Probióticos para la flora intestinal

Probioticos para la flora intestinal

Los probióticos herbolario nivelan el funcionamiento intestinal y, en consecuencia, su consumo continuo favorece a la salud del resto del organismo. Por esta razón, deben incorporarse junto con los prebióticos para lograr una dieta equilibrada. Muchos de ellos se pueden preparar de manera doméstica a partir de ciertas bacterias, por ejemplo el yogur, mientras que también se pueden encontrar incorporados a productos comerciales (cápsulas).

El equilibrio y la densidad de la flora intestinal (FI) o microbiota puede alterarse por seguir una dieta inadecuada, mantener unos hábitos higiénicos poco sanos, tomar antibióticos, carecer de una rutina de evacuación, situaciones estresantes, etc. La mayoría de los probióticos ayudan al sistema digestivo y a que problemas como las diarreas, constipaciones, inflamaciones abdominales, halitosis, dolores de cabeza frecuentes, insomnio y otros, mejoren o desaparezcan.

Hace ya algunos años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado a la población el consumo de dichos productos para complementar la función del aproximadamente millar de bacterias de diferentes tipos que habitan en el intestino. La meta es facilitar los procesos digestivos, el aprovechamiento de los nutrientes y la autorregulación u homeostasis, entre diversas actividades del cuerpo.

¿Cómo actúan los probióticos?

La fórmula del producto debe ser tal que abarque un extenso grupo de los requerimientos del organismo. Los elementos más abundantes en la microbiota se pueden clasificar en tres grandes familias; llamadas firmicutes, bacteroidetes y actinobacterias, aunque su composición porcentual está sujeta a variaciones en una persona sana de acuerdo a su edad, hábitos alimenticios, consumo de tabaco y alcohol, entorno en el que se desenvuelve, etc.

Una de las funciones de estos microorganismos es transformar estructuralmente las proteínas alojadas en la pared intestinal, para que sus enlaces sean más fuertes y capaces de resistir los embates del medio. Asimismo, estimulan la producción de citoquina, cuya misión es desinflamar las células epiteliales de la zona y activar el sistema inmunológico. Por otro lado, reducen la concentración de linfocitos T y minimizan el efecto perjudicial de ciertos agentes externos y la repuesta agresiva del cuerpo.

Por último, los probióticos contribuyen a evitar la generación de elementos adhesivos por parte del epitelio y de las bacterias dañinas como la Escherichia coli, con lo cual se impide que haya infecciones graves del tracto gástrico. Cuando la FI pierde su fuerza se presentan trastornos de digestión y mala absorción, y adicionalmente aparecen problemas repetitivos que propician, entre otras, las siguientes patologías:

  •          Enfermedad inflamatoria intestinal
  •          Celiaquía (intolerancia al gluten)
  •          Síndrome del colon irritable
  •          Esteatosis hepática (hígado graso)

El desequilibrio de la microbiota, además, podría incidir en el desarrollo de padecimientos que afectan a otros órganos. Entre ellos se encuentran el síndrome metabólico, la diabetes mellitus tipo II y ciertos trastornos del sistema nervioso central, como el mal de Parkinson. En su Herbolario de Confianza usted encontrará fórmulas probióticas que contribuyan con su bienestar general.

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