer por diferentes motivos. Una de las causas más frecuentes es una infección por hongos, especialmente cuando la uña además se engrosa, se vuelve quebradiza o cambia de textura. También pueden teñirse por el uso continuado de determinados esmaltes. Cuando la coloración amarillenta afecta a varias uñas y no existe una explicación externa evidente, conviene observarla con más atención, ya que determinados trastornos respiratorios, hepáticos y otras enfermedades sistémicas también pueden modificar su color. |
10. Uñas pálidas
|
Una palidez llamativa de las uñas puede aparecer en personas con anemia, aunque este signo por sí solo no permite saber si existe ni cuál es su causa. Cuando existe anemia hay que averiguar por qué se está produciendo. Puede estar relacionada con pérdidas de sangre —por ejemplo, menstruaciones muy abundantes—, falta de hierro, folato o vitamina B12, problemas de absorción, determinadas enfermedades crónicas o algunos medicamentos. Además de la palidez pueden aparecer cansancio, debilidad, sensación de falta de aire, menor tolerancia al esfuerzo, palpitaciones o dificultades de concentración. |
![]() |
11. Uñas moradas o azuladas
![]() |
Un tono azulado o violáceo en las uñas puede aparecer cuando los tejidos no están recibiendo suficiente oxígeno o existen problemas circulatorios. También puede producirse transitoriamente por una exposición intensa al frío. Cuando la coloración azulada aparece sin una explicación evidente, persiste o se acompaña de dificultad para respirar, dolor torácico, mareo u otros síntomas, necesita valoración médica. Dentro del Ayurveda existen además diferentes ejercicios respiratorios destinados a trabajar la respiración y equilibrar el sistema nervioso. Uno de los más conocidos es la respiración alterna de las fosas nasales o Nadi Shodhana, en la que se respira alternativamente por una fosa nasal mientras se mantiene cerrada la contraria. |
12. Separación de la uña
|
Cuando la uña comienza a separarse de su lecho hablamos de onicólisis. Al separarse aparece debajo una zona blanquecina porque deja de verse el tejido rosado que normalmente se encuentra adherido a la lámina ungueal. Puede producirse por traumatismos, manicuras agresivas, psoriasis, eccema, dermatitis, infecciones por hongos, problemas circulatorios y algunas alteraciones tiroideas. Si la zona cambia de color, se extiende o afecta a varias uñas, conviene averiguar la causa antes de limitarse a tratar únicamente el aspecto externo de la uña. |
![]() |
13. Uñas convexas
![]() |
Cuando las uñas se vuelven muy convexas y la punta de los dedos adquiere progresivamente una forma más redondeada podemos encontrarnos ante lo que se denomina acropaquia o dedos en palillo de tambor. Es un signo que puede aparecer asociado a determinadas enfermedades pulmonares, cardiovasculares y otras enfermedades sistémicas. Aquí no estamos hablando de una pequeña variación estética de la forma de la uña. Cuando esta modificación aparece progresivamente en una persona que anteriormente no la tenía, merece valoración médica para conocer su origen. |
14. Uñas cóncavas
|
Cuando la parte central de la uña se hunde y los bordes quedan elevados hablamos de coiloniquia, conocida popularmente como uña en cuchara. Una de sus asociaciones más conocidas es la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica. También puede observarse en determinadas enfermedades de la piel, alteraciones vasculares, algunos trastornos autoinmunes o después de traumatismos repetidos. |
![]() |
Las uñas como una pieza más del puzle
Observar las uñas puede aportar información interesante, especialmente cuando conocemos cómo eran anteriormente y detectamos un cambio.
Pero precisamente ahí está la utilidad de este tipo de observación: no mirar una mancha blanca, una estría o una lúnula de manera aislada, sino integrarla con el resto de la persona.
En naturopatía y en los sistemas tradicionales de salud siempre hemos observado el conjunto: piel, cabello, lengua, uñas, digestiones, energía, sueño, alimentación y todos aquellos pequeños signos que pueden ayudarnos a entender qué está ocurriendo.
Las uñas crecen lentamente y, en ocasiones, incluso conservan durante meses la huella de un periodo de enfermedad, estrés o déficit nutricional. Por eso merece la pena mirarlas.
No para diagnosticarnos una enfermedad mirando nuestras manos, sino porque el cuerpo muchas veces empieza a enseñarnos pequeños cambios antes de que nosotros les prestemos atención.
Aviso: Este artículo tiene carácter meramente informativo y educativo. La observación de las uñas puede aportar información sobre el estado general del organismo, pero no sustituye las pruebas diagnósticas ni la valoración de un profesional sanitario. Los cambios persistentes, repentinos o acompañados de otros síntomas deben ser valorados adecuadamente.
















Aluminio y Alzheimer: qué relación han encontrado los científicos
Análisis de uñas: qué dicen sobre tu salud
Estimulación prenatal: sonidos y música en el embarazo