
Una buena nutrición, beber diariamente el agua suficiente y descansar correctamente es necesario para nuestra salud. Una deficiencia en uno o los tres puede provocar, frustración o fatiga.
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Pero a menudo, confundimos la sed con antojos por comida chatarra o pensamos que necesitamos dormir cuando lo que en realidad nos faltan son proteínas.
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Pero, ¿cómo podemos saber si tenemos hambre, sed o cansancio?
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Hambre
Tenemos hormonas específicas que nos marcan cuando comer y cuando parar, una de ellas es la grelina. Es liberada por el estómago y le dice al cerebro cuando es hora de comer y cuando parar.
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Pero cuando no hemos dormido bien o estamos cansados, la grelina y nuestras "hormonas del hambre" se activan. Estas mismas hormonas, también se liberan cuando estamos estresados: cuando se activa la respuesta de lucha o huida, el cuerpo comienza a buscar más alimento, aunque en realidad no necesitemos todas esas calorías adicionales.
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De manera similar, cuando estamos deprimidos o solos, nuestro cerebro anhela los dulces y otras golosinas que provoquen hormonas para "sentirnos bien" como la dopamina y la serotonina.
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Pero además, ya he comentado más de una vez que tendemos a confundir el hambre son la sed. Cuando tenemos sed, nuestro estómago puede gruñir, de la misma manera que lo hace cuando tenemos hambre. Otros síntomas asociados con la deshidratación, como los mareos, el aturdimiento, la falta de concentración y el letargo, también suelen confundirse con los síntomas del hambre.
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Además, cuando estamos cansados, ansiosos o estresados. Es probable que no estemos ingiriendo el agua necesaria y tendemos a comer en vez de beber.
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Entonces: ¿Cómo hacemos para saber que nos pasa?
Utiliza un sencillo proceso de eliminación. Ante cualquier síntoma bebe un vaso de agua. El agua equilibra la temperatura corporal, lubrica y mejora las articulaciones, protege la médula espinal y otros tejidos sensibles y elimina los desechos del cuerpo.
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Si te sientes mejor de inmediato, se atenúa el hambre, recuperas energía y claridad. Lo que tenias era sed.
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Si pasados quince minutos todavía sientes hambre, revisa cuando fue la ultima vez que comiste, si han pasado más de tres horas, seguramente será hambre. Puedes cubrir el hueco hasta la próxima comida con un refrigerio que mezcle proteínas y fibra; como: zanahorias con hummus, una manzana con mantequilla de almendras o cacahuete o un huevo duro con un puñado de anacardos.
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Has comido, has bebido y sigues sintiendo fatiga, irritación, mareos, falta de concentración, ansiedad o tristeza. Pues ahí, es posible que necesite una siesta o tratar de dormir más horas por la noche. Lo ideal es dormir todos los días entre siete o nueve horas. Evita la cafeína y el alcohol, ya que pueden afectar negativamente en los patrones de sueño.
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Sobre todo, hay que estar atento a las señales de nuestro cuerpo. Si nos hemos acostumbrado a ignorar, el hambre, la sed o el sueño; seguramente estás abusando de los refrescos, las bebidas energéticas, la cafeína y patrones de sueño a deshoras.
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Si no duermes lo suficiente, tendrás hambre constantemente. Y en ocasiones estas abusando de dulces y chucherías cuando lo que necesitas es apoyo emocional.
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La comida, el agua y el sueño, así como el manejo del estrés y el apoyo emocional, pueden parecer básicos, pero todos trabajan juntos para crear un bienestar genuino.


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