
En esta época moderna en la que la mayoría de las personas viven en las grandes ciudades, se hace muy difícil o casi imposible tener un huerto y cultivar las verduras, hortalizas y frutas necesarias para llevar una dieta equilibrada, como sucedía en el pasado. Sencillamente no se cuenta con el espacio ni el tiempo mínimo para realizar ese trabajo. Por suerte, en nuestro herbolario online barato podemos orientarle sobre qué adquirir y cómo consumirlo para suplir esas deficiencias en la alimentación.
Entre los compuestos requeridos para tener una vida saludable se encuentran los prebióticos y los probióticos. Se trata de sustancias complementarias que siempre deben estar presentes en la dieta. Los primeros son productos (naturales o sintéticos) constituidos básicamente por fibras, que no se digieren y que aportan efectos beneficiosos al organismo, al favorecer el desarrollo de ciertas bacterias que el intestino necesita para cumplir sus funciones. Es decir, actúan como suplementos alimentarios.
Los segundos, son alimentos que contienen bacterias esenciales para la salud, porque entre otras cosas, favorecen el fortalecimiento del sistema inmunitario. Estos microorganismos son lo suficientemente resistentes para atravesar el tracto digestivo y llegar con vida al colon. Allí, colaboran en la restitución de la flora intestinal en las ocasiones en que ha sido alterada por el uso de ciertos medicamentos, diarreas, infecciones, etc. Entre ellos se encuentran el yogur y otras bebidas.
¿En qué consiste la terapia con prebióticos?
En nuestro sistema digestivo existe un microcosmos integrado por más de 400 especies diferentes de bacterias, unas son necesarias y las otras resultan dañinas, siendo responsables de las peligrosas y hasta mortales intoxicaciones provocadas por alimentos. Los microorganismos benéficos, que constituyen el llamado microbioma, aportan ácido acético, láctico y otros para reducir el pH intestinal y destruir a los entes perjudiciales. Son imprescindibles para la correcta funcionalidad corporal.
Los prebióticos ayudan a que estos microorganismos benéficos crezcan y se desarrollen. Además, aumentan la resistencia del cuerpo frente a los patógenos y protegen contra los trastornos digestivos. Regulan el tráfico intestinal evitando los cuadros de gases y estreñimiento.Asimismo, favorecen la absorción de ciertas vitaminas y minerales. Y al igual que los probióticos estimulan la auto-inmunidad.
Su uso está aconsejado cuando la persona sufre de digestión lenta o para compensar las deficiencias producidas por intolerancias alimentarias. Son fibras particulares que se encuentran de modo natural en los vegetales. Así, tenemos por ejemplo:
- Pectina: una fibra que poseen algunas frutas en su piel o cáscara. Entre ellas, manzanas, peras y ciruelas,y también se encuentra en los membrillos.
- Almidón: se consigue en abundancia en las patatas y asimismo en los plátanos y el arroz.
- Inulina: compuesto que ayuda en un grado elevado a la absorción de ciertos minerales, como el calcio y el magnesio. Se halla en las alcachofas.
- Oligosacáridos: favorecen el aumento de la población de Bifidobacterium y la reducción de los parásitos presentes en el colon. Se encuentran en abundancia en la soja.
La importancia del uso de los probióticos
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) estos microorganismos vivos (bacterias o levaduras) son beneficiosos cuando se administran en las cantidades apropiadas. La razón es que crean el ambiente necesario para que crezcan bacterias buenas que ayudan a la flora intestinal alterada. Se encuentran en los siguientes alimentos:
- Kéfir: se prepara a partir de la leche fermentada y proporciona las bacterias requeridas para regenerar y mejorar la salud del colon. Se produce con distintas cepas (a diferencia del yogur), según una reacción alcohólica en medio ácido.
- Horchata: sus propiedades benefician el proceso digestivo y disminuyen la flatulencia.
- Yogur: a pesar de que se produce a partir de la leche, su acidez le hace apto para quienes sufren de intolerancia a la lactosa. Sus bacterias equilibran el funcionamiento intestinal y lo hacen resistente a las infecciones. Las versiones que contienen bifidobacterium mejoran, además, el estreñimiento y fortalecen a la dentadura contra las caries.
- Miso: una pasta preparada con soja fermentada que se añade a salsas y sopas. Sus enzimas tienen un impacto positivo sobre el proceso de la digestión.
Los productos lácteos obtenidos por fermentación resultan sencillos de digerir y permiten repoblar la flora bacteriana disminuida por el consumo de medicamentos, como por ejemplo los antibióticos. Esto es gracias a que los probióticos se adhieren a la mucosa intestinal impidiendo que las bacterias dañinas lo hagan. Consulte nuestro herbolario online para conocer qué productos podrían complementar su alimentación.


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